Gigante con pies de barro
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Los aumentos de tasas en forma irresponsable van en desmedro de la economía local
Enrique Elizalde
Para Ecos Diarios
Muchos son los factores que inciden en el estancamiento de nuestra ciudad y el resto del distrito.
Una de las causas, es el desmedido aumento de las tasas con que el municipio carga sobre los contribuyentes por la prestación de sus servicios.
Al respecto, Rodolfo R. Spisso, en su tratado de Derecho Constitucional Trbutario expresa: el monto de las tasas debe guardar una razonable proporción con el costo del servicio que retribuye.
A partir de esta definición, el haber considerado la valuación fiscal de la propiedad para el aumento de las tasas, se tomó el parámetro erróneo.
La valuación fiscal se la considera para calcular los montos de otros impuestos que se aplican como, por ejemplo, bienes personales e inmobiliarios rural y urbano.
Este pecado original es parte de una sucesión de concatenadas resoluciones que, insertas en el mismo esquema de ordenanzas anteriores, las hace inviables.
La reiteración y segmentación de la tasa rural, es un ejemplo de ello. Si se hubiese tomado como base la inflación de 2019, el aumento hubiera sido menos traumático y, tolerado resignadamente por el contrbuyente; en un país que acepta los índices de inflación como si fueran normales.
El arrastre para 2021, pese a subir las tasas aprobadas para el año venidero por debajo del índice de inflación del año 2019, originará efectos deletéreos para la recaudación municipal en el futuro cercano.
Con el programado descongelamiento de tarifas en los próximos meses, inevitablemente, se originará una inflación de costos que castigará, aún más, el bolsillo de los contribuyentes y, como consecuencia, llevará a un aumento de precios de bienes y servicios.
El Departamento Ejecutivo se verá en la disyuntiva de achicar costos por virtud o por necesidad, como no lo ha hecho en estos meses y hasta el presente.
Si lo hace por virtud, podría tomar recaudos que le permitan capear la tormenta ante la posible disminución de la recaudación de sus tributos; algunos de ellos de cuestionable legalidad.
Cuando se lo hace por necesidad y tardíamente, siendo su causa un mal diagnóstico, conduce generalmente, a un tratamiento equivocado.
Aumento de los tributos en forma desproporcionada, lleva a un punto de inflexión donde la recaudación, se resiente aún más.
Digno de tener en cuenta el municipio recurre, con una frecuencia llamativa, a las moratorias para sanear sus eternos déficits como una “convalidación de la ilegalidad” que constituye un asfixiante castigo para el ciudadano que cumple; pero representa, a la vez, la recompensa formidable que nuestro perverso régimen tributario otorga a quienes evaden.
De hecho, las moratorias solucionan problemas coyunturales en el corto plazo solamente. Su reiteración, debe ser desterrada definitivamente.
Aumentar la base tributaria
La solución vendrá de la mano de conferir la importancia imprescindible de aumentar la base tributaria en forma progresiva y sin pausa, mediante mecanismos de control que el municipio tiene en sus manos.
Aumentar la base tributaria significa que más contribuyentes, paguen tasas razonables en mayor proporción que las actuales.
Tal medida deberá ser acompañada con una fuerte disminución de los gastos superfluos o prescindibles, de estricto cumplimiento con las características de una política de estado o aplicación sistemática, para la actual y futuras administraciones .
Cuidar el erario municipal, legislando adecuadamente, es condición ineludible para protegerlo de posibles fallos de la justicia que le fueran adversos y generando, de este modo, previsibilidad y confianza.
La responsabilidad de los funcionarios tiene los límites que el artículo 241 de La ley Orgánica de los Municipios les impone, estableciendo el principio de su responsabilidad por todo acto que autoricen, ejecuten o dejen de ejecutar excediéndose en el uso de sus facultades o infringiendo los deberes que les conciernen en razón de sus cargos.
Con arreglo al mismo, todo funcionario o empleado que desempeñe mandato conferido políticamente o cumpla funciones administrativas, estará obligado a resarcir a la Comuna o a terceros, los daños y perjuicios emergentes de sus actos personales, pero no contraerá responsabilidad alguna por sus actos de servicio.
Este pensamiento no puede ser ajeno al conocimiento de nuestros funcionarios.
Los aumentos de tasas en forma irresponsable configuran parte de un círculo vicioso, en desmedro de la economía local, redundando en un menor aporte a las arcas del municipio.
“Hay dos tipos de dictadores: los impuestos y los que se eligen, que son los políticos” Bob Marley.///