Formadores del espíritu necochense
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Hace 65 años, se realizaba una fiesta para homenajear a los primeros maestros de nuestra ciudad, los que habían trabajado desde la fundación hasta 1904
Allá por 1954 se realizó una fiesta en el Club Rivadavia para homenajear a todos los maestros que desarrollaron su actividad entre la fundación de la ciudad y 1904, cuando se fundó la Asociación de Maestros de Necochea.
En esa fiesta, el profesor Pedro Arozarena, figura inolvidable de la cultura, recordó en forma especial a los fundadores fallecidos: Juan Serralonga, León Bergeneau e Isidro Vidal.
También fueron homenajeadas las socias fundadoras presentes: Valentina Setién, María Isabel Gilardoni de Lucioni, Carmen San Román de Noguéz, Dolores T. Funes de Kroyer y Teresa Rossi de Bozzo.
En la “Página de Oro” de una revista evocativa, se publicó por aquellos días la nómina de los primeros maestros de Necochea.
Ellos fueron Dolores Rom, Remigio Alonso, Elvia Rom, María Rom, Corina Girado, Encarnación Dopico, E. Bauvet, Adolfo Vidal, Agustín Cibrián, Angela de Cibrián, María Reinot, Sofía Molina, Valeria Setién, Ricardo Benegas, J. Rambosio, María Joursin, Baldomero Gutiérrez, José Jáuregui, Eustaquia Ramos, Lucía Chabas, Ana Calcagno, Eulalia Sánchez, Juan Sánchez, Isidro Vidal, Felipe Malet, Carlos Sasola, María Lugones, Dominga Pérez Figueras de Lazbal, Manuela J. Murga, Estela Spelta, Juana Olivera, Eustaquia Olivera, León Bergeneau, Juan Serralonga, Clotilde M. de Bergeneau, Arturo Nowell, Amalia Capurro, Amelia Pérez, Bertilde Pongibobe, Antonia Abrego de Serrallonga, Juana Leziza, Josefina Grismaux, Teresa Rossi, Elena Barbaglia, Carmen San Román, Virginia B. de Massey, Dolores T. Funes, María Isabel Gilardoni, Amelia Rapallini, María Magdalena Rodríguez, Matilde Martino, Adela Anchorena, Matilde Castro García, G. Rodríguez, Elina Arce, Magdalena T. de Treffot, Berta Noel, Ursula Basanta, Gregoria Torres y Carmen Vieytes.
Todos estos docentes actuaron en un período comprendido entre los albores de la ciudad hasta el año 1904,
La primera
Dolores Lucila Rom, conocida por todos como «Lola», fue la primera maestra de Necochea. En 1881, año de la fundación de la ciudad, creó una escuelita frente a la plaza. Dos años después fue oficializada la Escuela de Niñas Nº 2, bajo su dirección. Hasta, febrero de 1897 Lola Rom permaneció ligada en forma oficial a la educación necochense y el 14 de julio de ese año fue nombrada directora y maestra de tres grados de la Escuela Nº 9 de la localidad de 9 de Julio.
En febrero de 1898 actuó como maestra efectiva de dos grados de la Escuela Elemental N, 1 de San Isidro.
En julio de ese mismo año fue nombrada directora y maestra de grado en la Escuela Nº 7 de San Antonio de Areco.
El 31 de agosto de 1905 se acogió a los beneficios de la jubilación. Pero luego prosiguió en un segundo ciclo su labor docente: en la Escuela Nº 7 de Buenos Aires en 1906 y luego pasó a la porteña Escuela Nº 3, en la que permaneció 24 años y siete meses.
Se jubiló por segunda vez en 1936, después de 54 años dedicados a la enseñanza. Dolores Rom había nacido en Tandil el 31 de octubre de 1866. Su padre, Clemente Rom, era un español que se radicó en Necochea apenas se fundó la ciudad, tras haber sufrido diversos reveses económicos.
Lola murió en Buenos Aires en 1941.
En ocasión del cincuentenario de la ciudad, la docente visitó Necochea y fue homenajeada por autoridades, ex alumnos y la comunidad en general. La Escuela Nº 10, ubicada junto a las Aguas Corrientes, lleva su nombre.
Clases en el rancho
En julio de 1936, Dolores Rom habló sobre sus inicios en el ámbito educativo. «No tenía aún 18 cuando llegué a Necochea. Estábamos pobres y mi padre nos habló sensatamente que todos debíamos ser útiles al hogar. Fue mi padre que me aconsejó dedicarme a la enseñanza. Esto ocurría en 1881. Salí a la puerta y vi lo que era entonces el pueblo de Necochea: un persistente rumor de mar y 8 o 9 ranchos de adobe. Sentí angustia, pero pensé en que educaría a los niños, ello me compensaba. La escuela era un ranchito de adobe en el que cabían mis 24 primeros alumnos, yendo algunos a caballo desde chacras vecinas. La mayoría eran indiecitos. Muchas veces mi padre me alentaba mirándome desde la ventana. De a poco doté a la escuela de lo que le faltaba. Puse los horarios en marcos, ordené deberes en carpeta, hice la biblioteca en el armario del lavatorio que llevada de casa. Cuando el primer inspector llegó a la escuela, me dí el gran susto. Llegó una volanta, acompañado de don Angel Murga, fundador del pueblo. La puertita era tan baja que debieron inclinarse para entrar. Dicté frente a ellos mi clase, con elementos intuitivos y poco tiempo después era nombrada la primera maestra oficial de Necochea”.
El primer piano
Lola Rom enseñó las primeras letras en Necochea, pero fue más amplia su labor. Inició a sus alumnos en los principios de la religión.
Por ella los chicos conocieron la música. Trajo a la población el primer piano. Organizó conciertos, participó en actos benéficos, inició o alimentó todo lo que tuviera matiz espiritual.
En sus últimos años en la Capital Federal apoyó obras de beneficia, especialmente en favor de hospitales.
La Escuela Nº 10
El 10 de diciembre de 1956 el Ministerio de Educación bonarense resolvió imponer el nombre de “Dolores L. Rom” a la Escuela Nº 10 de Necochea. Las gestiones para ello habían sido iniciadas por la filial local de la Asociación de Maestros Bonaerense.
El 25 de mayo de 1957 tuvo lugar el acto evocativo.
Concurrieron muchos de sus primeros alumnos. Entre ellos figuraban Juan Dabadíe. Elvira Reynoso de Dabadíe, Valentina Setién, María Reynosa de Amor, Josefa Dopico, Ana Miraglia de Cruz, Magdalena Irazusta, Corina Pérez de Falcone, Leonilda Merzario de Dabadíe, Rosa Martino de Nicolella y María Anastasio de Campanelli.