Guillermina Valdés recordó a su padre, veterinario en Necochea, y habló de su amor por los perros callejeros
La modelo y actriz compartió un video en sus redes sociales en el que recordó a Alejandro Valdés y contó una particular historia que la vincula con el trabajo del CAAN y con los animales abandonados de su ciudad natal.
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Guillermina Valdés volvió a mirar hacia su historia familiar para contar de dónde nació uno de los vínculos que mantiene desde hace años: su amor por los animales, especialmente por los perros.
En un video que compartió en sus redes sociales, la modelo recordó a su padre, Alejandro Valdés, quien fue veterinario en Necochea y, según relató, tuvo una fuerte dedicación a los animales que se encontraban en situaciones de vulnerabilidad.
“¿De dónde viene un poco este amor por los animales?”, planteó Guillermina al comenzar su relato. Y rápidamente llevó la respuesta hacia su padre, a quien definió como “el mejor veterinario de Necochea” especializado en animales pequeños.
Según contó, Alejandro también fue uno de los primeros veterinarios que trabajó en una cooperativa de veterinaria de Tandil que asistía a perros que estaban en la calle. Entre otras tareas, atendía gratuitamente a animales heridos, incluso perros que habían recibido disparos, y construía carritos para aquellos que habían quedado discapacitados.
“Era un genio, genio total, absoluto”, recordó Guillermina sobre su padre.
La particular historia de “San Valdés”
El recuerdo tuvo además un capítulo particularmente ligado a Necochea.
Guillermina contó que integrantes del Centro de Ayuda al Animal de Necochea (CAAN) le han relatado una curiosa costumbre: cuando un perro se encuentra atravesando una situación muy complicada, llegan a rezarle a “San Valdés”, en referencia a su padre.
“Me dicen que cuando un perrito está muy mal le rezan a San Valdés”, relató.
La propia Guillermina tomó la historia con humor y aclaró: “No tenía nada de santo, pero sí amaba a los animales”.
La frase resume, de alguna manera, la imagen que conserva de su padre y el recuerdo que quedó entre quienes se dedicaron y se dedican a rescatar animales en la ciudad.
Una pasión que heredó de su padre
El vínculo de Guillermina con la veterinaria no terminó en aquella influencia familiar. En entrevistas anteriores, la modelo también contó que después de terminar el colegio secundario se trasladó a Tandil para estudiar Ciencias Veterinarias, siguiendo en cierta forma los pasos de Alejandro.
Finalmente dejó la carrera y regresó a Necochea. En ese momento, según recordó en otra oportunidad, su padre la hizo trabajar en su veterinaria, donde una de sus tareas era bañar perros.
Años después, aquella experiencia quedó como parte de la historia personal de Guillermina y de la relación que construyó con los animales.
Alejandro Valdés falleció en 2004 y su hija lo recordó públicamente en distintas oportunidades. Con el paso de los años, Guillermina también habló sobre cuánto significó su padre en su vida y sobre la influencia que tuvo en sus elecciones y en su manera de vincularse con los animales.
Ahora, a través de este nuevo recuerdo, volvió a aparecer aquella historia familiar, pero con un detalle nacido en Necochea: la de un veterinario al que quienes ayudan a los perros callejeros terminaron convirtiendo, afectuosamente, en “San Valdés”.
“Hay que querer a los bichos”, expresó Guillermina al cerrar su reflexión.
Y, en su caso, ese amor tiene una historia que comenzó mucho antes de que se convirtiera en una figura conocida: comenzó en Necochea, de la mano de su padre.
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