Frente al acoso, las mujeres toman recaudos pero sin miedo
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Las consultadas por Ecos Diarios ayer en el parque, sostuvieron que prefieren no andar solas, y eligen las zonas más transitadas
Un equipo de Ecos Diarios recorrió el parque Miguel Lillo, para dialogar con mujeres que eligen la zona para realizar ejercicio, pasear o descansar. La tarde soleada de ayer fue propicia para las actividades al aire libre, y el lugar se veía concurrido, el ambiente familiar, y quienes dieron su opinión y habitualmente concurren al parque, sostuvieron que aunque toman ciertos recaudos como andar en grupo o evitar las horas de la noche, no sienten miedo aunque sí circulan con ciertas prevenciones. Las mujeres consultadas, no habían sido víctimas de robos o acosos en la vía pública, de todas maneras, entienden que lo más conveniente es no estar solas, sobre todo en el interior del parque, y ante alguna situación sospechosa, intentar dirigirse a un sector concurrido y evadir el posible peligro.
Prevención
Vanesa Casal corre seguido en el parque, a veces de mañana, otra de tarde o entrando la noche. «A la tardecita nos sentimos un poco más inseguras pero salimos con coraje”, indicó. Si es temprano suele salir sola, pero cuando oscurece, prefiere hacerlo de a dos o tres. Se ha cruzado con otras mujeres que le comentaron de robos de celulares o bicicletas cerca, para que tenga cuidado, pero en lo personal no tuvo inconvenientes. «Una ya sabe por los lugares que tiene que andar y los horarios en los que anda gente”, sostuvo, por lo que elige los momentos en que hay más movimiento, y descarta los sectores oscuros, aunque entiende que un delito puede ocurrir tanto de día como de noche.
Susana Laborde elige el parque y no ve que la zona sea peligrosa; aunque corre hace mucho tiempo dijo: «nunca sentí miedo y nunca tuve problemas”. Resaltó que ayuda estar cerca de avenidas y consideró que hay lugares mucho menos seguros. Una situación de acoso, para ella puede suceder en cualquier lugar, y no precisamente el parque sería el ambiente que lo propicie.
Ruth Kalle nunca sale a correr sola, lo que es un hábito más vinculado al entrenamiento que a la seguridad. Corre algunas veces de noche, y aunque no ha tenido problemas, evita el interior del parque, pero destacó: «no conozco a nadie que le haya pasado nada”.
Seguridad
María Marta Diez siempre sale a correr de día y en grupo, y su experiencia es buena, ya que nunca ha tenido situaciones de robo o acoso. «Sola no me animo porque no me siento segura”, expresó, y si llegara a salir de noche lo hace por las avenidas más iluminadas, no por adentro del parque. En el último tiempo no escuchó sobre hechos delictivos en el lugar, pero conoció casos de robos que le comentaron quienes corren con ella. Su técnica es estar acompañada, y seleccionar las zonas por donde transita.
«Nunca tuve un problema y siempre salgo sola”, manifestó Patricia Stefano, y en caso de emergencia, sabe que puede recurrir al celular. De todas maneras, siempre presta atención e intenta salir cuando hay luz; si ve a alguien que cree puede llegar a incomodarla, trata de ir a lugares con gente y dejar los senderos solitarios. Si se le llegara a hacer de noche, sólo utiliza las avenidas 10 o 2. «Tengo cuidado, pero miedo no; si tuviese miedo no puedo salir de casa”, expresó.
Celeste Scabone tampoco ha tenido problemas. Elige siempre salir de a dos y sin objetos de valor como el celular, y durante el día. Para ella el parque es ideal para caminar y su experiencia ha sido óptima.
Alerta
Tanto en el interior del Parque Miguel Lillo como en calles cercanas se vienen produciendo delitos, como los arrebatos. El 27 de marzo de este año, por ejemplo, en la zona del barrio cercano al parque unos hombres que se movilizaban en moto estaban circulando «a la expectativa” para ver si encontraban alguna persona descuidada o tenían alguna otra oportunidad para cometer un ilícito. En este caso sobre la calle 30 entre 85 y 87 un hombre en una moto negra y roja le arrebató el celular a una mujer sin ejercer ningún tipo de violencia, más allá del manotazo para sacarle el smartphone, y después huyó a gran velocidad a bordo del rodado.
Por otro lado, una vecina de nuestra ciudad luego de vivir un caso de violencia en el que no recibió ayuda, creó una página de Facebook que llamó «Defendámonos entre todas mujeres”, en la que invoca a actuar en forma solidaria al ver un hecho contra una mujer, con el motivo de concientizar y que no se mire para otro lado cuando alguien necesita ayuda y pide auxilio.
Una de las principales acciones comunitarias es la comunicación, por la cual muchos vecinos ya utilizan los grupos de Whatsapp para avisar si hay movimientos sospechosos. Además otros informan episodios de inseguridad mediante las redes sociales para contar un hecho o qué están sucediendo robos en el barrio.
Como medidas preventivas, particularmente en el interior del parque, es donde hay que tener cuidado al hacer ejercicios en forma solitaria o cuando no haya otras personas corriendo o realizando actividades, además de tener en cuenta que cuando baja el sol, la oscuridad facilita la actividad delictiva.
Acoso sexual callejero
El pasado 20 de marzo, Lucía Cabrera denunció a un taxista de 47 años que la había perseguido en la vía pública. Ayer llegaron a un acuerdo en una mediación; él deberá hacer un curso de «Convivencia, diversidad y Derechos Humanos», tal cual fue resuelto en la primera audiencia de este tipo en la Ciudad de Buenos Aires.
La denuncia fue radicada en la comisaria 37, en el marco de la ley Nº 5742, sancionada por la Legislatura porteña que tiene por objeto prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos. Fue la primera audiencia luego de la sanción en la Legislatura porteña, de la primera ley que regula este tipo de acción.
La ley Nº 5742 sentencia que cuando el acoso sexual callejero afecte la dignidad y el derecho a la integridad física o moral de las personas será penado con multas. La iniciativa tiene por objetivo «prevenir y sancionar el acoso sexual, producido en espacios públicos o de acceso público, en los que se hostigue, maltrate o intimide y que afecten en general la dignidad, la libertad, el libre tránsito y el derecho a la integridad física o moral de personas basados en su condición de género, identidad y orientación sexual».