Fútbol de verano, tiros y desmanes
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Hace 21 años, Necochea era sede de un accidentado clásico de Rosario en un torneo amistoso que coronaría a Newell’s como campeón

Para recordar aquello de que éramos la “capital del fútbol de verano” no hace falta viajar a los años 70 y sumergirse en fotos blanco y negro. Hace poco más de 20 años atrás, cinco equipos de Primera división coincidían en enero para hacer la pretemporada como preparación para el Torneo Clausura 1998 y animaban un certamen hexagonal amistoso de primer nivel. Algo que en el vacío estival de la actualidad parece mucho más lejano. Lamentablemente así como recibimos a los jugadores también fuimos anfitriones de los hinchas, y de los peores. Al punto de que aquel torneo de verano quedó en el recuerdo no por su nivel sino por los desmanes dentro y fuera de la cancha, en plena avenida 59, que generaron barra bravas de Newell’s y Rosario Central durante un clásico disputado en el estadio Panamericano del Club Atlético Rivadavia.
Seis equipos
El partido se disputó el domingo 1 de febrero de 1998, en el marco de la Copa Ciudad de Necochea. Newell’s integraba la zona B junto a Lanús y Estudiantes de La Plata, todos trabajando en nuestra ciudad, mientras que en la zona A estaban Huracán, Gimnasia de La Plata y Rosario Central, estos dos últimos los únicos que no entrenaban en Necochea sino que lo hacían en Tandil. Este verano también nos visitó Argentinos Juniors, que no formó parte del certamen.
La “Lepra”, que comenzaba el año con el croata Mirko Jozic como nuevo entrenador, había empatado con Estudiantes 1-1 y derrotó a Lanús 1-0. Por su parte, el “Canalla” era conducido por Miguel Angel Russo, en la primera de sus cuatro etapas en el club que había iniciado en 1997. Venían de vencer a Gimnasia 2-1 y de perder con Huracán 3-1. El clásico era uno de los interzonales y era decisivo para conocer los ganadores de los grupos y los finalistas.
El partido
Además de los reconocidos entrenadores, ambos equipos tenían nombres con buen presente o que quedarían en el recuerdo del hincha futbolero. Newell’s contaba por entonces con Julio Saldaña, un joven Pablo Guiñazú, Damián Manso y en la delantera a Víctor Muller y Josemir Lujambio. En Central atajaba Gastón Sessa y se destacaban Eduardo Coudet, hoy DT de Racing, el eterno Omar Palma y el necochense Gonzalo Gaitán.
Ganó Newell’s 1-0 con un frentazo de Muller a los 22’ del primer tiempo, tras un centro de Lujambio. Pero el partido no terminó. A los 41’ el veterano defensor brasileño Ricardo Rocha se iría expulsado por doble amonestación en la “Lepra” y a los 44’ fue suspendido el juego por la invasión del campo de los simpatizantes de Rosario Central.
Aunque la cancha no explotaba, había un excelente marco de público en las dos cabeceras. El operativo de seguridad, con 150 efectivos locales y 40 de Infantería procedentes de Mar del Plata, ya estaba advertido de lo que podría pasar. Mientras los de Newell’s celebraban como si fuera un título, la Policía buscaba a los responsables de romper el alambrado en la otra punta del estadio. Siete personas fueron demoradas por ingresar a la cancha. La suspensión fue sugerida por el comisario inspector Mario Gallina, encargado por entonces de la seguridad en los estadios bonaerenses, quien observó los incidentes por televisión y se comunicó con los organizadores vía telefónica.
Los primeros en salir del estadio fueron los hinchas de Rosario Central y luego los de Newell’s, escoltados por los efectivos hasta la ruta, sin mayores inconvenientes pero con un clima de tensión para los vecinos.
Graves incidentes
Sin embargo, los mayores incidentes, incluso con un hincha baleado, habían ocurrido horas antes del partido. La jordana nublada propició que los hinchas rosarinos que esperaban el partido no se concentraran en la playa y terminaran “paseando” por las calles cercanas al estadio desde muy temprano. Cerca de las 11 de la mañana, en calle 50 y 59, hubo un enfrentamiento a tiros entre los propios barra bravas de Newell’s, sorprendiendo a los vecinos en la mañana del domingo. Hubo un hincha herido, pero fuera de peligro. El agresor se dio a la fuga y tiró la pistola 9 mm. utilizada en el hecho. Lo que pudo ser una tragedia, continuó con un duelo a piedrazos entre dos bandos, tomando baldosas de la vereda, y amedrentándose mostrando las armas que poseían. Rodeados de casas, familias y niños que estaban circunstancialmente en el lugar. Los ánimos se calmaron con la llegaba de los móviles policiales y el ulular de las sirenas de los bomberos.
Cierre gris
Por lo ocurrido, el hexagonal amistoso tuvo un cierre deslucido. Por los incidentes, el clásico entre Gimnasia y Estudiantes de la Plata, que debían jugar el domingo siguiente en el Panamericano, fue derivado a Mar del Plata, por cuestiones de seguridad. La final, al menos, se jugó en Necochea entre Newell’s y Gimnasia, aunque quedó “devaluada” por la ausencia de los principales titulares del elenco rosarino, quienes animaron otro amistoso en el Parque Independencia, en el que se inauguraba una nueva tribuna.
El 14 de febrero, Newell’s se llevó la Copa “Ciudad de Necochea”, venciendo en los penales a Gimnasia tras una igualdad 2-2. Los rosarinos ganaban 2-0 con tantos de Quintana y Liendo, mientras que el “Lobo”, conducido entonces por Carlos Griguol, había empatado a través de San Esteban de penal y Guglielminpietro.
Aunque la debacle no ocurrió de un año para otro, lo vivido fue un antes y un después para la organización de torneos de verano en Necochea con elencos de Primera división. Salvo por algún partido esporádico, fue cada vez más difícil atraer empresas para que apostaran para convocar equipos de renombre y a la televisión en consecuencia.