Hace 30 años falleció el último sobreviviente de un feroz tiroteo
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Hace 30 años, el 23 de noviembre de 1995, luego de permanecer casi dos meses con medio cuerpo paralizado, falleció uno de los hombres que participó de los asaltos perpetrados el 28 de septiembre de ese año en nuestra ciudad. En uno de esos atracos perdió la vida el suboficial de la policía bonaerense Raúl Alberto Bagalá, y otro de los asaltantes.
La novedad fue confirmada en la Seccional Primera Necochea, repartición a la que llegó un radiograma del interno del Hospital Penna, donde el malviviente era atendido por el disparo que recibió en la médula y que le dejó medio cuerpo paralítico.
El jueves 28 de septiembre de 1995 fueron asaltados dos comercios en Necochea. Uno de los atracos se las 12, en Gabi Gom, distanciados uno de otro sólo dos cuadra y media, sobre avenida 59.
En ambos casos ingresaron dos delincuentes al comercio, reduciendo a todas las personas que se hallaban en el interior, luego de haber llegado en un escúter rojo, que había sido robado la noche anterior.
El segundo asalto tuvo como epílogo el ingreso del suboficial Raúl Alberto Bagalá al comercio, para recabar la identidad de quienes habían estacionado el escúter sobre la vereda. Como respuesta recibió un disparo a quemarropa, que ingresó en su espalda y fue mortal.
A partir de allí se inició el intenso tiroteo entre los maleantes y el cabo Barrientos, chofer del patrullero en el que había llegado junto a Bagalá hasta allí, quien luego fue apoyado por un agente que se desempeñaba como custodio en el Banco de Balcarce, ubicado frente al comercio, cruzando la avenida
59.
Alcanzado por las balas policiales, también cayó muerto un delincuente tan peligroso como su cómplice, que terminó herido, tendido sobre la vereda.
El asaltante muerto y el entonces herido tenían revólveres 32 y 38, pero en el escenario del tiroteo fueron halladas cápsulas de balas calibre 22, por lo que se comenzó a gestar la hipótesis de la presencia de algún otro malviviente en el lugar del hecho.
Raid y conmoción
El feroz tiroteo se produjo poco después de las 12 de aquel jueves soleado, en que la temperatura alcanzó a los 19 grados. El hecho conmocionó a la ciudad, que a esa hora registra un intenso movimiento, en particular en el lugar en el que ocurrió el hecho: la transitada esquina de 59 y 46, donde convergen los automovilistas que circulan desde y hacia el centro de la ciudad y los que llegan desde Quequén a través del puente Colgante.
Antes de producirse el enfrentamiento armado en 59 y 46, los maleantes habían producido dos asaltos, con pocos minutos de diferencia y en comercios distantes a sólo dos cuadras y media. El primero de ellos fue cometido alrededor de las 11, en Vega Repuestos, comercio ubicado en avenida 59 Nº 2236, propiedad de Roberto Oscar Vega.
Allí ingresaron a cara descubierta y apuntando con sus armas hicieron arrojar al piso al propietario, al personal y a ocasionales clientes que se encontraban en el lugar.
Despojaron al comerciante de $500 que tenía en la caja registradora y alrededor de $150 al resto de las personas reducidas. Tras perpetrar el asalto huyeron en un escúter rojo.
Ese escúter, marca Siambretta, había sido robado el miércoles por la noche de 42 y 73, rodado propiedad de un hombre a quien también redujeron con armas de fuego.
Los mismos malvivientes habrían sido autores del robo al kiosco "El Sueño", ubicado en Avenida 10 entre 67 y 69, propiedad de Santiago Faggiani, producido el lunes por la noche. Aunque no se descartaba que hubiera participado un tercer maleante.
El tiroteo
El intenso tiroteo culminó con la muerte del suboficial mayor "post mortem" Raúl Bagalá, y uno de los asaltantes. En tanto cayó gravemente herido un joven delincuente de 22 años de edad, que -al igual que su cómplice abatido- había abandonado poco antes la Unidad Carcelaria de Batán, favorecidos por la denominada Ley del "dos por uno".
El recibió las primeras atenciones en el Hospital Municipal "Dr. Emilio Ferreyra", donde se comprobó que sufrió una hemiplejía que le paralizó sus piernas.
Dada la gravedad de la herida sufrida, el malviviente fue derivado de inmediato al Hospital Penna de Bahía Blanca, donde dejó de existir el 23 de noviembre de 1995.
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