“A Perón no le da el cuero”
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La frase pertenece al presidente de facto Alejandro Agustín Lanusse allá por 1972 cuando aún Juan Perón se encontraba viviendo en España en alusión a que el caudillo exiliado no volvería al país, sin embargo, le dio el cuero y regresó a la Argentina en noviembre de ese año.
Todo ocurrió muy rápido y el 11 de marzo de 1973 se realizaban las elecciones generales imponiéndose la fórmula peronista Héctor Cámpora-Solano Lima con el 49.5% de los votos sobre los radicales Ricardo Balbín-Eduardo Gamond.
El ministro del Interior Arturo Mor Roig, quien fue asesinado años después por Montoneros, había dispuesto para ese acto electoral la modalidad del “ballotage”. La primera vez que en boca de argentinos aparecía ese término de la doble vuelta. El Comité Nacional del radicalismo a la luz de los guarismos peronistas desistió de ingresar en la segunda compulsa.
Pasaron 50 años
A pesar del fraternal abrazo de Balbín y Perón en la primavera del 1972 en la casa de la calle Gaspar Campos, en el corazón de Vicente López, al 25 de Mayo de 1973 se lo puede catalogar como uno de los días más negros de la historia contemporánea porque dado los sucesos acaecidos durante la jornada se iniciaba una carrera que no había sido deseada por ambos líderes, el desencuentro entre los argentinos.
Ese día, en el Salón Blanco de la Casa Rosada el presidente de facto Lanusse traspasaba la banda presidencial a Héctor Cámpora bajo los aplausos de políticos, figuras de la farándula, gremialistas, montoneros, el presidente cubano Osvaldo Dorticós y el chileno Salvador Allende, entre grupos de desaforados militantes de la JP prevaleciendo en el solemne recinto los sones de la marcha peronista, como música de fondo.
Esteban Righi, quien fuera mucho después procurador General de la Nación en 2004 durante el gobierno de Kirchner y en 2012 con Cristina Fernández había sido designado ministro del Interior y ordenó, ese mismo 25, al Servicio Penitenciario Federal abrir las puertas del penal de Villa Devoto, para poner en libertad a la totalidad de su población carcelaria. Entre ellos los llamados presos políticos y reos comunes.
Juan Manuel Abal Medina fue el que partió con sus adláteres desde la sede del partido Justicialista y fueron al penal de Villa Devoto para efectivizar la «orden presidencial». Esa tarde noche, ante el asombros de las imágenes de la TV, salieron criminales de toda calaña y color, asesinos y hasta reconocidos narcos internacionales como François Chiappe.
Antes de finalizar el día hordas militantes incendiaron cientos de autos y colectivos alrededor de Plaza de Mayo y los muros de la Casa de Gobierno fueron pintados con la leyenda «Casa Montonera».
Ocurrió un 25 de Mayo
Fue un día como hoy donde el recuerdo de la gesta emancipadora de Mayo ha quedado licuada, por un acto partidario en la misma e histórica plaza por los herederos de aquellos “compañeros” que reivindican solamente como la fecha en que asumió Néstor Kirchner, que dio inicio a la era del matrimonio santacruceño siendo la viuda del presidente muerto nada menos que la actual Vicepresidenta de la Nación, condenada por actos de corrupción.
Que falta de respeto y de razón hacia aquellos prohombres, padres de la Patria misma como Saavedra, Castelli, Belgrano, Azcuénaga, Alberti, Matheu, Larrea, Paso y Moreno que integraron la Primera Junta.
Dijo el filósofo español Jorge Ruiz de Santayana: “Quién olvida su historia está condenado a repetirla”.///