“Fue desesperante y sólo pensé en tratar de salvar a los dos niños”
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/05/correa.jpg)
Aseguró César Correa (52), quien halló al nene de 10 años inconsciente en la habitación y lo retiró de la casa en medio de las llamas. “Le hice respiración boca a boca para reanimarlo”, recordó
César Correa tiene 52 años, es trabajador rural y fue uno de los rescatistas que intervino el pasado viernes en medio del fuego desatado en la casa quinta de Quequén, donde dos hermanitos descansaban.
“Fue desesperante y en un momento sólo pensé en tratar de salvar a los niños”, sostuvo ayer el hombre, que atendió a los periodistas de Ecos Diarios en el inmueble que habita en calle 599 al 3800.
El vecino relató el episodio que le tocó vivir y reconoció que “soy creyente y, tal vez, Dios me puso en ese lugar”, la mañana del pasado viernes, alrededor de las 9.15, cuando un siniestro se producía en la vivienda de la familia Avalos, en calle 554 entre 563 y 565.
“Mucho humo salía de la casa y le pregunté a un vecino si habría gente en el interior… Y esta persona me respondió que chicos había. Luego, este hombre dijo que iría a buscar un camión para desprender una reja de la ventana, utilizando una cuarta”, explicó Correa.
Añadió que la situación apremiaba “en ese momento y consideré que si estaban los chicos adentro no había tiempo, por eso corrí hacía la parte trasera de la casa donde había una puerta y la arranqué junto a la persona que estaba conmigo”.
Junto a un perro
El vecino de Quequén recordó que “en el interior de la vivienda no se veía nada, solamente humo y cada vez más humo. No sabía hacia dónde dirigirme y en un momento escuché un quejido. Era un perro de la raza Galgo que estaba al lado de los chicos”.
César Correa manifestó que “la presencia del animal fue fundamental, porque nos permitió encontrar a los pequeños que estaban junto a un ropero de la habitación, de lo contrario, no sé si los hubiéramos hallados”.
El hombre aseguró que los hermanitos “estaban inconscientes, y les grité a las otras personas que estaban conmigo para que retiraran a la nena (Camila, de 12 años) y yo hice lo propio con el chico” (Lisandro, de 10).
Todo esto ocurrió entre las 9.15 y las 9.20 del pasado viernes 8, en medio de la propagación del fuego en la vivienda situada en calle 554, como consecuencia de un desperfecto en la instalación eléctrica, según las primeras conclusiones de los investigadores.
Respiración boca a boca
“En el exterior comencé a reanimar al nene porque se me moría, ya que no podía respirar. Y comencé a hacerle respiración boca a boca, aunque no tengo demasiados conocimientos en esto, yo me crié en el campo, pero algo tenía que hacer para tratar de salvarlo”, narró emocionado César Correa.
“Cuando llegaron los bomberos también les pedí que le hagan reanimación a la nena que seguía inconsciente, pero ellos se enfocaron en el incendio y el personal policial también estaba junto a nosotros”, continuó diciendo.
El hombre que rescató con sus manos al niño de 10 años en medio de las llamas recordó que frente a tremendo cuadro de situación “junto con otro vecino cargamos a los nenes en la camioneta, con el aval de una mujer policía que luego nos escoltó con un móvil hasta llegar al Hospital Irurzun”.
Mejora la salud del niño
César Correa contó a Ecos Diarios que “hoy (por ayer) la madre del niño de 10 años se comunicó con mi señora y le comentó que evoluciona favorablemente, y que los médicos estarían por retirarle el respirador artificial”.
Fuentes consultadas del Hospital Materno Infantil de Mar del Plata también indicaron que la salud de Lisandro, integrante del fútbol menor del Club Ministerio de Quequén, ha mejorado en las últimas horas.
“Es una alegría enorme luego de tanta tristeza por la muerte de la pequeña” manifestó el vecino, quien aseguró que “estuvimos con los chicos en el exterior de la vivienda al menos 25 minutos y como la ambulancia no llegaba, por eso decidimos trasladarlos al hospital en la camioneta”.
Correa, además, se mostró complacido por la respuesta solidaria de la comunidad en general, tras la tragedia que soporta la familia Avalos.
“Sé que en el Club Ministerio colectaron dinero y diversos elementos para que puedan construir su casa, yo también ofrezco mis servicios cuando lo necesiten”, puntualizó. ///
Fue a comprar carne y pan, y se encontró con el fuego en la casa
“Tras el rescate, estuve dos o tres días sin dormir”, reconoció Correa
“Estuve dos o tres días sin poder dormir, tras el rescate del pequeño (Lisandro Avalos) y me sentí un poco culpable de no poder salvar la vida de la niña”, señaló con lágrimas en sus ojos el trabajador rural que vive en Quequén.
César Correa tiene tres hijos: Lorenzo de 5 años, Delfina de 8, y Leandro de 12, pero también agrega a otra hija del corazón, Lucila, de 18 años, perteneciente a su actual pareja Marián.
El hombre de 52 años ha trabajado siempre en el campo y maneja una pala cargadora
Esa jornada del viernes 8, dejó la casa quinta donde vive en calle 599 al 3800, cerca de los silos subterráneos ubicados junto a la ruta provincia 227, para hacer una serie de mandados.
“Tenía que comprar pan y algo de carne porque me iba al campo a trabajar. Y cuando regrese de la carnicería me encontré con el incendio en la casa, tal vez, Dios me puso en ese lugar”, expresó el vecino ante los cronistas de Ecos Diarios.
Otras experiencias
Recordó que “he observado accidentes en ruta y he rescatado a personas del interior de vehículos. Soy de ayudar cuando puedo y lo volvería a hacer. Actué como si hubieran sido mis hijos los que estaban en ese momento en la vivienda”.
Correa reconoció que esa trágica mañana “algunas personas que estaban frente a la casa tenían miedo que explotara alguna garrafa y podríamos morir todos, pero no me importó lo que pudiera pasarme cuando me dijeron que los chicos estarían en el interior”.
El hombre explicó además que es conocido del papá de los nenes y al principio del incendio observó que “a un costado de la casa había un cuatriciclo y un bote, entonces, pensé en ese momento en retirarlos del lugar por temor a que pudieran ser alcanzados por el fuego”. ///