Guillermo Maldonado sostiene el espíritu de igualdad deportiva
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“Es nivelar para abajo”, advirtió en alusión a los lastres
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Una invitación efectuada por la petrolera YPF me posibilitó ser parte de un viaje a la estructura de “Yoyo” Maldonado, en Nueve de Julio, lugar al que todos queríamos ingresar para sorprendernos porque estaba dentro de las mejores diez de Sudamérica y fue así nomás.
Los que estuvimos recibimos la información clara, espontánea y llegó a disertar delante de todos con una simpleza tal que, en medio del almuerzo, se ganó un cerrado aplauso al que agradeció y llegó a decir: “Gracias, no me lo merezco son ustedes los que debemos atender como los mejores”.
Guillermo Yoyo Maldonado se alejó del ambiente del automovilismo desde hace casi dos décadas, pero mantiene su espíritu de igualdad deportiva. Lamentó las penalizaciones de algunas categorías donde a los corredores que más ganan carreras se les aplica lastres en los autos. Sostuvo, en medio de la charla en el programa Máxima Velocidad, que ello es “nivelar para abajo” y que “así nos quedamos sin ídolos, es muy triste”.
El múltiple campeón habló sobre la actualidad del deporte motor y de su rica carrera.
Maldonado, de 67 años, logró dos títulos de la Fórmula 2 Nacional (1980 y 1982); cuatro seguidos de la Fórmula 2 Codasur (de 1983 a 1986 inclusive) y uno de TC 2000 (1994). Fue el mejor volante que dio la ciudad bonaerense de Nueve de Julio pero de forma insólita el autódromo local no lleva su nombre.
En toda su carrera disputó 232 carreras y obtuvo 51 victorias, 114 podios, 43 poles positions y 39 récords de vuelta. Se retiró en 1996 y luego fue director del equipo Volkswagen Motorsport.
Cuando la filial argentina de la marca alemana decidió sacar su equipo oficial de TC 2000 por la crisis económica de 2001, Guillermo también dio un paso al costado.
Después, pocas veces se lo vio en algunas carreras y se dedicó de lleno a su actividad en el campo.
Hasta la aplicación de la cuarentena por el coronavirus, en sus tiempos libres también despuntaba el vicio de su otra gran pasión, el motociclismo, donde comenzó su campaña deportiva en carreras de tierra. Sobre las dos ruedas disfruta mucho de las travesías con su hijo. Hasta afirma que “las motos le gustan más que los autos”.
Una razón
A la hora de hablar de la proyección de los pilotos, por ejemplo en la Formula 1, apuntó: Hay una cuestión comercial. Se suma que no tengamos una carrera (de F-1) acá. Pero si vos tenés cuatro que son excepcionales, esos van a llegar más allá del dinero. Como nosotros desde hace mucho tiempo que estamos tan mal en lo económico no sabemos si en los últimos 20 años tuvimos un talento excepcional que podría haber llegado. No lo sabemos porque a ese pibe no lo pudimos mandar a Europa con un proyecto serio. Por ejemplo, hoy tenemos uno que descolla como Canapino, que es un fenómeno ¿y si este chico en lugar de arrancar con los simuladores hubiese corrido en karting en Europa cuando tenía 16 años?
En mi época había siete u ocho jóvenes que se iban a correr karting a Europa y Brasil mandaba como 50. Hoy eso no pasa por un tema presupuestario.
El mejor piloto
“El Flaco Traverso. Sin dudas era el mejor de todos nosotros. No solo porque tenía un auto que pudiese andar más rápido o porque tuviese a su favor toda la estructura de Berta.
Lo que hizo Traverso fue capitalizar con su talento el haber estado en los mejores equipos y autos.
Sobre el TC
“No corrí porque al ser profesional uno acepta condiciones. Era contratado por VW y no me permitían correr en categorías donde ellos no tuviesen participación. Si tal vez me hubiera gustado hacer algunas carreras más. Igual los autos con techo no me atraparon demasiado. La única carrera en TC que corrí fue una excepción(en 1993 fue invitado de Emilio Satriano). Si bien el TC 2000 también llevaba mucho público por la lucha de marcas, me sorprendió el fanatismo de la gente del TC. Allí la pasión que se vive es como en el fútbol”, concluyó.