“Fui derecho a buscar el oro”
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Facundo Aguirre repasó su reciente consagración como campeón mundial de taekwondo. “Contento por todos los resultados y el nivel que tenemos en la academia”, expresó su entrenador Carlos Correa
Con el mismo aplomo que mostró para ganar todos sus combates y sin soltar más que la misma sonrisa que lució cuando se colgó la medalla dorada hace exactamente una semana, Facundo Aguirre repasó su histórica consagración como campeón mundial de taekwondo en Buenos Aires. “Fui derecho a buscar el oro”, reconoció sobre sus objetivos antes de su mayor experiencia competitiva con apenas 16 años.
Aguirre, alumno de la Academia Superior de Taekwondo, encabezó la cosecha de 12 medallas obtenidas por la delegación necochense. Carlos Correa, su entrenador y de otros cuatro medallistas, compartió que “desde afuera, uno lo siente como si estuviera ahí peleando. Uno ve la magnitud del torneo y el nivel que tienen los chicos. Fueron pasando las peleas, logro a logro y cuando Facundo llegó a la final, fue sufrido. Tuvimos que esperar cuatro horas (entre la semifinal y la final) porque peleó sobre el escenario central. Ahí recién me relajé, contento por lo resultados y el nivel que tenemos en la academia. Esto es un escalón para arriba y ya estamos hablando de los selectivos para Rusia”, el próximo Mundial.
Camino a la medalla
Camino a la consagración dorada en la categoría juvenil hasta 60 kg., el quequenense Aguirre repasó sus combates. En el primero frente a un canadiense, comentó “me sentí bien toda la pelea y no me llegó nunca”, mientras que en la semifinal, ante el argentino Lautaro Velázquez que había culminado primero en el selectivo, recordó que “estuvo más peleada. Me había ganado en el segundo selectivo. Estuvo más dura pero habíamos trabajado para agarrarle la vuelta”. Sobre la final, ante otro argentino, Máximo Paniagua, apuntó que “fuimos a una tercera instancia, después de un empate, y ahí pude ganar. Durante el combate estaba tranquilo, pero al momento de explotar, explotaba”. Fue sin dudas un momento histórico que también vivieron sus compañeros en la tribuna en Tecnópolis: “Me quedé sin voz por (estar) toda la pelea gritando” confesó Alan Lahorca, subcampeón en juveniles más de 70 kg.
Por su parte, Khaterine Pirello, subcampeona en juveniles hasta 60 kg., apuntó sobre su presentación que “estaba muy tranquila, más que en el selectivo” y que en la final, ante una representante de Inglaterra “fui a dar todo”, pero terminó perdiendo en el alargue tras un parejo combate. Lahorca, en tanto, tras vencer a otro argentino y a un estadounidense, padeció la final ante un canadiense: “Me rompió el ojo”, dijo aún con alguna pequeña marca en el rostro, no sin luego pedir revancha en el próximo Mundial.
Hermanas y rivales
También fue especial la experiencia en el Mundial para las hermanas Mía y Quimei Roig, medallistas de plata y bronce respectivamente, quienes coincidieron en la categoría juvenil hasta 55 kg. e incluso debieron enfrentarse en las semifinales. “Fue difícil. Le gané. No le quería pegar pero tampoco quería que ella me ganara”, se sinceró Mía, quien se quedó con la victoria como había ocurrido antes en el selectivo nacional. Tampoco Mía disfrutó la final: “No me gustó, fue muy difícil, contra otra argentina”, rival a la cual tampoco le había podido ganar en los selectivos. El entrenador Correa apuntó que “se notó la diferencia de edad, porque Mía está saliendo de la categoría y para Quimei era su primer año”.
En lo personal, Correa no pudo cumplir su objetivo de llegar a la medalla en la exigente categoría de danes mayores, perdiendo en el primer combate: “Me da bronca haber llevado el combate arriba todo el tiempo y ver después que el físico no me rindió”, apuntó, tras sufrir un asma por stress en la última etapa de preparación. “Di lo que pude, pero uno debe estar sano y la cabeza me jugó bastante en contra. Técnicamente hubiera estado para hacer podio, pero es un evento que nivela siempre para arriba y por más que fuera favorito, podés quedar afuera”. Más de 1.000 competidores de 28 países le dieron un gran marco al Mundial.
La experiencia
“Cuando arrancamos los selectivos, no eran los mismos chicos. Facundo se fue de peso, creció de cuerpo, todo. Tuvo que entrenar extra para poder entrar en la categoría que entró”, analizó Correa teniendo en cuenta el largo proceso de un año para llegar al Mundial. Y aunque parezca demasiado pronto, todos confesaron ir pensando en la revancha en Rusia 2020. “En diciembre está el Nacional y después arranca el selectivo para Rusia. De todo se aprende. Hay que bajar. Como volver a la cuna que es el gimnasio a entrenar, pero con un plus que tenemos ahora, la experiencia”.///