Golpe a la economía
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A esta altura de los acontecimientos, y mientras más se extiende, la eterna cuarentena sigue haciendo estragos en algunas actividades laborales y económicas que hace meses no pueden desenvolverse.
Este cerrojo a varias de ellas obviamente les resulta letal. A esta altura diversas ya han quedado en el camino y otras estiran su agonía, a la espera de la milagrosa vacuna que prevenga el Covid y los saque de esta pesadilla, más allá que luego tendrán una larga cuesta arriba para recuperarse.
La edición de Ecos Diarios del pasado viernes reflejó la cruda realidad de rubros que hace seis meses que cerraron sus puertas, acatando las disposiciones del Gobierno. Comerciantes y emprendedores que dan trabajo y que están sumergidos en un pozo. Y eso impacta en la economía.
Durante estos seis meses los distintos sectores han golpeado en más de una oportunidad las puertas de la Municipalidad, en busca de una ayuda que les sirva de paliativo a la profunda crisis que atraviesan. Han ido a implorar que les den la oportunidad de trabajar, decisión que es de incumbencia del gobierno provincial, al que se cuestiona hasta qué punto puede saber lo que realmente acontece en cada una de las 135 comunas bonaerenses y sus distintas coyunturas.
Es cierto que el Estado nacional y, en menor medida el provincial, han brindado ayuda económica a través de subsidios, programas o créditos a bajas tasas. Pero estos salvavidas no han alcanzado a todos. Ante ello, el recurso de esos sectores no comprendidos ha sido el de pedir algún tipo de compensación al municipio.
Tales peticiones se han canalizado últimamente a través del Concejo Deliberante, en busca de crear una herramienta que derive en el Ejecutivo, ya que éste es el que supuestamente debe dar las respuestas que solicitan.
Primero fue la del sector hotelero y gastronómico solicitando la condonación de las tasas de los últimos meses, en los que han estado paralizados, y que derivó en una ordenanza gestada por el bloque Frente de Todos-Unión Ciudadana, aprobada sin la anuencia del bloque oficialista.
En los últimos días el Intendente vetó dicha norma, argumentado que era ilegal su aplicación y trasuntando que sentaría un antecedente para que otros tantos afectados por la cuarentena hagan pedidos similares. A su vez se resaltó que la Municipalidad sigue en un duro brete económico, que le impide perder ingresos.
Por otra parte, el último jueves fueron los artistas los que fueron a pedir al Concejo que se establezca la emergencia cultural y que reciban en ese marco algún tipo de ayuda económica. Más allá de esta solicitud, no se entiende porque no se les permite hacer su trabajo en sitios abiertos y con los protocolos ya presentados y analizados.
En este caso el bloque kirchnerista propuso crear un llamado Fondo Especial de Emergencia de la Cultura y a las Artes, que se alimentaría de una suba en 30% a una alícuota que abonan hipermercados, supermercados y mayoristas de alimentos. Una sugerencia facilista propia de sus mentores, meter la mano en el bolsillo a los sectores productivos.
Si bien esta vez no hay un pedido directo al Ejecutivo, tal propuesta es improcedente desde el vamos. A su vez, la iniciativa, que debió ser rechazada de plano, pasó a comisión bajo el argumento de estudiarla concienzudamente, tratando de que no culmine “en un nuevo veto”, según advirtieron los ideólogos kirchneritas del proyecto.
En una visión general se puede acordar que en la dramática situación en que nos ha puesto la pandemia, el Estado debe ser empático con los rubros que la están padeciendo y tratar de tenderles una mano, arbitrando los medios para que se pueda trabajar. La Municipalidad no puede poner gabelas por una parte y además no es su función el dar subsidios con el dinero de los contribuyentes.