Graves problemas, escasos liderazgos
Tras el ataque a Cristina, la política no priorizó el diálogo y eligió los tuits y las redes. El Presidente no llamó al consenso y pacificación
La Argentina tiene demasiados graves problemas para tan escasos liderazgos. Ante un hecho como el que se vivió el pasado jueves por la noche, el intento de magnicidio a la vicepresidenta de la Argentina, una de las primeras reacciones de la política debió haber sido el diálogo, presencial en lo posible, o telefónico al menos. Para hechos únicos, acciones únicas. Ante esto, la política prefirió el tuit y las redes sociales, con lo que ellas implican.
Sucede que no sólo fracasó la custodia de la Vicepresidenta. El Presidente de los argentinos perdió una nueva posibilidad para convocar a consensos y pacificar. Debió invitar a los ex presidentes; quienes de no haber concurrido, no hubiera sido su responsabilidad (esta referencia es porque en algún momento fue evaluado). Esta acción habría sido una salida hacia el futuro y no hacia el pasado.
Oportunidades cercenadas
En la Argentina las oportunidades siempre terminan cercenadas. El microclima que viene generando la política para consigo misma, impide a los protagonistas optar por decisiones acertadas. El intento de magnicidio fue precedido por una escalada in-crescendo de fortalecimiento de los extremos. La pirotecnia verbal fue el material de esa construcción. La Argentina tiene una historia triste de sangre, odios, retrocesos.
Sabemos cómo se montaron los andamios del odio, de la intemperancia, de la anulación del otro. Esto último es crucial cuando se vive en democracia. La democracia sin diálogo se reduce a monólogos inconducentes y descalificadores del otro. La Argentina, especialmente sus actores políticos, deben bajar el nivel de griterío.
En nota concedida a Infobae Federico Storani dijo: “Es inconcebible que el diálogo, que es el elemento sustancial de la política, sea descalificado y que quien ose practicarlo se vuelva un traidor”. El ex ministro del Interior de Fernando de la Rúa sentencia: “Si no se da ese encuentro, el gobierno que sea no podrá gobernar Argentina”. Cabe recordar que hay antecedentes en los que la violencia verbal desató grandes y nefastas épocas de sangre y cercenamiento democrático.
Acelerador de la locura
La Argentina sigue apretando el acelerador de la locura. La foto de los integrantes del Senado de la nación a horas del atentado fracasado (impensada) debió haber sido la directriz de lo que debía desarrollarse: reuniones, consensos, acercamientos, encuentros. Sin embargo, se desvaneció en minutos. El camino fue el contrario y aparecieron los Mayans y las Granata. Hablar de paz y amor, con nafta en la saliva, termina en más de lo mismo.
Equivocadamente se cree que los militantes de los extremos están convencidos de que se pueden salvar solos, aún en una Argentina desgarrada y cada vez más rota. La Justicia, cuando es justa, conduce sin lugar a dudas a la paz. Raul Alfonsín se aferró a ese camino con el Juicio a las Juntas.
También debieran los actores principales analizar por qué el viernes miles de ciudadanos se movilizaron a lo largo y lo ancho del país sin registrarse un hecho violento. ¿Dónde y cuándo aparece la violencia?
Análisis de consultoras
Diferentes consultoras analizaron las opiniones generadas en las redes sociales y portales de noticias sobre lo sucedido. Taquion, de Sergio Doval, relevó que durante las cinco horas posteriores al hecho la conversación en redes fue 49% positiva, con mensajes de apoyo a la Vicepresidenta, 20% neutra y 31% con descreimiento.
Raúl Timerman, de Reputación Digital, relevó que, desde el 31 de agosto a las 0 al 2 de setiembre a las 14:30, hubo un 62,49% de descreimiento; 37,51% de creencia. En cuanto al descreimiento se destacan las palabras falsedad, circo, mentira. En lo que refiere a la creencia: solidaridad hacia CFK y fuerte repudio, pedido de investigación y justicia. Se destaca además, que los veinte usuarios más influyentes son medios de comunicación, incluso del exterior, con más 108.4 millones de visualizaciones.
Sin tiempo para pensar
La política está tan ocupada en temas como la corrupción y lo electoral que no tiene tiempo –parece- para pensar en lo que debiera: mejorar la vida de sus representados. A la vuelta de la esquina de la Argentina está el vacío: ¿se dan cuenta de esto? Las dificultades electorales no sólo las tiene el oficialismo.
La semana pasada decíamos que la vicepresidenta estaba logrando poner al amplio mundo del peronismo dentro del traje del cristinismo. A propósito y sobre este tema ¿ningún gobernador se siente en condiciones de representar al peronismo? Lo que fue el Frente de Todos es irrepetible. Por el otro lado, Juntos por el Cambio, está en su peor momento en cuanto a coincidencias. Si bien el radicalismo jura no salirse del esquema de la coalición, habrá que ver si esto se sostiene cerca de las definiciones.///
Por María Herminia Grande- Periodista y escritora