“Hace más de una década que pedimos una obra que cuesta lo mismo que tres cuadras de asfalto”
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Reclamaron desde una asociación conformada con el fin de solicitar formalmente que se trabaje en la creación de un skatepark público
Se conformó en nuestra ciudad una nueva asociación que buscará dar un marco formal a un reclamo que se ha planteado y replanteado durante más de una década: el skatepark público.
Tras muchas idas y vueltas, los pedidos de realización de la obra han terminado en la nada y han pasado varias gestiones municipales que no han sabido dar respuesta a la solicitud proveniente de los jóvenes.
La entidad
La ‘Asociación Civil de Skate de Necochea y Quequén’ está conformada por personas de diversas edades que han sido parte del reclamo en algún momento pero, a su vez, también se conforma por jóvenes que quieren comenzar un reclamo con un aire nuevo.
La comisión está presidida por Mauro Andrés Sánchez; Tomás Lluna es vicepresidente; Luz Juliano, secretaria y Jerónimo Quiroga, tesorero. Además, la integran Federico Rodera Marino, Nicolás García, Ignacio Diaz Teruggi, Quimey Ciancaglini, Alexis Gutierrez, Michaela Chico Quesada y Ayelén López.
Actualmente se encuentran gestionando la obtención de la personería jurídica y están en plena campaña de socios a fin de poder solventar los gastos que le vienen ocasionando los diversos trámites y a fin de lograr sus objetivos.
Cabe señalar que tanto el surf como el skate fueron categorizados recientemente como deportes olímpicos, lo cual demuestra el auge en el que se encuentra. También se incluyó esta disciplina en los Juegos Bonarenses y en los Juegos Olímpicos de la Juventud.
En Necochea, los últimos reclamos para la creación de la pista habían estado gestionados por representantes locales de la Asociación Argentina de Skate (AASK), aunque tampoco tuvieron frutos.
De larga data
La realidad es que han sido innumerables los intentos y las promesas que se han hecho sobre este tema.
De hecho, en 2012, el proyecto llegó a tener un plano, un lugar y hasta un presupuesto, pero ni así se hizo. La obra se iba a llevar adelante en la plaza Isabel La Católica y para ello se habían destinado más de 3.000.000 de pesos desde el gobierno nacional, pero los plazos se vencieron y el proyecto nunca se inició. Esta es la obra que se quiere volver a pedir desde la nueva asociación y, además, quieren pedir que se le busque una solución provisoria hasta que se inicien las labores.
Durante la última década, muchas han sido las visitas de los diferentes concejales a los jóvenes, que ya no se ilusionan ante las promesas y que han buscado hacer el pedido de otra manera.
“Somos la única ciudad de la costa que no tiene pista de skate, no podemos seguir quedando afuera de todo. Hay pistas en Mar del Plata, Miramar, Otamendi, Batán, Villa Gesell, por nombrar solo algunas ciudades cercanas”, indicó el tesorero de la entidad, Jerónimo Quiroga.
En cuanto al dinero que costaría, Quiroga señaló que “hace más de una década que pedimos una obra que cuesta lo mismo que tres cuadras de asfalto”. La comparación no es para nada equivocada, teniendo en cuenta que la obra de recapado (más económica que la de asfaltado) de la avenida 75 tenía el año pasado un valor estimativo de dos millones de pesos por cuadra.
Cabe señalar que planear un skatepark requiere de un conocimiento especial, no solo sobre ingeniería, sino también sobre la práctica en si misma. Los skaters han señalado en reiteradas oportunidades la necesidad de planear bien el lugar y no hacer rampas sin sentido, dado que es una disciplina que se ha profesionalizado y los jóvenes que lo practican deben tener un lugar adecuado al standard mundial de pista.
Por dar algunos ejemplos de costos, en Bahía Blanca, se inauguró en 2015 uno que costó 1.200.000; en 2016, presupuestaron uno en Carlos Paz por 4.000.000 y los número van variando dependiendo la complejidad y el tamaño.
Un deporte al que no se respeta
Si bien son muchos los que lo practican en nuestra ciudad, la realidad es que el skate es una disciplina que no es considerada o tomada por igual que las demás como el básquet, el rugby o el fútbol.
Es por eso que los jóvenes que habían “reciclado” un sector del complejo Jesuita Cardiel para practicar, hace poco más de un año eran echados por la Policía, generalmente de una manera hasta discriminatoria.
Por otro lado, luego de trabajar en crear rampas de madera y hacer algunas mejoras en el lugar, un hecho de vandalismo los dejó en cero otra vez, de un día para otro.
Afortunadamente, hoy en día los efectivos tienen más consideración y los dejan estar en el lugar. “Más de una vez caían de la Policía y nos pedían documentos y nos sacaban. Ahora pasan controlando pero es raro que nos digan algo. Ahora es un complejo custodiado en la entrada, es diferente”, explicó Quiroga.
Cabe recordar que, ante la falta de espacio, quienes no se resignaron y abandonaron la actividad, venían usando monumentos, pasamanos, escaleras y rampas de edificios públicos o privados. Por ello han sido echados por los vecinos e incluso por la Policía, haciendo más difícil la situación para los aficionados de esta práctica que requiere de un espacio físico especial para poder realizarse.