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    ¿Hasta cuándo, De Vido, abusarás de nuestra paciencia?

    24 de julio de 2017 | 01:13
    ¿Hasta cuándo, De Vido, abusarás de nuestra paciencia?
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    La sociedad no comprende la lentitud de ciertos jueces, que, ya con singular demora, procesan a funcionarios que estaban bajo las órdenes del ex ministro de Planificación Federal, pero se detienen ante las puertas de este

     

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    Por Jorge Enríquez *

    ¿Hasta cuándo, Julio de Vido, seguirás abusando de nuestra paciencia? Elisa Carrió podría haber parafraseado las palabras del inicio de la primera Catilinaria, la serie de discursos que pronunció Cicerón como cónsul ante el Senado romano para denunciar la conjura de Catilina. De Vido no trama, hasta donde sabemos, una conspiración, pero su papel central en la gigantesca corrupción llevada adelante por el kirchnerismo en los doce años en que rigió los destinos nacionales está a la vista, como, según el gran orador latino, lo estaban las acciones de Catilina para subvertir el orden en la República romana.

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    Estupefacto por la desfachatez de su rival, Cicerón exclamaba: «¡Oh tiempos, oh costumbres! El Senado conoce estas cosas, el cónsul las ve: este, sin embargo, incluso viene al Senado, se hace partícipe de las deliberaciones públicas, fija su vista en cada uno de nosotros y decreta nuestro aniquilamiento. En cambio, nosotros, decididos varones, juzgamos haber hecho suficiente por la República con lograr huir de sus dardos y su furia».

    De ese modo se presenta Julio de Vido en la Cámara de Diputados. No decreta el aniquilamiento de nadie, pero su sola presencia es una mofa constante a las instituciones. La sociedad no comprende la lentitud de ciertos jueces, que, ya con singular demora, procesan a funcionarios que estaban bajo las órdenes del ex ministro de Planificación Federal, pero se detienen ante las puertas de este, como si una madeja de antiguas complicidades lo protegiera.

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    ¿Qué debería ocurrir? Que De Vido fuera procesado en algunas de las muchas y graves causas que lo involucran, que se emitiera una orden judicial de arresto y que la Cámara de Diputados le promoviera el desafuero para que esa orden pudiera hacerse efectiva. Conviene recordar que desde la ley de fueros de septiembre de 2000 se interpreta que los legisladores solamente tienen inmunidad de arresto, no de proceso.

    Sin embargo, esa orden no se dictó hasta ahora. En ese contexto, los diputados de Cambiemos impulsan la exclusión de De Vido de la Cámara. A esa iniciativa se sumó en las últimas horas el bloque del Frente Renovador. Se trata de una decisión de otra naturaleza. Mientras el desafuero suspende al legislador afectado y se levanta a su respecto la inmunidad de arresto como consecuencia de la solicitud de un juez en una causa penal determinada, la exclusión remueve al legislador del cuerpo legislativo. La Constitución prevé, en el artículo 66, que debe fundarse en una «inhabilidad física o moral sobreviniente a su incorporación». Es una sanción gravísima, que requiere una mayoría calificada (dos tercios de los presentes). No puede adoptarse ligeramente, porque podría implicar una medida persecutoria de una circunstancial mayoría parlamentaria contra sus adversarios políticos, que ocupan sus bancas en virtud de la representación popular originada en las elecciones.

    Pero sin dudas este es uno de esos casos excepcionales. No se intenta excluir a De Vido por sus ideas, sino por el escándalo moral que provocan las múltiples causas que se le siguen. Su reciente procesamiento por la tragedia de Once es un hecho sobreviniente a su incorporación, demasiado lacerante para el pueblo argentino como para que la Cámara de Diputados obre como si nada hubiera ocurrido. De prosperar la exclusión, se habrá dado un paso significativo en el saneamiento de nuestras instituciones. Las votaciones en la Comisión de Asuntos Constitucionales y en el plenario dejarán en claro quiénes están del lado de la honestidad y quiénes, por complicidad, por temor o por una mal entendida disciplina partidaria, se resisten al cambio que la gran mayoría de los argentinos anhela.///

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