Fin del ciclo sobre la historia de la ciudad
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Mañana, a las 19, en el Centro Cultural. Las dos primeras charlas se realizaron con muy buena respuesta por parte del público. El pasado como herramienta para debatir el futuro
“Al debate público de una ciudad le hace falta agregar el conocimiento del pasado. Tiene que ser una herramienta más para alimentar el debate y en definitiva para encontrar un tipo de solución más feliz a algunos problemas recurrentes”, señaló el historiador Alejandro Andersen, que este miércoles ofrecerá la última de las charlas del ciclo “Entre el origen y el comienzo (1827-1881)”.
Las dos primeras disertaciones se desarrollaron con una gran respuesta del público en el Centro Cultural Necochea. Mañana miércoles, a las 19, Andersen ofrecerá la última de las charlas, esta vez hablará sobre sus investigaciones sobre cuestiones vinculadas precisamente a la fundación y a ciertas ideas erróneas que existen sobre el tema.
“Yo no vengo a derribar ningún mito”, explicó Andersen. “Trato de aportar el resultado de investigaciones y de demostrar con pruebas lo que digo. Luego viene una segunda etapa que es de interpretación”.
En estas charlas Andersen expone información obtenida durante sus diez años de trabajo en el Archivo Histórico Municipal.
Interés y demanda
El historiador explicó que la convocatoria lograda por las dos primeras charlas del ciclo le han permitido comprobar que existe “mucha demanda” del público sobre conocimiento del pasado de la ciudad y que “también falta oferta”.
Señaló que “cada vez que se hace algo genera interés y tiene buena repercusión. Hay un sector de la ciudad al que le interesa esto y que lo necesita y por lo tanto hay que generar más oferta”.
Precisó que a pesar de que hace años en la ciudad se dicta un profesorado de historia y del trabajo desde el gobierno municipal sobre estas cuestiones, existe un déficit respecto a la historia local.
Afirmó que la historia tiene un rol cultural fundamental. “En la mirada que una comunidad tiene sobre sí misma, es fundamental el conocimiento del pasado”, explicó Andersen.
Indicó que ese déficit de conocimiento de la historia se puede ver en el debate político a lo largo de los años.
“Aparecen cuestiones que son recurrentes, cuestiones que se debatieron en la década del 40, del 60 y que vuelven a aparecer como cosas del momento. Creo que eso incluso es dañino”, opinó.
“No porque se repitan las discusiones, está bien debatir, lo que está mal es no tener en cuenta que eso ya se hizo y a veces se toman en el presente decisiones que ya se tomaron hace 40 años y fracasaron”, explicó.
“Al debate público de una ciudad le hace falta agregar el conocimiento del pasado. Es importante integrarlo al debate, tiene que ser una herramienta más para alimentar la discusión y en definitiva para encontrar un tipo de solución más feliz a problemas recurrentes”, concluyó.