Gestos solidarios
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En más de una oportunidad, con beneplácito, hemos dado cuenta en esta columna dominical de los gestos solidarios que concretan integrantes de la comunidad en la que convivimos.
Dentro de estas desinteresadas colaboraciones, el Hospital Municipal “Dr. Emilio Ferreyra” es uno de los destinatarios más elegidos, ya que claramente se ha transformado en el centro asistencial por excelencia, y por ende demanda una enorme erogación, imposible de sustentar totalmente desde el Estado municipal.
En tal sentido, en los últimos días se llevaron a cabo dos nuevas donaciones individuales, que por sus características resultan novedosas.
En primer término Marta Di Carlo, quien naciera en Necochea y está radicada desde hace tres décadas en Alemania, volvió a cumplir con su ritual de donar elementos al Ferreyra, esta vez cuatro sillas de ruedas; un material de mucho uso.
Los gestos periódicos de Di Carlo se destacan por dos cuestiones: en principio porque se trata de alguien que no reside desde hace muchos años en nuestra ciudad, más allá de tener familiares; y en segundo orden porque las sillas las adquiere con su propio aporte monetario y motoriza la donación de dinero por parte de habitantes de la ciudad alemana en la cual vive.
El otro aporte tuvo un colorido marco, ya que el juez penal Mario Juliano decidió unir en bicicleta Necochea y La Plata, incentivando a la comunidad para que donara dinero para el Hospital por cada uno de los 470 kilómetros que pedalearía.
Juliano no solo completó el recorrido, sino que generó un particular interés para apoyar su raid y unas 150 personas aportaron una suma de casi $130.000 que en próximos días serán entregados a la laboriosa cooperadora del nosocomio.
Para darle mayor seriedad a la cuestión, la ONG Actitud Solidaria, que a principios de julio juntó para el Emilio Ferreyra $800.000 a través de su tradicional carrera pedestre, auspició la acción y será la encargada de entregar el dinero, para que la cooperadora designe su destino.
A estos gestos espontáneos se suman con frecuencia donaciones de elementos y dinero por parte de empresas o personas que prefieren mantenerse en el anonimato. Todas energías en pos de ayudar al centro asistencial que atiende la alta demanda de nuestro distrito y de localidades cercanas como San Cayetano y Lobería.
La remodelación del área de Pediatría aparece como meta inmediata en el radar del continuo trabajo de la cooperadora, aunque está claro que la necesidad de mejoras no se detendrá allí.
Es que por su antigüedad el edificio necesita constantes arreglos, así como también modificaciones que lo vuelvan más funcional, acorde a una prestación en continuo crecimiento.
La compra de aparatología, ya sea como renovación o sumando nueva tecnología que requiere de una alta inversión, son otros aspectos a atender y en los que trabaja la cooperadora, respaldada por una sociedad muy dispuesta a colaborar.///