Fue promotora, es ingeniera y seguirá corriendo en GT2000
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Aixa Franque y su gran salto en el automovilismo nacional
Fue promotora del Turismo Nacional; corrió sobre un Fiat 600 y dio el gran salto para llegar al GT2000, algo que la posiciona en el análisis que hacen los equipos de elevado nivel competitivo en el País.
Fundó Racinmg Girls y con un fiatín de color rosa se ganó un espacio grande en el público, periodismo y lo que más: respetadas (porque en su equipo son todas mujeres…).
Tiene veintiocho años y desde los 17 que tiene ingerencia en el deporte motor.
Es bellísima y concentra miradas de propios y extraños.
Aixa Franque, cuando ubicó su fiatín en las largadas quienes sostenían el paraguas publicitario eran hombres…. Por esto, esta rubia le cambió el rumbo a las organizaciones deportivas desde hace diez años.
Sin hacer ruido y ocupando el lugar de aprendizaje a pleno en pista, Aixa Franque tuvo una extensa charla en el programa Máxima Velocidad, donde evaluó todo lo que le ha pasado hasta el momento.
«Es cuestión de educación y de cambiar la forma en la que la mujer está criada. Es parte de una construcción social que, para mí, de a poco fuimos logrando», afirmó Aixa Franke, piloto desde 2019 de la categoría semiprofesional GT2000.
A sus 28 años, es una de las mujeres que representa el 2% de las licencias deportivas habilitadas para correr en la Argentina. «Y eso incluye a las motos. Debemos ser alrededor de 150 pilotos en Argentina. Nada, es una miseria», remarcó.
Aprendió a manejar a los 11 y el regalo por sus 15 años fue un Citröen 3CV que terminó de restaurar a los 17 con herramientas de carpintería de su papá, que murió cuando ella tenía 7.
Primer contacto
Su primer contacto con una pista recién fue a sus 24 años, en el Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires, con el Fiat 500 que también su mamá le obsequió cuando se recibió de ingeniera industrial en la Universidad de Buenos Aires.
Antes fue promotora en Turismo Nacional y, ya como piloto, soportó que le preguntaran si sabía lo que era una rueda.
Sintió que las mujeres necesitaban un espacio en el automovilismo y fundó el club Racing Girls Argentina, que tiene un centenar de socias. Empezó a colaborar en la Asociación Argentina de Volantes para cortar la brecha de género. Y trabaja en ello también en su equipo, cuyo dueño es el Tano Sena, donde hay cinco mujeres menores de 27 años que se desempeñan como mecánicas e ingenieras de su auto. En el día de la mujer de 2018 se realizó por primera vez 1/4 de Milla de la Mujer, con 70 participantes.
«Cuando en el autódromo pasa una nenita y me ve vestida de color rosa y ve a mi auto rosa, automáticamente, es como un imán. Vienen corriendo, lo miran y me dicen: ‘Ay, no sabía que se podía ser piloto si sos mujer’. Las hago subir al auto, les prendo el motor, que a algunas les da miedo y a otras no.
Pero están chochas porque no sabían que se puede correr si sos mujer. Se les nota en la cara la alegría que les da. Como un orgullo. Y para mí esa nena que ya sabe que eso se puede, que siente que la mujer puede estar en ese lugar, ya lo ve distinto, natural. Crece con la idea de que la mujer puede ser piloto porque lo vio con sus propios ojos. Lo mismo si las ven a mis mecánicas ajustando una tuerca, cambiando una rueda. Y eso te empodera», resume.