Hace cinco años que se derraman desechos cloacales en el río

Se hicieron arreglos en el caño subfluvial que demoraron meses en concretarse, pero no han servido de nada
Aunque ya había antecedentes de algunos derrames previos, han pasado cinco años desde que empezaron los problemas de las grandes pérdidas de desechos cloacales en el río Quequén, a causa de la rotura del caño subfluvial que va hacia Punta Carballido. Es que estamos hablando de un caño que está cumpliendo 40 años de uso, en contacto con el agua del mar.
Hoy, al pararse sobre el margen de Quequén, en la zona del astillero Vanoli, se puede observar la gran cantidad de gaviotas que hay en la costa y los borbotones en el medio del río cuando el agua está calma, lo cual indica la pérdida que nuevamente se ha generado en el caño colector, que va con rumbo al mar.
Ecos Diarios ha seguido los inconvenientes de este conducto desde el principio, como así también su historia.
El caño de 800 milímetros de diámetro se empezó a construir en el año 1976, finalizándose en octubre de 1979, para ser usado por primera vez en 1981 con el fin de transportar de Necochea a Quequén los residuos cloacales que luego desembocan en la zona de Punta Carballido.
“Arreglos”
Cuando estaba acercándose a las cuatro décadas de uso, el caño ya no daba más y empezó a ser emparchado con remiendos pobres e inservibles.
A principios de 2017, el grupo ambientalista Surfrider denunció que ya era muy evidente la pérdida de materia fecal en el río y recién a fines de ese año la Municipalidad anunciaba que iniciaría la “reparación”.
En aquel entonces, colaboraron hasta los buzos de la Prefectura Naval Argentina, que tenían como objetivo limpiar el caño para luego ponerle por fuera otro que lo recubra. Se hizo un arreglo que duró, literalmente, 12 horas antes de explotar por la presión pero, finalmente, en marzo de 2018 se terminó la obra.
En abril, un mes después de haber culminado los trabajos que según dijeron desde Obras Públicas costarían más de medio millón de pesos, el caño ya se había roto de nuevo.
En agosto de 2018, Obras Públicas nuevamente anunciaba que después de trabajar durante tres días, se había logrado colocar una junta de acero en un tramo de tres metros. No obstante, en aquel entonces ya aclararon que «el estado del caño no es bueno» porque tiene una alta corrosión. En aquel momento, se estimaba que cambiarlo completo costaba $17.000.000.
Al día de hoy, las pérdidas son nuevamente más que evidentes y ya no se puede seguir emparchando. Necesita un cambio total.
Paralelamente a esta situación, desde hace años se espera la obra de construcción de la planta de tratamiento de efluentes cloacales, que incluye el recambio del caño que atraviesa el río. Sin embargo, pese a las gestiones de los diferentes gobiernos municipales, se sigue sin concretarse.
Advierten sobre los pluviales
Por otro lado, desde el grupo ambientalista Compromiso Costero, que se ha reunido con la comisión de Medioambiente del Concejo Deliberante y que el pasado jueves se presentó en una banca abierta para hablar del tema, aseguran que no solo se está contaminando con el caño roto sino que los pluviales que desembocan en el río también tienen conexiones clandestinas de algún tipo, porque arrojan residuos con mal olor.
Este grupo, ante la falta de respuestas de la Municipalidad, solicitó a la Autoridad del Agua que hiciera los estudios que corroboren la contaminación del río. En 2019, el ADA, con los laboratorios de Bahía Blanca, tomaron siete muestras del río Quequén y luego hicieron cuatro más, que complementaron con otros tres muestreos en Punta Carballido. “Todos los resultados dieron con alta contaminación bacteriológica de Enterococos y Escherichia coli. El único lugar donde da valores aceptables es cerca del puente de Circunvalación. Las demás dieron valores elevados para aguas recreativas y como resultado, el ADA formuló un expediente que debería estar en manos del Ejecutivo pero nosotros no lo sabemos. Ahí está todo detallado lo que tiene que hacer la Municipalidad”, señaló Nerio Bognanni, integrante de Compromiso Costero.
“Hay varios pluviales que están permanentemente echando agua y por el olor es cloacal. En el Puente Colgante hay uno, en la avenida 74 hay otro, y hay varios más. El río no tiene la capacidad de depurar todo eso que se le vierte constantemente”, señaló.///