Guillermo Barros Schelotto rompió el silencio sobre una posible vuelta a Boca
El actual entrenador de Vélez analizó su pasado en el club de La Ribera, se refirió a los intereses políticos que rodean su nombre y elogió el presente del equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena.
:format(webp):quality(75)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/10/guillermo_barros_schelotto.jpg)
El nombre de Guillermo Barros Schelotto continúa vinculado al Mundo Boca, a pesar de que el director técnico se encuentra actualmente al frente de Vélez. En una reciente entrevista con TyC Sports, el entrenador de 53 años fue consultado sobre la posibilidad de concretar un segundo ciclo en el club de La Ribera.
Al respecto, el técnico no descartó la chance, aunque se mostró cauto sobre el futuro.
No sé dónde terminará la historia, puede ser como no. En esos años Boca vendió por más de cien millones de dólares. Ganamos los torneos, llegamos a la final de la Copa Libertadores, explicó Guillermo Barros Schelotto.
Intereses políticos
El entrenador hizo hincapié en las razones por las cuales su nombre suele aparecer en las conversaciones sobre el futuro del banco de suplentes xeneize. Según su análisis, el entorno del club está atravesado por factores ajenos a lo estrictamente deportivo.
El análisis que se hace es más con otros intereses: políticos. Y no los entiendo. No tengo por qué dar pelea públicamente. En los equipos no tiene nada que ver la política nacional, sentenció.
Análisis del presente xeneize
Sobre el desempeño actual de Boca bajo la conducción de Rodolfo Arruabarrena, el técnico de Vélez destacó que el equipo ha ido de menor a mayor. Asimismo, se refirió al cruce reciente entre ambos clubes:
Fue bastante parejo en llegadas. No lo escuché al Vasco porque nos íbamos al estadio, pero a Boca el empate no le servía.
Finalmente, Guillermo Barros Schelotto se refirió a la situación física de Leandro Paredes, emblema del plantel, al señalar que posee condiciones que trascienden el lugar que ocupa en la cancha y que, al igual que otros jugadores como Lanzini, su deseo de estar presente supera cualquier dolencia física.