“Fui con expectativas más altas de lo que se pudo lograr”
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Belén Díaz realizó un balance de su participación en los Juegos Mundiales Universitarios
Sumando una valiosa experiencia, en lo deportivo y en lo personal del otro lado del mundo, la nadadora Belén Díaz retornó esta semana a Mar del Plata tras su participación en los Juegos Mundiales Universitarios en Taipéi. Aunque se trató de su primera competencia internacional fuera del continente americano, la necochense reconoció que “fui con expectativas más altas de lo que se pudo lograr”, luego de no poder meterse entre las 20 mejores en ninguna de las cuatro pruebas individuales en las que participó.
Sobre la experiencia, explicó que “el nivel universitario está cada vez más alto, más que en 2015 (la anterior edición de estos Juegos). Cada vez los países envían equipos más competitivos” y en lo personal apuntó que “las marcas no salieron” y analizó que “no tiene que ver con la preparación, sino el cambio de horario. Hubiera sido bueno llegar con tres o cuatro días más de anticipación. Cuando me adapté, ya estaba terminando. Mejoré muchas cosas, errores, y el roce internacional que me dio fue muy importante. Uno siempre va con las mejores expectativas, pero era mi primera experiencia en este nivel. Igualmente me llevo lo mejor”.
Volver
En ese sentido, admitió buscar revancha en la próxima edición en Nápoles, en Italia: “Van a limitar la edad para participar hasta los 26 años, así que me queda la chance de una edición más, ya que en la próxima tendré 25 (en 2019). La idea es con eso darle más importancia a las pruebas, y en el caso de la natación, que se compita antes del Mundial”. Asimismo seguirá ligada al movimiento universitario, buscando clasificar a los Juegos Panamericanos de 2018, que fueron anunciados justamente en Taipei, y cuya primera edición serán en San Pablo, en Brasil.
Más objetivos
Apenas bajó del avión volvió a los entrenamientos en el Club Once Unidos en Mar del Plata, con más objetivos. El más inmediato, la semana próxima, será con el propio equipo de federados del club, con el que volverá a competir en la Copa España, en Chile, un certamen internacional por equipos. En 2015, junto a su hermano Gabriel, había participado con éxito en este mismo certamen como invitada de un club mendocino. Allí participará en más pruebas de lo habitual para ella: 50, 100 y 200 libre, 50 y 100 mariposa, 100 combinados, 50 pecho y 50 espalda, y relevos libres, combinados, mixtos y femeninos, todo ello a lo largo de cuatro días de competencias.
Odesur 2018
En el horizonte también asoman más competencias internacionales importantes para Belén, como los Juegos Odesur de 2018, en Bolivia. “Sabemos que podemos clasificar, pero será difícil después dar las marcas en los 1.200 metros de altura en la competencia”, advirtió sobre la sede en Cochabamba. El selectivo será en diciembre, durante al Argentina Open. Las expectativas de seguir representando a la ciudad y al país en el mejor nivel siguen intactas.
Ranas, serpientes y el contraste de culturas
Si bien había tenido la chance de participar en los Juegos Panamericanos de Toronto en 2015, Belén Díaz reconoció que lo vivido en Taipei superó en todo punto de comparación a aquella experiencia. En nivel, cantidad de participantes y el servicio para los atletas dentro y fuera de la Villa Olímpica.
Sin embargo, donde más contraste encontró fue en las culturas, pudiendo recorrer la capital taiwanesa tras la competencia. “Estuve en el edificio Taipei 101 -subió 90 pisos en 27 segundos- en una zona de mucho nivel económico y turístico”, pero también pasó por una zona más comercial y urbana: “en el mercado nocturno como le dicen, había miles y miles de stand, con comida y productos de todo tipo, y shows. Probé rara, y sentí un sabor horrible. Y uno de los chicos (de la delegación) se animó a comer serpiente”, apuntó.
Además cumplió su sueño de recorrer el Templo Long Shan y una montaña que pedía subir 600 escalones en medio de la ciudad. Incluso pudo aprovechar de la playa: “El agua era calentita y sin olas. Pero sólo había dos guardavidas que sólo trabajaban dentro de un sector de cuerdas. Si querías irte más lejos nadando, no te lo permitían”, compartió. ///