Continuo control de la tensión eléctrica
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En general los arreglos se registran en “dos horas como máximo” luego de producido un evento. Mejora de los materiales
Producto del reciente temporal de vientos fuertes y lluvia se produjeron varios cortes en la energía eléctrica, que también repercutieron en la alimentación de los pozos de agua, quedando varios barrios sin el vital servicio.
Desde el municipio, más precisamente a través del director de Obras Sanitarias, se deslizó que desfasajes en la línea de tensión y líneas que saltan, estarían incidiendo en la rotura de varias bombas de pozos.
Al ser consultado sobre la situación, el gerente técnico de la Usina, Carlos Stadler se limitó a decir que “nosotros hacemos un continuo control de la tensión en el servicio, ya que debemos cumplir con las exigencias que en ese sentido nos obliga el Organismo de Control (Oceba). El suministro puede estar en un por ciento que oscile entre un 3% menos o más de la tensión de lo que dispone la ley”.
Los controles de la “calidad del producto”, tal cual se denomina, se llevan adelante mediante unos 20 equipos que se instalan a los usuarios o estaciones transformadoras, y en caso de detectarse un desfasaje en algún barrio, se lo verifica durante varias jornadas. Desde la cooperativa se dejó en claro que el umbral de penalizaciones del Oceba que han recibido por el tema de la tensión, “es muy bajo”.
Se explicó que los artefactos eléctricos domiciliarios tienen que funcionar entre los 202 volts y 238, que es el permitido por la ley.
Respuesta en los arreglos
Stadler destacó que “está claro que los cortes de energía son históricos y se producen por una falla atmosférica (temporal) o cuando tenemos que hacer mantenimiento y no nos queda otra”, mientras que sobre la restitución del servicio por fallas locales (por caso cuando se rompe un conductor, que es lo más frecuente), enfatizó que “no superan las dos horas de ocurrido el corte”.
No obstante el ingeniero recordó algunos casos de vandalismo, el último de ellos ocurrido hace unas tres semanas en Quequén, cuando desconocidos tiraron unas cadenas sobre la línea de media tensión, para robarse cables de cobre, “los que nos llevó mucho trabajo, cuando podríamos haber ocupado el personal y ese tiempo en otras labores”.
En el mismo tono, Carlos Stadler agregó que “son frecuentes las roturas de aislantes que son de porcelana y que los rompen arrojándoles piedras”.
Tras los últimos eventos se convino en las últimas horas agilizar el protocolo entre la Municipalidad y la Usina, de manera de actuar con mayor agilidad.
La Usina dispone en la actualidad de seis cuadrillas que trabajan en el mantenimiento y arreglos de las líneas aéreas, con unos 24 operarios, mientras que en las guardias se desempeñan una cuadrilla de cuatro personas, que se refuerza cuando hay malas condiciones climáticas.
El gerente técnico resaltó que “felizmente lejos han quedado los tiempos en los que se cortaba el servicio a cada rato. Pero en ello ha tenido que ver que han mejorado mucho los materiales”.
Un convenio que debe renovarse
En otro orden, la comuna y la cooperativa eléctrica están trabajando en la renovación del contrato de mantenimiento de la red eléctrica y del alumbrado público en las calles, que ya lleva un año vencido.
En todo este tiempo la Usina ha ido adquiriendo material para los arreglos, generándose una deuda por parte de la Municipalidad, que entienden se resolverá “sin problemas”.
Por otro lado se espera que pronto la Nación responda positivamente a las gestiones que efectuara el municipio, para recambiar 3.000 luminarias de la ciudad por el sistema led.///