Gustavo Vergara, pionero de la soja en la región: “Tuvimos más rechazo que ayuda”
El productor rural pasó por Ecos Radio y recordó cómo comenzó a sembrar soja en San Cayetano hace 40 años
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El productor rural Gustavo Vergara, quien junto a su familia fue uno de los primeros en experimentar con el cultivo de soja en la zona, pasó por los estudios de Ecos Radio y repasó los inicios de esa actividad en el sudeste bonaerense, además de referirse a la evolución del sector agropecuario y a las prácticas actuales.
Durante una entrevista en el programa Ecos Agro, Vergara recordó que hace alrededor de 40 años la soja no era considerada una alternativa viable para esta región. “Tuvimos mucha resistencia de productores. No había un ingeniero que dijese que era viable”, señaló. Según explicó, en ese momento el cultivo se concentraba principalmente en la zona núcleo y “De 25 de Mayo para abajo, los únicos que sembrábamos soja éramos nosotros, la familia Vergara, en San Cayetano”.
El productor destacó el acompañamiento que recibió del entonces jefe de la agencia de extensión del INTA de San Cayetano, el ingeniero Daniel Intaschi. “Nos dio una gran mano y siempre lo reconozco en todos los ámbitos donde me expreso”, afirmó.
Los primeros ensayos implicaron distintos problemas y un proceso de prueba y error. “Éramos muy jóvenes por esos tiempos y no queríamos hacer lo mismo que nuestros padres y vecinos, seguir un libreto”, relató. En ese camino, probaron más de 80 y 100 variedades hasta encontrar aquellas que se adaptaban a las condiciones de la zona.
Los primeros ensayos
Vergara recordó especialmente un récord argentino de soja alcanzado entre 1986 y 1987, cuando lograron una producción de 5.100 kilos por hectárea. “Fue una cosa que ni nosotros podíamos creer”, expresó. Para alcanzar ese resultado, modificaron la distancia entre hileras y trabajaron sobre la uniformidad de la siembra, además del control de insectos y el uso de inoculantes.
En ese sentido, explicó que la inoculación de la semilla fue uno de los aspectos centrales para desarrollar el cultivo. “Como nunca se había sembrado soja, no existía en el suelo la bacteria que fija el nitrógeno del aire”, indicó. A partir de distintos ensayos, lograron mejorar la nodulación de las plantas y avanzar en la adaptación de la soja a la región.
Al repasar aquellos primeros años, Vergara sostuvo que el proceso estuvo marcado por el riesgo. “No había internet, ni inteligencia artificial, no había nada. Era riesgo total”, dijo. Y agregó: “Tuvimos más rechazo que ayuda”.
Una mirada sobre el campo
Con el paso de los años, la soja se extendió por distintos establecimientos de la región. Consultado sobre el mensaje que transmitiría a las nuevas generaciones, Vergara planteó una mirada crítica sobre algunas prácticas agrícolas actuales y mencionó cuestiones vinculadas con la conservación del suelo y la biodiversidad.
“Antes estábamos más cerca del campo y hoy se hacen malas prácticas agrícolas”, sostuvo. En ese marco, cuestionó algunos efectos asociados a la siembra directa y al uso de determinados productos, y remarcó la necesidad de continuar investigando alternativas.
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