“Fueron muy profesionales, sin gritos y en 15 segundos”
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Señaló la víctima del robo, Carlos Gramajo, quien reconoció que “la policía dejó de vigilar la zona, antes recorrían la avenida 75 a pie entre 26 y 30, por ejemplo, pero ahora no”
“El barrio está complicado y los vecinos notamos preocupación porque nadie se pone al frente del problema inseguridad, no hay reacción en las autoridades municipales y policiales”, expresó un habitante de calle 73 entre 32 y 34.
La opinión tiene que ver con los reiterados episodios de robo a mano armada que se dieron en el sector de avenida 75 entre calles 26 y 32. Son tres asaltos en un lapso de tiempo menor a una semana y es lógico el desvelo de este ciudadano que prefirió mantener en reserva su identidad.
Esta vez, el turno de los delincuentes fue en un locutorio y kiosco de avenida 75 casi 26 y Carlos Gramajo, uno de los responsables del comercio definió lo ocurrido en pocas palabras.
“Fueron muy profesionales, sin gritos ni escándalos, y en tan sólo 15 segundos se llevaron alrededor de $ 1.000 y mi teléfono celular”, manifestó la víctima del atraco durante el diálogo mantenido ayer con Ecos Diarios.
El trabajador reconoció que “hemos notado que la policía dejó de vigilar la zona, antes los efectivos recorrían la avenida 75 a pie y se los veía seguido”.
Por el momento no hay detenidos y no se descarta que sean los mismos individuos que tienen en vilo a comerciantes y vecinos de un vasto sector de la ciudad.
Según el damnificado del robo al locutorio, los asaltantes tendrían entre 25 y 30 años y actuaron con “suma tranquilidad”.
La causa judicial iniciada está caratulada como “robo calificado por el uso de arma” y la investigación está a cargo de la Seccional Tercera y la oficina de Delitos Complejos de la Fiscalía.
Sin tregua
El robo se produjo alrededor de las 20.45 del martes y los ladrones escaparon corriendo por avenida 75 y luego tomaron por calle 26, en dirección a la avenida Diagonal San Martín.
“Es probable que hayan tenido un vehículo de apoyo sobre la calle 26 que es bastante oscura”, sostuvo Carlos Gramajo, quien luego del asalto a mano armada sufrido llamó al servicio de emergencias 911 de la Policía.
Agentes del Comando de Patrullas acudieron al lugar del hecho y se interiorizaron de lo ocurrido en el locutorio de la familia Gramajo.
Este nuevo episodio se produjo a tan sólo 24 horas de un robo similar perpetrado en el supermercado CLC de avenida 75 y calle 32, en la misma zona, de donde los delincuentes se llevaron unos $ 20.000.
Increíblemente, los asaltos se repiten en un radio de tres cuadras y a esto se puede agregar lo sucedido en la vivienda familiar del músico Sergio Alvarez, de donde dos “motochorros” (como vulgarmente se los conoce) sustrajeron un televisor plasma de 49 pulgadas.
Sin rastros
Ayer se cumplieron siete días del comienzo del raid delictivo en comercios de la avenida 75.
La primera víctima fue Vanina Fernández, en el interior de la tienda de ropa para hombres de avenida 75 casi 30, el miércoles 15, alrededor de las 10.30, en una mañana lluviosa sobre la ciudad.
Los delincuentes se apoderaron de la recaudación del negocio (unos $ 8.000) y varias prendas de vestir, de las más costosas en el mercado.
Se llevaron jeans, camisas, camperas, buzos, etcétera, que cargaron en un bolso de grandes dimensiones. Los ladrones fueron divisados por las cámaras urbanas de seguridad de avenida 75 y calle 30.
A pesar de esa prueba, se hicieron allanamientos a las pocas horas de cometido el robo, pero sin resultados favorables para los investigadores.
El feriado del lunes último, el turno fue para el supermercado de avenida 75 y calle 32, cuando a las 20.25 (según las cámaras internas del local) ingresaron dos delincuentes con sus rostros cubiertos y sustrajeron un interesante botín.
Sin pistas
Lo concreto es que hasta el momento no hay detenidos por estos reiterados robos con armas y no se tienen demasiadas pistas acerca de los autores. Y si se trata de los mismos individuos que han cometido una seguidilla de atracos en un lapso de tiempo menor a una semana.
¿Hasta dónde llegarán los delincuentes en su propósito de sustraer las pertenencias de comerciantes y vecinos? Y cabe hacerse otra pregunta, ¿quiénes le pondrán límite a esta situación?