Handbol de proyección
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Hace 20 años, Alta Mira trascendía fuera del distrito en la primera Liga Federal de Clubes
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A partir del trabajo formativo del Instituto Humboldt y de la Escuela Argentino-Danesa Alta Mira, la ciudad de Necochea es desde hace tiempo un constante semillero de jugadores de handbol. Hoy estamos “dulcemente” acostumbrados a encontrarnos con chicos y chicas jugando por el país, en un Nacional de Clubes o con las selecciones de la Asociación Atlántica. El pasado fin de semana, Máximo Hankel, Tobías Lettos y Bautista Pella lograron el subcampeonato en el Argentino de categoría Sub-16 y aunque sea disonante, Hankel y Lettos son dos “experimentados” en estas cuestiones, con varias presencias para Atlántica en este nivel y también con la Selección
Argentina, cuando en 2017 fueron subcampeones en el Sudamericano Sub-16.
Y en los últimos años la lista incluye otros nombres como Thomás Hankel, siendo tricampeón sudamericano en cadetes y juveniles. También Juan Cruz Cabrera Olguín y Juan Otarola han tenido la posibilidad de competir en el máximo nivel nacional recientemente como parte de selecciones de la Asociación Atlántica. Ni hablar a nivel equipos, con Alta Mira y Humboldt participando con continuidad en los nacionales de clubes en distintos niveles, en menores.
Los pioneros
Pero lo que parece cotidiano, no lo era hace 20 años, cuando otra generación brillante de jugadores de handbol cortaba la cinta y le daba a Necochea su primera participación competitiva fuera de la región, en lo que fue la primera Liga Federal de Clubes, organizada por la Federación Metropolitana de Balonmano, creada en 1999, con el objetivo de incluir más a los equipos del interior del país, en un deporte donde los mejores jugadores militan en Capital Federal y Gran Buenos Aires.
Aunque esta idea “federal” no tuvo mucha continuidad desde la organización, la experiencia para nuestros jugadores fue muy valiosa, pudiendo medirse “por los puntos” con equipos como Argentinos Juniors, Sociedad Alemana de Villa Ballester o Luján, animadores del handbol metropolitano.
Aquel plantel de Alta Mira en la Liga Federal, era entrenado por el profesor Miguel Arana, con la colaboración de Germán Castaños y Carlos Nicolella. Estaba integrado en su mayoría por jóvenes de entre 19 y 21 años, quienes tenían sus primeras experiencias fuera del distrito. Entre ellos estaban Ariel Quarterolo, Sergio Alfonso, Andrés Giménez, José Urcaregui, Maximiliano Zapata, Diego Irigoyen, David Bossio, Mariano Luiz, Germán Castaños, José Justel, Mariano Gargiulo. Mariano Llinás, Rubén Frascino, Andrés Louro, Walter Esbensen (capitán), Sebastián Gómez Yunes, Sebastián Gallegos, Matías Alonso, Guillermo Larsen, Rubén Franscino, Mariano Jordan, Emanuel Coquibus, Gonzalo Alonso y Francisco Roselló.
Campañas
La campaña en aquella primera Liga Federal de 1999 incluyó a los necochenses en la zona “C” junto a Acha (Asociación Cultural de Habla Alemana) de Mar del Plata, Argentinos Juniors de Buenos Aires y Sociedad Alemana de Villa Ballester. El torneo se afrontó con un gran esfuerzo económico de los protagonistas para hacer frente a los viajes y al costo del arbitraje. A pesar de la presencia del público local que le dio un buen marco al gimnasio del Colegio Danés en apoyo a los jóvenes necochenses, Alta Mira perdería en el debut como local con Acha por 28 a 16 (seis goles de Coquibus) y luego quedaría eliminada tras dos nuevas derrotas en Capital Federal con Argentinos y Villa Ballester.
Al año siguiente, en la segunda edición, Alta Mira recibió en dos partidos a la Asociación Deportiva de Handball Nuestra Señora del Luján, que llegaba como vigente campeón nacional. Fueron dos partidos históricos para este deporte en nuestra ciudad. Las decorosas derrotas le permitieron a los necochenses aventajar a Universitario de Bahía Blanca en la tabla de posiciones y cruzarse en la siguiente ronda con Deportivo Bariloche.
Muchos de los nombres del plantel de Alta Mira en esas campañas serían la base del conjunto que, una década más tarde lograría cuatro títulos mayores consecutivos en la Asociación Atlántica, participaría en el Nacional de Clubes y lograría el ascenso por primera vez para Necochea a la división “A”.
Más allá de los resultados y la breve participación en el Federal, fue una gran experiencia y una vidriera. Los casos de Matías Alonso y Gonzalo Alonso, por entonces con apenas 16 años, quienes comenzaron a entrenar con River Plate de Buenos Aires. Para Gonzalo también llegaría luego un importante paso por la selección nacional.
Semillero
Hoy ya son varios los jóvenes de la nueva generación que, una vez finalizado su ciclo en el colegio, continúan estudiando en Buenos Aires y aprovechan su experiencia para sumarse a equipos o clubes que militan en los torneos metropolitanos.
La expectativa de que las últimas camadas de juveniles lleguen a jugar en mayores en nuestra ciudad es mucho más difícil. Poder alcanzar esa proyección como ocurrió hace 20 o 10 años en un equipo superior competitivo local. Con lazos que tienen su mayor fuerza en la amistad y en el deseo de jugar juntos, por sobre las dificultades del deporte amateur, lo económico, dejando muchas cosas de lado para entrenar, viajar y jugar. Como ocurre en otros deportes, entre los 18 y 25 años, se produce una importante baja en los clubes por estudio, trabajo o familia.
Emanuel Coquibus está hoy al frente del equipo de mayores de Alta Mira, que ha retornado este año a la competencia en la Asociación Atlántica, buscando darles un lugar de continuidad a los juveniles que se quedan en la ciudad o a los mayores que vuelven o encuentran en el deporte su escape de las obligaciones diarias.
Más allá que haya reflejo o no en el equipo superior, no se reciente el orgullo de que nuestra ciudad continúe siendo un semillero constante de jugadores. En los Juegos Bonaerenses, más de 300 chicos competirán en la etapa local de handbol, erigiéndose así en el deporte más convocante para los jóvenes necochenses detrás del fútbol. Hay pasado, presente y futuro.///