Una visión feminista al campo del derecho
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En la obra, la autora mendocina da cuenta además de las principales decisiones de los más altos tribunales de justicia de la Argentina, Colombia, España y los Estados Unidos
En el libro «Aborto y la autonomía sexual de las mujeres», Patricia González Prado aborda a través de diferentes planteos una forma de repensar el concepto de autonomía en clave feminista, e invita a reflexionar sobre estructuras vinculares como el matrimonio, ámbito en el que acontece una gran cantidad de femicidios.
En la obra, publicada por ediciones Didot, la autora mendocina da cuenta además de las principales decisiones de los más altos tribunales de justicia de la Argentina, Colombia, España y los Estados Unidos, y compara los fallos que develan los déficits interpretativos sobre el aborto.
En tu libro el matrimonio es definido como una institución peligrosa para la autonomía de las mujeres, ya que muchos femicidios se dan en el seno de ese vínculo.¿Qué reflexión se busca a partir de esa certeza?
– Quizás comprender que el problema está en la estructura de desigualdades en las cuales se tejen los vínculos amorosos. En que enfrentar relaciones como la matrimonial, de tanta proximidad y entrega entre personas desigualmente situadas, requiere como mínimo asumir ese punto de partida, para poder volver sobre la forma en que cada subjetividad decide, consiente o elige.
El derecho en parte viene reconociendo esto que señalo al incorporar figuras como la compensación económica en relación con el divorcio, solo que llega tarde, cuando los años de matrimonio empobrecieron a las mujeres o enriquecieron a los hombres a costa de los cuidados y trabajos no remunerados de las primeras.
Uno de los objetivos de la crítica feminista que desarrollo sobre el matrimonio es quitarle el velo de «inocuidad» con el que permanece munido, señalar los riesgos que implica, abrir preguntas sobre cómo es que llegamos a desear ese tipo de vínculo y mantener una especie de sospecha, de vigilancia sobre el mismo.
En la obra cita a la antropóloga y feminista Rita Segato, que habla del violador como moralizador de la mujer que se quiere desviar o independizar. ¿En qué casos sucede esta situación?
– La violencia sexual con su extensión a lo largo de las relaciones familiares, de pareja, de amistad, laborales o de personas desconocidas recibe muchísima menos atención social de lo que merece. Ciertamente es un mecanismo de control, dominación, explotación sobre las mujeres, aunque no exclusivamente sobre nosotras. No todo violador es un moralizador, las ideas de Segato que retomo son en relación con un análisis etnográfico que hace la autora sobre hombres que tienen condenas por violaciones cruentas, que son las menos comunes, y son las que realiza un desconocido en la calle, y en esta población dicha autora habla de moralizadores. Una idea que particularmente retomo de ella y de otras feministas es la que denuncia la construcción social de mandatos de violar que tienen los varones, asociados a expresiones de su masculinidad y de su sexualidad.
¿Qué incidencia o importancia tienen en la lucha feminista el surgimiento del movimiento «Ni una menos», y cuánto considera que se avanzó en los últimos años en la reivindicación de los derechos de las mujeres?
– Considero que el movimiento NUM es una de las expresiones de las luchas feministas en la Argentina, creo que avanzamos en la extensión que han tomado nuestras demandas, en la enorme cantidad de niñas, adolescentes y jóvenes que abrazan cada día el feminismo y comienzan a desafiar mandatos sexogenéricos, a indentificar desigualdades y formas de violencia. Avanzamos porque las subalternas cada vez tenemos más conciencia de esa subalternidad y tensionamos los poderes que nos quieren ahí.
¿Hasta qué punto la mujer ignora que en sus acciones subyace una ideología que va en contra de sus derechos, como en el caso de médicas y abogadas?
-Espacios de poder patriarcal como el derecho o la medicina también están siendo cuestionados desde adentro, resquebrajando el pensamiento único que imponen los paradigmas positivistas que insisten en mantener vigentes. Las universidades están llamadas a realizar profundas transformaciones en los contenidos curriculares que imparten, en lo que califican como excelencia académica, en las violencias que reproducen. En cuanto a las mujeres, la genitalidad no nos aporta conciencia política, ello requiere de procesos colectivos, personales, de encuentro con otras y anudamientos de nuestras historias.
En el libro hace referencia al caso de Iris, de 13 años, que quedó embarazada al ser violada por el padre y le negaron el aborto ¿por qué no se pudo realizar el aborto a pesar de que hay una ley nacional que lo contempla?
– Por lo instalado institucionalmente en una cadena de prejuicios, mitos, sesgos de género, por las conductas nada profesionales y puramente moralizantes de los y las operadoras de justicia y salud que tuvieron poder de decisión, por la impunidad existente ante la violencia institucionalizada contra la autonomía sexual de las mujeres.
¿Hasta dónde cree que se puede llegar a partir del debate sobre la ley de aborto en el Congreso Nacional que comenzó hoy?
– Espero que se llegue a un reconocimiento legislativo de la legalización y despenalización del aborto, no solo por razones de salud pública, sino porque tenemos derecho constitucional a decidir sobre nuestra vida, al destierro de la esclavitud legal persistente en la penalización.
El libro da cuenta de una corriente de feminismo jurídico que surgió en la Argentina, ¿cómo fueron esos inicios y qué desafíos se le presentan?
– Los feminismos jurídicos en la Argentina nacen de las luchas feministas en las calles, como una estrategia más de lucha, la de desarrollar perspectivas críticas al derecho y revelar su androcentrismo. Los desafíos están vinculados a que sigamos desarrollando la capacidad de tensionar la disciplina para desestabilizar cada una de las opresiones que protege.
¿Qué países considera vanguardia en el respeto de los derechos de las mujeres?
– Países que han avanzado en reconocimientos legislativos hay muchos, basta ver por ejemplo el mapa de los que tienen despenalizado el aborto por sistema de plazos, pero creo en transformaciones más profundas, que van de la mano de otras luchas sociales, de reclamos de autonomía para regiones. Entiendo que debemos mirar las voces de los sures globales antes que las de los nortes iluminados, porque ahí se están produciendo las tensiones que posibilitan cambios sociales hacia mundos donde entren muchos mundos.