Fiestas clandestinas: una lucha desigual para controlar el desborde
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Desentendidos de la pandemia, se multiplican los encuentros y fogones en la playa de jóvenes y adolescentes. Escasos cuidados
Aunque ya se viene controlando desde hace mes, el incremento de las fiestas clandestinas se viene potenciando en las última semanas a gran escala.
La tarea de desbaratar tales encuentros, que se hacen mayormente en domicilios privados y en zonas no demasiado pobladas, viene exigiendo sobremanera al personal de Ordenamiento Urbano, que ve cada vez más dificultoso poder hacer cumplir los protocolos sanitarios vigentes y el distanciamiento social preventivo.
El promedio es de entre dos y tres fiestas desarticuladas por fin de semana, según fuentes del municipio. Pero a través de las redes sociales, más allá de los cuidados que los protagonistas tienen para no publicar fotos, se ve claramente que se realizan muchos eventos clandestinos más, donde en general el uso del barbijo no existe.
Fogones
El tema se ha agudizado con la llegada de los días de calor, lo que incita a los jóvenes a realizar fogones en la playa, hasta altas horas de la madrugada. El sector de “el caño”, el de la rambla, avenida 2 y 71 y la franja del parque que da hacia la avenida 10, entre 99 y 117, son los preferidos para que decenas de chicos se junten a tomar algo, escuchar música y bailar. “Tratamos de ir desalentándolos, evitar que se armen los fogones, pero no es fácil desarticularlos a todos”, contó a Ecos Diarios un funcionario municipal.
A esta altura de los acontecimientos, luego de un largo periodo de encierro por la cuarentena, muchos jóvenes se han “liberado” de la pandemia y las consecuencias se empiezan a notar. De hecho la jefa de Infectología del Hospital, Belén Irungaray, contó días atrás a este medio que han aumentado considerablemente las consultas de padres por los síntomas que presentan sus hijos, estrechamente vinculados a los del Covid.
La de descubrir y desactivar estas citas clandestinas y disuadir aglomeraciones de gente, empieza a ser una lucha desigual para el municipio, que aún con la compañía de personal policial los fines de semana, no dan abasto para encarrilar la cuestión.
En contrapartida los boliches, pese a serles habilitados los espacios abiertos y donde obviamente se exige el cumplimiento de los protocolos, lucen con reducidas concurrencias.
Vinculado, vale recordar que días atrás el gobierno provincial decidió, ante el rebrote de casos, dar marcha atrás con la habilitación de fiestas con hasta 200 asistentes.///