“Fueron muchos años de maltrato, la pasé muy mal”
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Aseguró este viernes “la mujer del milagro”, Marisa Ivana Astudillo (42), quien soportó el violento ataque a balazos del condenado a prisión
“Este juicio me va a dar la paz y tranquilidad que necesito para seguir con mi vida y la de mis hijos”, fue una de las frases que con esfuerzo y emoción brindó ayer Marisa Ivana Astudillo (42).
Habían transcurrido segundos del cierre de la audiencia en la que se conoció la sentencia sobre Rubén Abel Ortega (52), el hombre que logró el amor de la mujer cuando ella era una adolescente de tan sólo 17 años.
De la relación sentimental entre ambos nacieron dos hijos, Franco y Camila, pero la vida matrimonial no fue la mejor para Marisa: “Conté lo que viví, mi historia, toda la pesadilla que atravesé durante tantos años, traté de narrar lo que pude porque fue mucho tiempo de maltrato y la pasé muy mal”, aseguró.
Astudillo hizo un nuevo esfuerzo y a pesar de sus dificultades para respirar y expresarse normalmente, atendió a los periodistas en el recinto del Tribunal Criminal, y señaló que “tenía que hacerse justicia, estoy contenta con el resultado, se hizo justicia…”
Agregó que “estoy muy tranquila, mi vida tiene que continuar de la mejor manera posible. Pienso continuar con mi rehabilitación en compañía de mis hijos y por el momento voy a vivir en mi casa de Necochea, luego veremos qué decidimos hacer”.
“Me defraudó como hombre”
A una pregunta de un colega televisivo sobre el pedido de perdón que en repetidas ocasiones ofreció Rubén Ortega durante el debate, Marisa Astudillo respondió que “no puedo creer nada de esa persona, ese perdón lo escuché tantas veces y no me sirvió nunca, esa es la verdad”.
La mujer con firmeza y convicción añadió que el feroz agresor “me defraudó como hombre, creí en él hasta último momento porque es el padre de mis hijos y nunca pensé que podría tener semejante reacción. Demostró con esa actitud la clase de persona que es, lo peligroso que es para mí”.
Reconoció que ninguna persona “se merece vivir una pesadilla como la que me tocó, siempre aposté a la familia y continué adelante durante tantos años, pero todo tenía un límite y la situación no daba para más”.
A las mujeres, pidan ayuda
Marisa Astudillo también buscó un espacio para dejar un mensaje valedero a otras víctimas de violencia de género, una modalidad que, lamentablemente, cada vez más se acrecienta en nuestra sociedad.
“Las mujeres que viven estas situaciones me van a saber entender, es muy difícil salir y la gente te juzga, pero hay que pedir ayuda, de cualquier manera. En mi caso, recurrí a una psicológica que me respaldó mucho para tomar la decisión de cortar con esta relación”, puntualizó.
Y sostuvo que “el apoyo de mi familia fue fundamental, ya que estuvo permanentemente conmigo”.
Se levantó de la silla que ocupó en la audiencia de ayer para escuchar la dura condena a Ortega y con sus bastones canadienses que la asisten para desplazarse, saludó a cada una de las personas que estaban en el recinto judicial.
La esperaban en un vehículo sus hermanos Silvana Sánchez y Matías Astudillo que fueron dos baluartes en la defensa y contención en todo este tiempo.
Su rostro mostraba emoción y alivio. Se iniciaba una nueva etapa en su vida tan particular. De esa manera, Marisa Astudillo evidenciaba sentimientos de paz y tranquilidad.