Fuego para despojarse de los males, en una noche de llovizna
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El público disfrutó de la hoguera de San Juan, frente al Centro Vasco
El frío de la noche y la llovizna finita que no llegaba a mojar pero que molestaba un poco, no fueron impedimento para que se lleve adelante la hoguera de San Juan, una de las tradiciones vascas más populares que todos los años convoca a decenas de personas a disfrutar del espectáculo con la colectividad de nuestra ciudad.
La convocatoria estaba pactada para anoche a las 20 y el inicio fue muy puntual, un poco apresurados por el mal tiempo y por el temor de que la lluvia pudiese arruinar el festejo.
El armado de la hoguera había comenzado desde temprano y los preparativos llevaban semanas, con el trabajo de la Escuela Provincial de Arte.
Afortunadamente, el público se acercó a la hora pactada y comenzaron a rodear la estructura de más de dos metros con base de madera y una olla gigante en la parte superior, que sería prendida fuego.
En la previa, la danza fue la protagonista, aunque siempre tomando los recaudos necesarios para que ningún niño salga lastimado, dado que el fuego era grande y en el interior también había algo de pirotecnia.
Como media de prevención, los inspectores de Tránsito cortaron la circulación de vehículos en la cuadra de 58 entre 65 y 67, algo que fue muy necesario cuando los estruendos de la pirotecnia se hicieron presentes y asustaron a más de uno, haciendo que se aparten de la plazoleta central de la avenida y se paren sobre la cinta asfáltica para observar más de lejos.
Además, como medidas preventivas también estuvo presente personal de Bomberos.
A pedir deseos
Como cada año, el público podía llevar papelitos con deseos escritos o males de los que se quisieran despojar, para arrojarlos al fuego.
Además, los chicos de la colectividad, con coloridas prendas y gorros puntudos, repartían papeles y lapiceras para quienes quisieran escribirlos en el momento y varios días antes habían colocado una urna en el Centro Vasco para quienes quisieran poner sus deseos escritos.
Después de la hoguera, los presentes fueron invitados a ingresar a la sede para disfrutar de la romería con comidas típicas, música y un agradable ambiente.
Cabe señalar que la Hoguera de San Juan, donde se quema cada año una escultura diferente, es parte de una tradición ancestral en Euskal Herria.
En esta fiesta se celebra el solsticio de invierno y el poder purificador del fuego, motivo por el que las celebraciones van unidas a la realización de fogatas y a la quema de muñecos, que representan el alejarse de los malos espíritus y el comienzo de una nueva y buena etapa.///