“Generar recursos propios”
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Alfredo Álvarez consideró que no se debe depender de la simpatía del gobernador de turno y habló de buscar la forma para producir ingresos genuinos. Mencionó que hay mejoras en el espacio público, pero dijo que faltan ideas nuevas para avanzar
Julieta Moreno
de la redacción
“Necochea tiene posibilidades ciertas de generar recursos genuinos y propios para no depender de la dádiva”, opinó el odontólogo Alfredo Álvarez, al pensar el futuro de la ciudad. Para él, lotear el Jardín de Rocas, buscar la forma de vender el casino o incluso proyectar desarrollos público-privados pueden ser posibilidades para producir ingresos propios y “no esperar la simpatía del gobernador de turno”.
Alfredo Álvarez nació en Necochea, donde vivió su infancia y adolescencia. Al terminar el secundario, se fue a vivir a La Plata para estudiar Odontología y, mientras cursaba la carrera, jugó al golf representando al club Ranelagh en Berazategui, sin tener demasiado claro el camino a tomar entre el deporte y su futura profesión.
Después de graduarse, cursó la especialidad de ortodoncia en la Asociación Odontológica Argentina- Ciudad Autónoma de Buenos Aires- y al finalizarla, regresó a Necochea a trabajar al consultorio con su padre. Durante la década del noventa comenzó a viajar al exterior para continuar su capacitación, para, casi sin proponérselo, iniciarse en el apasionante camino de la docencia. En el año 2000, abrió su propia clínica odontológica en nuestra ciudad, en 64 y 53, donde trabaja actualmente. Está cumpliendo 30 años como odontólogo y 26 como docente, tarea que desarrolla en distintas universidades y Sociedades Odontológicas y Ortodóncicas del país y el extranjero. Periódicamente viaja a Capital Federal donde lleva adelante su propio programa de Especialización y a distintas ciudades del interior para dictar cursos, aunque actualmente realiza gran parte de su trabajo de manera virtual.
En otro orden de cosas, junto con su esposa participaron en 2009 de la fundación del Colegio Ikastola, institución que desde 2020 está siendo gerenciada conjuntamente con Active Learning, que tiene una red de colegios innovadores en todo el país y está llevando el colegio a “donde jamás hubiéramos llegado solos”.
Además de trabajar como odontólogo y docente, se desempeña como representante legal del establecimiento educativo. Sigue practicando golf, aunque solo lo hace como hobby en sus ratos libres.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista. Reconoció que en el último tiempo ha habido algunas mejoras en el espacio público, pero consideró que la deuda sigue siendo la generación de ideas nuevas que nos permitan avanzar y no solo sobrevivir. Se mostró preocupado por la actualidad de dos temas centrales como educación y salud y remarcó la necesidad de salir de la dicotomía entre el campo y el turismo, entre otras discusiones estériles.
Emparejar hacia abajo
“Ver de muy chico la Necochea pujante de los años 70 -probablemente, en 1972 y 1973, nuestra ciudad haya sido el lugar donde más metros cuadrados se edificaron en toda Latinoamérica -y ver la Necochea de estos últimos años, evidencia que la ciudad se fue emparejando hacia abajo”, fue lo primero que dijo Alfredo Álvarez, al pensar en cómo estamos hoy en día.
Para él, “tenemos una ciudad con un potencial increíble con la mejor playa, el río más lindo, médanos, bosque, el segundo puerto del país y aunque tenemos un clima que no es el ideal, no difiere del resto de la costa”. Sin embargo, advirtió que “la ciudad está quedada, salvo esfuerzos privados y personales muy valorables”.
Responsabilizó a la dirigencia política en general de esta situación, pero remarcó asimismo que los políticos provienen de esta sociedad. No obstante, aclaró que “esta gestión municipal es notablemente mejor que las anteriores”, pero también dijo que “las anteriores dejaron la vara prácticamente a la altura del zócalo”.
Al referirse a nuestra sociedad, señaló que “el necochense suele ser muy quejoso de sus carencias, pero no hace demasiado por no tenerlas” y agregó que “muchos se quejan porque no hay servicios u ofertas de mayor calidad, pero cuando los hay no son demasiado propensos a pagarlos”. En este sentido, afirmó: “Somos nosotros los responsables, pero por supuesto que la dirigencia ha hecho su parte”.
De todas maneras, opinó que “esta gestión en la parte de cosmética ha hecho cosas buenas porque claramente la ciudad luce mejor, más limpia”, pero también dijo que “así como nos quejamos de las personas que pretenden vivir toda la vida de un plan, este pareciese ser un mal que ha afectado también a ciudades que lejos de autogestionarse, tienden a esperar la simpatía del gobernador de turno para que envíe los recursos para el asfaltado o iluminación de calles”.
En este sentido, aseguró que “Necochea tiene posibilidades ciertas de generar recursos genuinos y propios para no depender de la dádiva”. Como ejemplo, mencionó la posibilidad de “lotear el Jardín de Rocas que nadie lo usa para nada”, buscar “recursos privados para mejorar la terminal de ómnibus” o vender el casino.
Terminal, casino y parque
Sobre la Terminal, expresó que “es un paisaje de The Walking Dead, y perfectamente sobre la base existente se podría hacer un lugar placentero con aportes privados, con un espacio de coworking, un buen restaurante, buena conectividad, algo que sea más parecido al ámbito del transporte y de los negocios”.
Con relación al casino, aclaró que le encantaría que sea algo público, pero advirtió que “la realidad es que esas estructuras elefantiásicas hay que mantenerlas y los recursos públicos no abundan”.
Afirmó que estaría de acuerdo con la venta, pero señaló que le parece “imposible” vender todo el predio junto. “Me parece que todas las propuestas son desde la buena intención, pero algunas son irrealizables”.
En este aspecto, indicó que no hay interesados para vender el casino en su totalidad, pero sí tenemos muchos microinteresados. “Tenemos alguien para gestionar salones de eventos, alguien para el sector de juegos, buenos desarrolladores inmobiliarios que hagan un proyecto atractivo, donde haya diferentes dueños de las unidades habitacionales y, de esa forma, se atomiza la cantidad de interesados y la inversión inicial, que es cuantiosa”. Un proyecto de estas características le parece mucho más realizable.
Con respecto al parque Miguel Lillo, afirmó que “habría que darle más vida” y mencionó que en el circuito aeróbico pondría iluminación y en los lugares donde hay claros, podría posibilitarse la instalación de cualquier tipo de emprendimiento gastronómico. Aclaró que no pretende que se talen árboles y mostró reparos a desarrollar proyectos urbanísticos porque “sería muy reñido”, entendiendo que se requiere una normativa estricta y no lo ve muy viable, más allá de ir en contra el decreto original de expropiación, que bien pudiera reveerse en ciertos puntos.
El perfil de la ciudad, salud y educación
Un tema que planteó como preocupación es la dicotomía que existe entre ser una ciudad agroexportadora o una ciudad turística, algo que también sucede a nivel país. “Está claro que un buen año del campo y un gran año del Puerto, genera muchos recursos, pero qué bueno sería volver a tener buenos años turísticos. Se puede ser una cosa y la otra”, afirmó.
Sin embargo, dijo que para terminar con la estacionalidad hay que ofrecer algo diferente porque de lo contrario los turistas no van a venir en mayo. “No podemos esperar que vengan turistas de alto poder adquisitivo sino ofrecemos servicios atractivos para ese visitante”.
Otra cuestión a mejorar, según su visión, es la salud. “Necochea debe tener menos camas de internación ahora, que cuando nací en la Clínica Atlántica en 1970”, expresó e hizo referencia a dicha clínica y la Regional que cerraron hace años.
“Los médicos hacen lo mejor que pueden, pero no tienen demasiados recursos”, opinó. Además, manifestó que es “insólito” que una persona que sufre un accidente en la playa tenga que recorrer la ciudad entera para llegar al Hospital. En este sentido, habló de la necesidad de abrir algún servicio de salud, quizás público –privado, con algún quirófano para intervenciones menores en la zona playa, parque o intermedia.
Asimismo, señaló que, si bien es responsabilidad de la Nación y la Provincia, “hay que hacer mucho hincapié en la educación” y se refirió a lo que se ha degradado en los últimos 30 años. “Debería ser una preocupación de Estado”, opinó y señaló la importancia de asignar recursos para estudiar programación porque “dentro de algunos años quien no sepa programar va a ser analfabeto” y es así también como se planifica una ciudad y su futuro, tal cual hiciese tan exitosamente la vecina Tandil.
Por ideas nuevas
Sobre el gobierno de Arturo Rojas, indicó que “se mejoraron cosas que, aunque parezcan chiquitas, son importantes” y se refirió al acondicionamiento de las calles y a los espacios públicos en general. Además, dijo que “han demostrado que son mejores gestionando el dinero público, en comparación con las administraciones precedentes”.
Se mostró muy cauto a la hora de opinar porque reconoció que no sabe “qué margen de maniobra se tiene cuando se está en el medio de una gestión” y señaló que “de tasas urbanas se paga un poco demasiado, pero entiendo que cuando llegas hay que tapar agujeros por todos lados y, por eso, no me podría señalar con el dedo acusador sin saber con exactitud los problemas a afrontar. Desde el sillón somos todos unos fenómenos”.
Para terminar, manifestó que la deuda pendiente es gestionar ideas nuevas, no tratar de sobrevivir sino avanzar. “Siento que siempre estamos tratando de llegar siempre a fin de mes y Necochea está para más”.
“Tenemos que salir de este statu quo que a mucha gente le resulta ventajoso y cómodo, pero también debiéramos entender que eso está principalmente en cada uno de nosotros”, culminó.///