Gonzalo Veiga, protagonista de un gran hallazgo
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El necochense Gonzalo Veiga fue protagonista en uno de los hallazgos de huellas más importantes de Latinoamérica
Un día, seres que medían entre tres y diez metros y que se parecían a lo que ahora conocemos como cocodrilos, habitaban la tierra y caminaban por lo que hoy es territorio boliviano.
Unos 230 millones de años más tarde, un grupo de arqueólogos encontrarían las huellas fosilizadas que dejaron dichos animales aquel día. Sin embargo, ese grupo de profesionales pensaría que se trataba de huellas de la época de los dinosaurios, lo cual sostendrían durante varios años.
Así fue que el geólogo necochense, Gonzalo Veiga, llegó al territorio del sur de Bolivia, diez años después del hallazgo de las huellas, con un equipo de profesionales investigadores que darían la noticia de que esas pisadas tenían muchos más años de lo que se creyó. De hecho, tenían más años que los mismísimos dinosaurios y pertenecían a un animal conocido como rauisuquio, que fue el que reinó el planeta incluso antes de que exista el popular T-rex.
“Uno siempre piensa en los dinosaurios y en esos grandes esqueletos que tenemos en los museos, pero ver las pisadas de otros bichos gigantes que estuvieron incluso antes que ellos es realmente muy impresionante”, dijo Veiga a Ecos Diarios.
Trabajo
Gonzalo nació en Necochea y cursó en nuestra ciudad tanto los estudios primarios como secundarios, en el colegio Nacional. Luego se mudó a La Plata para continuar con sus estudios universitarios.
Como geólogo del Conicet, su principal objetivo es el estudio de las rocas que contienen los restos de los animales o, en este caso, donde están impresas las pisadas. “La idea era colaborar en tratar de reconstruir el ambiente en el cual esos organismos estaban viviendo y trabajar en descubrir cómo se preservaron tanto esas huellas”, explicó.
Al analizar el territorio, se encontraron con que en esas tierras hubo un clima muy árido, como si fuese un desierto, lo que hace un poco más difícil de entender qué hacían allí esos animales. “Con el tiempo fue habiendo un clima más húmedo y favorable para la vida de estos organismos y para que las huellas que se iban formando se preservaran. Es como si uno va a la playa en el verano y cuando termina el día están todas las pisadas de la gente, pero al otro día no queda nada. Esto se preservó y fue por una cuestión de humedad excepcional, que es lo interesante y particular de esto”, manifestó el necochense, que es docente en la Universidad de La Plata.
Otro mundo
Según explicó el geólogo, para entender la diferencia entre el mundo actual y el que era cuando se formaron esas pisadas, hay que tener muy en cuenta que “la Tierra es muy dinámica”. “Nosotros estamos acostumbrados a ver una configuración del planeta Tierra pero sabemos que en el pasado las cosas no eran así, ni la distribución de los continentes, ni los climas, ni existía la Cordillera de los Andes. Por eso es importante que las rocas nos muestren esos cambios”, señaló Gonzalo.
Para llevar adelante la investigación, contaron con apoyo del municipio boliviano en que se encontraron las huellas, dado que estos hallazgos promueven el turismo y generan mucho interés en la sociedad, sobre todo en los chicos.///