A 10 años de la movilización del campo
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Con cortes de ruta, “tractorazos” y manifestaciones en la plaza se combatió la resolución 125 que dispuso retenciones móviles a los productos agrícolas
Uno de los hechos que más se recuerda en la historia reciente de nuestro país es la pelea entre el campo y el gobierno que encabezara Cristina Fernández de Kirchner, tras la resolución oficial 125, que dispuso un esquema de retenciones móviles para los productos agrícolas, con foco en la soja.
El venidero domingo, más precisamente, se cumplirán 10 años del inicio de esta confrontación, que como en todo el país tuvo amplia repercusión en Necochea, donde el sector de la producción agropecuaria tuvo el respaldo de buena parte de la sociedad en su porfía contra la decisión del poder central.
La pelea duraría poco más de cuatro meses, siendo el principal foco de la protesta la ciudad entrerriana de Gualeguaychú, con el hoy senador Alfredo De Angelis a la cabeza y se replicó en rutas y plazas de gran parte del territorio nacional.
Repercusión en Necochea
El mes de marzo de hace una década tuvo otra connotación extra para el distrito de Necochea, ya que tras una intensa lluvia se desbordaban cinco arroyos y se producían cortes en numerosos caminos vecinales, lo que llevaba a declarar la emergencia vial e hídrica en el partido, justamente en la jornada del 11, cuando el ministro Lousteau daba a conocer la implementación de la 125.
Aún con esta situación de por medio, las manifestaciones del campo empezaron su oposición a la medida el sábado 15, cuando unos 200 productores de Claraz, Juan Fernández y La Dulce cortaban el tránsito por el lapso de tres horas la ruta 86, en el acceso a Fernández.
Ya por entonces estaba en plena vigencia el paro del campo, gestado desde la llamada Mesa de Enlace (integrada por la Sociedad Rural, Coninagro, CRA y Federación Agraria) que en contra de las retenciones dejaba de comercializar productos agropecuarios.
En el caso propiamente de Necochea ciudad, la protesta cobraba visibilidad a partir del lunes 17 de marzo, cuando productores se concentraban pacíficamente en las rotondas de acceso de rutas 86 y 228. El entonces intendente, Daniel Molina, respaldaba la reacción, expresando: “Entendemos la bronca del productor”.
Un día después se reiteraban los cortes en las rutas 80 y 86, esta vez con mayor contundencia, ya que el número de participantes duplicaba al del día anterior en la enérgica protesta contra el gobierno. En la oportunidad Molina era uno de los oradores, apoyando el reclamo pero criticando el corte del tránsito.
A diez días del inicio del conflicto empezaban las repercusiones con la falta de mercadería en varias carnicerías de la ciudad, que cerraban temporariamente sus puertas.
“Cacerolazo” en el centro
Con manifestaciones en rutas 80 y 86, con un número de más de mil personas, la protesta recibía su primer respaldo de ciudadanos de Necochea en la tarde-noche del martes 25 de marzo, unas 600 personas se convocaban espontáneamente en la plaza Dardo Rocha.
La reacción se producía tras un fuerte discurso de la presidenta Cristina Fernández, y numerosas familias, junto a los productores golpeaban sus cacerolas durante unos 40 minutos.
En dicha jornada, pero por la tarde, un centenar de camioneros se sumaban a la protesta, estacionando sus vehículos en los accesos a Quequén y quemando cubiertas.
“Lilita” en la plaza e impactante “tractorazo”
El conflicto y las manifestaciones continuarían en nuestra ciudad durante los meses de abril y mayo, incluso profundizándose el enojo con nuevos “cacerolazos” en la plaza.
Los productores autoconvocados de Necochea, habían montado una carpa en la plaza, frente a la sede del municipio y en forma sorpresiva, en la tarde del 9 de mayo recibían la visita de la diputada Elisa “Lilita” Carrió. “Néstor Kirchner dijo que le daría un castigo ejemplar al campo y lo está haciendo”, comentaba la influyente política.
Tras una especie de receso en los cortes de rutas, en la mañana del sábado 10 de mayo de 2008 se produjo una potente movilización en Necochea, con un “tractorazo” que copó la avenida 59 con rodados encolumnados a lo largo de 15 cuadras, y otra concentración de unas 500 personas en la plaza.
En el quinto mes del año y tras 21 días de paro agropecuario, numerosos sectores ligados al quehacer del campo empezaban a tener consecuencias, con una fuerte recesión en ventas y se cortaba la cadena de pagos.
Diez días después otro impactante “tractorazo”, esta vez con una caravana de 26 cuadras, daba marco en nuestra ciudad a la decisión de poner fin al paro rural.
La movilización finalizó con un acto en la zona portuaria, sobre la margen necochense, con discursos de alto tono crítico al gobierno kirchnerista.
Jinetes, tractores, cosechadoras, sembradoras, camionetas y autos formaron parte de la caravana, que también recorría las avenidas 10 y 2.
En la oportunidad se daba fin a la campaña de firmas de las mujeres del campo, que reclutaban 7.500 rúbricas en nuestro medio en un petitorio que sería elevado al Congreso de la Nación.
La etapa final
El 20 de junio el sector del campo local levantaba los piquetes y trasladaba su atención a lo que sucedería en el Congreso semanas después.
El entonces titular de la filial local de la Federación Agraria, Abel Garmendia agradecía “a todos los sectores que no apoyaron en esta lucha del campo…”
Sin embargo el 10 de julio grupos de productores locales volverían a expresarse en las rutas, esta vez sin cortar el tránsito. Siete días después llegaría la definición en el Senado, con el voto del ex vicepresidente Julio Cobos, quedaría derogada la resolución de las retenciones.
Origen del conflicto y la definición de Cobos
En la noche del 11 de marzo de 2008 Martín Lousteau, entonces ministro de Economía anunció, a través de la resolución oficial 125, un sistema de retenciones móviles que en el caso de la soja subía la alícuota del 35% a casi un 44,1%, alcanzando luego un tope de 48,7%.
Además, con precios de exportación superiores a US$600 la tonelada, la alícuota marginal era del 95%. Es decir, el Estado pasaba a quedarse prácticamente con toda la mejora por encima de ese valor. Para el campo, representaba una medida confiscatoria.
La reacción del sector agropecuario no se hizo esperar, generando paros y piquetes y manteniendo al país en vilo, hasta el recordado y definitorio voto “no positivo” del entonces vicepresidente Julio Cobos quien se expresó en contra de la norma en el Senado en la madrugada del 17 de julio, dejando la misma sin efecto.