Fuentes que no funcionan desde hace tiempo
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No hay un control sobre el estado de los monumentos. La mayoría se han tratado de arreglar pero su reparación dura muy poco tiempo
Necochea y Quequén cuentan con varias fuentes de agua que están consideradas dentro de los monumentos que el área de Turismo promociona desde hace varios años en su sitio web oficial ya que, como en cualquier otra ciudad turística, suelen ser un lindo lugar para tomarse una fotografía que quede de recuerdo de alguna visita.
Haciendo una recorrida por estas fuentes instaladas sobre espacios públicos de distintos sectores, de puede notar que tristemente no está funcionando ninguna y que, además, algunas incluso tienen agua estancada, lo cual no es recomendable ya que la Argentina cuenta al día de hoy con más de 50.000 casos de Dengue y estos lugares benefician la proliferación de mosquitos.
Cabe señalar que los demás monumentos que nada tienen que ver con el uso de agua no están en condiciones mucho mejores, a excepción de unos pocos que tienen un mantenimiento mínimo por el aporte de manos privadas.
Lo que ocurre es que estos monumentos suelen hacerse por iniciativa de asociaciones civiles, clubes, agrupaciones políticas o entidades similares y, cuando se otorgan los permisos para instalarlos en lugares públicos, no se exige como condición que se los mantenga en buen estado o simplemente se da el visto bueno para la construcción y luego no se les hace un seguimiento.
Otra cosa que se ha dado en varios casos es que se han retirado las esculturas del lugar en que estaban emplazadas, con la finalidad de ser reparadas o restauradas, y nunca más fueron devueltas.
Fuentes sin agua
Una de las fuentes que se había reparado en febrero de este año por iniciativa particular de un vecino y colaboración de empresas, es la que se encuentra en el monumento al Centenario, en la plaza Dardo Rocha. Allí, parecía que finalmente, después de mucha espera y de varios reclamos, las bocas de los leones sacarían agua y del piso saldría el chorro hacia arriba. De hecho, así fue por algunas semanas, pero ahora otra vez está todo sin funcionar.
En la villa Díaz Vélez, está la fuente de la Rambla (83 y 2), que se encuentra vacía pese a que había sido reacondicionada en la anterior gestión municipal y había quedado bien. Sin embargo, poco duró el anunciado logro. De hecho, gran parte de la población ni lo llegó a ver.
En 79 y 2 también está la otra fuente que en su momento llevó el nombre de una empresa, la cual se hacía cargo de su mantenimiento. Sin embargo, hoy también lleva años sin funcionar dado que las pocas intenciones de arreglo que ha habido, han sido tan efímeras que ni siquiera deberían ser consideradas.
En el parque Miguel Lillo, en la zona del Anfiteatro, también hay una fuente, aunque solo sirve para sentarse en el paredón, como si fuese simplemente un banco de cemento, porque hace años que no conoce de otro agua que no sea el de la lluvia.
Junto al Casino, está el monumento de la sirena danesa, que tiene agua pero que se encuentra estancada desde hace tiempo por el poco mantenimiento.
Finalmente, pero para nada menos importante, está en Quequén el monumento a Malvinas, que lleva mucho tiempo de espera y, que siendo el más imponente de todos los monumentos del distrito por su imponente altura, debería tener funcionando su fuente perimetral todo el año y ser un atractivo turístico bien presentado. Sin embargo, pese a todas las veces que se lo acondicionó para que esté “lindo” el 2 de julio, la fuente sigue sin funcionar.
En 2016 fue una de las últimas grandes restauraciones que se hicieron a este monumento pero al día de hoy, sigue sin tener una gota de agua.///