“Hace cuatro años que estoy en la búsqueda de justicia”
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Señaló Andrea Colaizzo, madre de Leonel de Azevedo, víctima de un siniestro vial, el 23 de julio de 2013, en calles 50 y 69
“La Esperanza es desear que algo suceda, la Fe es creer que va suceder, y la Valentía es hacer que suceda”. La frase puede leerse en la presentación del muro personal de Andrea Colaizzo en la red social.
Sintetiza el reclamo de verdad y justicia para una mujer que lucha a brazo partido por la memoria de su hijo, esa persona que hace un tiempo se fue de este mundo, y que ella misma vio nacer de su vientre de madre.
“Muchas veces he deseado parar el mundo y bajarme pero es la memoria de mi hijo lo que me lleva a la acción. Tras cuatro años de su muerte, sigo en esta búsqueda de justicia por el homicidio de Leonel de Azevedo”, expresó la mamá del motociclista que fue atropellado por un auto.
“Si pudo ser evitado no es accidente. Además, no puedo negar que al cruzar a Edgardo Gaggero (acusado de homicidio culposo) algo en mí se cambia, porque fue tan cruel al chocar a Leonel y luego abandonarlo que no puedo se dejar de sentir un sentimiento negativo”, añadió Andrea Colaizzo con mucho dolor.
“Me enseñó amar la vida”
Reconoció que “lucho contra todo eso, pero este hombre le arrebato la vida a Leonel, a pesar de todo, grito con fuerza si a la vida, porque mi hijo me enseñó a amar aún más la vida”.
El 23 de julio de 2013, en la esquina de calles 50 y 69, se produjo el siniestro vial que terminó con la vida del motociclista de tan sólo 20 años. Ocurrió alrededor de las 20.30 y de Azevedo sufrió graves heridas que determinaron su urgente internación en el Hospital Municipal Ferreyra.
Tras once días de lucha, la vida del adolescente se apagó inexorablemente y la causa judicial cambio de calificación legal: de “lesiones culposas” pasó a “homicidio culposo”. La Fiscalía Nº 3, a cargo de Guillermo Sabatini, llevó adelante la investigación del caso y luego elevó el expediente a juicio oral.
El martes 5 de setiembre venidero, en la sala del Juzgado Correccional Nº 1 de nuestra ciudad, será la primera audiencia de debate.
Dos caras contrapuestas
“Hace cuatro años, Dios me mostró las dos caras de la realidad. Por un lado, me daba la posibilidad de ver por primera vez a quien sería mi primer nieto y horas más tarde me mostraba lo que sería una cruel pesadilla, con el siniestro vial en calles 50 y 69”, aseveró Andrea Colaizzo.
El nieto de Andrea se llama Augusto y es hijo de Leonela, hermana del chico fallecido el 3 de agosto de 2013. “La vida es linda dijo Leonel, al enterarse que sería tío, y siempre recuerdo esa expresión suya con mucho amor. La vida me dio una luz con el nacimiento de mi hijo y me quito otra”, reflexionó la mujer.
Colaizzo aguarda con expectativas el desarrollo del juicio oral al único imputado del delito de “homicidio culposo”, que tendrá como escenario el recinto del Juzgado Correccional Nº 1, cuyo titular es el juez Ernesto Juliano.
Por ese lugar pasarán los testigos de las partes, por un lado, de la Fiscalía Nº 3 que investigó el caso y de la defensa del acusado.
Homenaje con estrella amarilla
Leonel Alberto de Azevedo fue el primer homenajeado con el pintado de una “estrella amarilla”, el símbolo de las víctimas viales. Precisamente, al cumplirse un año del deceso del joven de 20 años, se pintó en la esquina de calles 50 y 69 una estrella en su memoria.
“Después de un tiempo de caminar sin rumbo llegué a las estrellas amarillas (una Asociación Civil que trabaja en pos de las víctimas de la inseguridad vial) e hice logoterapia, herramientas que sirvieron para fortalecerme y, lentamente, transformar el dolor en acción”, reconoció Andrea Colaizzo durante la comunicación con Ecos Diarios.
Al mismo tiempo valoró el trabajo de representación legal desarrollado en los últimos años por Francisco Arrospide, quien mantuvo un contacto permanente con los instructores de la Fiscalía para avanzar en la causa judicial.
“Muchas veces se detuvo a escucharme, no sólo como abogado sino como papá. Ese tiempo fue vital para atenuar mi dolor y continuar en la lucha por justicia por la memoria de Leonel”, sentenció.
Trágico siniestro
La noche del 23 de julio de 2013, en la mencionada esquina de nuestra ciudad, una moto marca Brava de 110 centímetros cúbicos, en la que circulaba Leonel de Azevedo, colisionó contra un automóvil marca Alfa Romeo, de color gris, que era guiado en ese momento por el vecino Edgardo Gaggero.
La víctima del grave episodio fue trasladada al Hospital Ferreyra y luego se decidió su derivación al Hospital Interzonal de Mar del Plata, donde falleció el 3 de agosto de 2013, tras permanecer en estado de coma durante once días.
En principio, la Fiscalía dispuso de la calificación legal de “lesiones culposas”, pero tras el desenlace fatal, la carátula del caso se transformó en “homicidio culposo”.
En la tarde del 23 de julio de 2013, Andrea Colaizzo y su hijo Leonel se dieron el último beso, rieron y también renegaron de las cosas que la vida ofrece y también quita.
“Fue ese último día, como aquél primer día cuando nació mi hijo y ambos serán imposibles de borrar”, aseguró Andrea, la mujer que siempre luchó por la verdad y justicia. ///