Guardavidas por deporte
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Candela Bonaura y Eugenio Blanco son campeones argentinos de salvamento y sueñan con representar al país en un Mundial este año
Con notable crecimiento en el país, el salvamento deportivo también continúa su desarrollo en nuestra ciudad, apuntalado por sus espacios naturales únicos. El Equipo Abierto de Salvamento Acuático (EASA) fue el nacer organizativo, alentando a jóvenes a conocer esta actividad que mezcla la pileta, la playa y las técnicas de salvataje de los guardavidas. En estos pocos años, necochenses han logrado numerosos podios en el circuito nacional y dos de ellos, Facundo Florentín y Candela Bonaura participaron en 2016 del Mundial de salvamento en Holanda.
En la nueva temporada, que culminó el pasado fin de semana en Las Grutas con el Argentino de aguas abiertas, Eugenio Blanco, de apenas 14 años, y nuevamente Candela Bonaura, lograron ubicarse en lo más alto del país en sus categorías y ambos fueron incluidos en el equipo nacional para el próximo Mundial de Australia, en noviembre.
Elección de vida
Para Candela, radicada en La Plata hace varios años, su llegada al salvamento y directamente al deporte competitivo fueron de la mano, por una elección de vida. “Fumaba y el año que decidí dejar, sentí que tenía que empezar a hacer algo para moverme. Volví a nadar, algo que había hecho de chica, pero nunca había competido. Retomé la pileta en Estudiantes en marzo y en octubre me comentaron que en esa misma pileta había salvamento. Tenía ganas de ocupar los fines de semana, empecé, me fui entusiasmando y me animé a competir. A partir de eso hice el curso de guardavidas. Siempre tuve ganas pero ese fue el impulso que me faltó. Volví a nadar también (en la pileta) y no paré más”.
Hoy con 33 años, no sólo participa en los torneos de salvamento, donde se consagró campeona nacional con el equipo YMCA de Rosario el año pasado en el río Quequén, sino además compite a nivel nacional en las pruebas de pileta, en el circuito para nadadores master. “Todo empezó a darse con un nivel cada vez más alto. Cuando me propongo clasificar para los mundiales, ya son metas altísimas. Pasó de ser divertido (competir), a ser sufrido hasta que llega el resultado. Pero estoy contenta con lo hecho”.
Salir de la pileta
Para Eugenio Blanco, la conexión con el salvamento fue algo más impulsivo, fiel a sus jóvenes 14 años. “Lo hice para cambiar un poco, para no hacer todos los días lo mismo en la pileta. Le dije (a Claudio Castagnari, su entrenador y que se lo había ofrecido previamente) si me podía anotar y ahí empecé”. Castagnari, miembro fundador de EASA y principal impulsor del salvamento deportivo en Necochea, es preparador de Blanco en la escuela de natación del Club Huracán. Eugenio comenzó a nadar a los 11 años y luego de dar sus primeros pasos competitivos en torneos promocionales, el año pasado llegó a disputar un Nacional. Pero para él, nadar no es sólo sinónimo de pileta. “En verano me dediqué a las aguas abiertas. El primer año que competí en Los Destructores (en 2016, sobre 5 kilómetros en el río) terminé 15 en la general y el segundo (en diciembre pasado) quedé segundo en la general, me ganó el marplatense Rodrigo Esteban. Y este año hice la Rio-Mar por primera vez y terminé quinto. Tiré hasta la escollera y después me pude cortar. Estaba octavo o noveno y cuando entré al mar, que es lo que conozco, logré pasar a tres y estuve ahí nomás del cuarto puesto. Me gustaría el año que viene poder competir en el circuito nacional de aguas abiertas, para cambiar un poco la pileta. Nos hace bien no entrenar siempre lo mismo”, aseguró dejando en claro su entusiasmo por nadar en el mar.
En Las Grutas
De alguna manera, para ambos deportistas, la búsqueda del objetivo en el Argentino de salvamento llegó por caminos distintos. Blanco, que incursionó por primera vez en noviembre del año pasado en nuestra ciudad en estas pruebas, apuntó que “quedé segundo y al mes siguiente el entrenador me dijo que tenía otra oportunidad para quedar primero (rumbo al Mundial) en Las Grutas y le dije que sí”. Pero reconoció que no le cambió mucho su rutina de entrenamientos: “Nadar es algo que no practiqué, practiqué algo con la tabla. Mucho tiempo durante el verano no tenía, porque tenía que entrenar y también estar con mis amigos y dormir la siesta, porque descansar es parte del entrenamiento. Un mes antes, a fines de febrero, falte a entrenar y aproveché para hacer tabla. Me la prestó Agustín Lanzavecchia y me dio unos concejos que puse a prueba en la competencia. Yo esperaba ganar en la natación, no me interesaba clasificar en la prueba con tabla. Pero si se podía, mejor, como dijo mi profe”. Consiguiendo la victoria en ambas pruebas fue la sorpresa del torneo.
Por su parte Candela, apuntó que “los objetivos los tengo claros desde 2015. Me enfoqué muchísimo más, me empecé a considerar deportista y a dedicarme, acompañada con un nutricionista, de un psicólogo deportivo y entrenadores, como Mauro Picarelli y Leandro Ranchillo. Estoy compitiendo con chicas que están creciendo a la par mío (en este deporte) pero que son más jóvenes que yo, con la misma sed de participar del deporte y los mundiales. Y poder estar entre los mejores, es fuerte”. Blanco fue campeón en las pruebas de nadar-surf, recorriendo un circuito boyado en el mar de 400 metros, y de carrera con tabla, en realidad un enorme tablón de 3 metros, que deben llevar desde la orilla para cruzar surfeando o braceando en el mar, hasta retornar con la pesada tabla a cuestas a la meta. Bonaura fue subcampeona nacional Open en carrera con tabla y también logró destacarse en el último Mundial en los 90 metros sprint por la arena, otra de las pruebas que cuenta el salvamento a nivel internacional, nacidas a semejanza y para “entrenar” el trabajo que realiza los guardavidas en la playa y también con opciones para la pileta.
Los resultados los acompañaron, a pesar del frío y las difíciles condiciones del mar. “Es lo que ocurre cuando uno planifica pero está la variable del clima. A mí me gusta cuando el mar está movido, me dedico a barrenar las olas. Siempre prefiero que esté picado”, comentó Candela. Al respecto, Blanco compartió que “esperábamos en la orilla con campera. Pero toqué el agua y estaba calentita, así que me mandé con la malla nomás. Había gente que no lo podía creer. Y otros que decían que era así, que había que dejar todo”.
Además de Bonaura y Blanco, ambos campeones en el circuito, también se clasificó al Mundial otra integrante de EASA, Micaela Pérez, quien logró el subcampeonato junior en carrera con tabla en Las Grutas y fue cuarta en nadar surf. Los esperan las playas de Adelaida, cuando vuelva el verano en el hemisferio Sur. “Voy a disfrutarlo. Facundo Florentín me dijo que fue una experiencia hermosa”, anticipó Blanco. Candela, en tanto, valoró además que “fui la única master en el preseleccionado (y finalmente quedó como suplente en el equipo Open). Todas sin menores de 28 años. Tengo que bajar mi categoría para competir en Open y es un plus de exigencia, sobre todo no habiendo sido deportista durante toda la vida. De Holanda me vine con ganas de crecer y el objetivo en Australia es ir a buscar una medalla”.
