Hasta el próximo incendio
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La destrucción a partir de un incendio de decenas de vehículos que estaban depositados en el predio de Tránsito y los daños producidos en el 60% del lugar, se convirtió ayer en un nuevo episodio de los tradicionales siniestros que transforman en cenizas lo que está abandonado o sin el control necesario, que es una norma que ocurre en todas partes.
En Necochea, como antecedentes se pueden enumerar varios incendios cuyas causas o autores nunca se hallaron: dos en el edificio del ex complejo casino, el más emblemático en las salas de juego; el ex boliche “La Frontera”; los paradores “Kem Kem” y “Latitud 38”; la estación de trenes de Quequén; y los restos de lo que fuera el molino harinero situado en avenida 59, en el sector portuario, y algún otro que seguramente puede escapar a la memoria.
¿Danza de reclamos?
En el caso del siniestro de las últimas horas, desde el municipio rápidamente se indicó que los vehículos calcinados eran los que estaban listos para ser compactados, no habiendo sido afectados los autos secuestrados últimamente.
Según pudo averiguar Ecos Diarios, del predio solo está asegurado el edificio de Tránsito, pero no lo que hay en el exterior del mismo, es decir los cientos de motos y autos incautados en distintos operativos.
Probablemente se estima y argumenta que esos rodados ya tienen pólizas contratadas por sus dueños. Aunque va de suyo que algunos fueron precisamente secuestrados por no tener seguro, y alguien que tiene su vehículo secuestrado desde hace tiempo opta por hacer decaer por si sola la cobertura. Atento a esta posibilidad surgen algunos interrogantes: ¿Se presentarán personas a constatar si sus unidades fueron dañadas o devoradas por las llamas? ¿En caso que las mismas se hayan quemado, surgirán reclamos judiciales a la Municipalidad? Asimismo es probable que aparezcan quienes quieran aprovechar la situación irregular generada por el incendio.
Un Estado apático e irresoluto
Desde hace tiempo, incluso antes de la actual administración municipal, se vienen esbozando anuncios y estrategias respecto al abarrotado predio de la avenida 59, que nunca se aplican.
Se habla de compactaciones que no se ejecutan y de un traslado de las dependencias a otro sitio que cuente con más espacio. Pero nada se concreta. En este sentido, las enormes llamas de ayer y las explosiones que se producían a medida que el fuego atrapaba a los vehículos, crearon zozobra en el vecindario lindante al predio. Un sector más que poblado, lo que amerita sacar ese depósito de vehículos de allí antes que haya que lamentar otro siniestro de impredecibles consecuencias.
El incendio de la madrugada no fue el primero y es muy probable que no sea el último. También se ha denunciado el robo de piezas de los vehículos depositados allí, nunca aclarados, y todo tiene una misma raíz: falta de efectiva vigilancia. Aspecto éste que ni siquiera apuntala el sistema de cámaras ubicado en el lugar, algo que tanto promueve el Ejecutivo como eficaz medida preventiva, pero parece que en este caso no es eficiente.
Desde estas columnas más de una vez hemos remarcado la falta de control por parte del municipio de las edificaciones abandonadas. Un descuido que invita al vandalismo, o el disfrute de piromaníacos. Lo que está abandonado motiva a los destructores, y hay varios sitios tentadores para el mal atento a esas condiciones. Por eso es que, solo resta decir: “Hasta el próximo incendio”.///