“Hay barrios que son invisibles y están olvidados”
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/06/arabarco-tapa.jpg)
Para el médico Juan Pedro Arabarco, hay barrios de la ciudad que son invisibles y que están olvidados. Apuntó a la necesidad de extender los servicios de agua y cloacas e insistió en no quedarse solamente en la queja
Julieta Moreno
Redacción
“Hay mucha gente de Necochea y Quequén que son invisibles y una de mis preocupaciones fundamentales es que podamos ver a la gente y avanzar en la urbanización, pensando más allá de las cuatro avenidas importantes”, señaló Juan Pedro Arabarco, haciendo referencia a los barrios que sufren todo tipo de necesidades y que, a su entender, no se ven y están olvidados por la sociedad.
Juan Pedro Arabarco nació en Necochea, pero vivió su infancia y adolescencia en Claraz, aunque el secundario lo cursó en la escuela agropecuaria de Lobería, con un régimen de pupilo. Al terminar, se radicó en Tandil para estudiar Veterinaria, pero a los dos años dejó la carrera y se fue a La Plata para empezar Medicina. Años después se recibió e hizo la residencia en Tandil. Fue médico rural de Claraz, director del hospital de Vela (partido de Tandil) y trabajó en el hospital Irurzun de Quequén, en el de Lobería y en el centro de salud Teresa de Calcuta. En forma simultánea, siempre atendió en su consultorio privado y hasta escribió dos libros: “El cuerpo es un cuento” y “Claraz en leyendas y ficciones”. Actualmente, y desde el 2015, está al frente del centro de atención primaria de la salud del barrio General San Martín. Las necesidades de esa comunidad lo llevaron un año después a impulsar la asociación Efecto Mariposa, a través de la cual, ayudan a familias a construir su propia casa.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad. Se refirió a la necesidad de extender los servicios de agua y cloacas a toda la población y consideró que uno de los principales problemas que se ve en los barrios es la dificultad de las familias para acceder a terrenos que les permita levantar su vivienda. Además, insistió en que no hay que quedarse solamente con la queja, sino que cada uno desde su lugar puede hacer un aporte.
Entre el olvido y la queja
“A la ciudad la veo con bastante abandono”, opinó Juan Pedro Arabarco, detallando que “hay barrios que están un poco olvidados, pero no sólo el General San Martín sino varios sectores de Necoches y Quequén, donde “las problemáticas siempre son las mismas: falta de agua, de cloacas y de terrenos”.
Saliendo del ámbito donde trabaja, aclaró que también hay abandono. Recordó que cuando vivía en Claraz, venía a Necochea con su familia “para disfrutar del Casino y de otros atractivos que hoy ya no están”, pero en su lugar – manifestó- “tampoco hay otras propuestas superadoras”.
Como médico, una de sus preocupaciones es que el agua y las cloacas les lleguen a todos, que la gente tenga acceso a servicios básicos y que los chicos puedan ir al colegio. “A veces la gente se enoja porque los chicos abandonan la escuela, pero hay que ver dónde viven y el esfuerzo que tienen que hacer para ir”, reflexionó, dando cuenta de que “hay mucha gente a la que realmente no le resulta tan fácil la vida como nosotros pensamos”.
En este sentido, consideró que hay barrios que son invisibles a la sociedad y que una de sus preocupaciones es que podamos verlos. “Hay que avanzar en la urbanización, pensando más allá de las cuatro avenidas”, opinó, dando a entender que muchas veces el Estado se olvida de los sectores más periféricos de la ciudad.
A modo de ejemplo, contó que las máquinas municipales pasaban por la avenida 74, comenzando por la 75, pero llegaban sólo hasta la 87, justo donde empezaba el barrio San Martín. “Eso es violencia institucional, llegaban hasta la puerta del barrio y se iban”.
Otro problema a resolver, según Arabarco, es la falta de terrenos porque no cualquiera puede acceder a uno, en los sectores de más bajos recursos.
“Los terrenos que hay ya están dados y es muy difícil conseguir terrenos fiscales. Hay gente que estaría en condiciones de empezar a construir algo con alguna ayuda quizás, pero no tiene dónde”, expresó. Como contrapartida, dijo que “se ven descampados por todos lados”, por lo que no se entiende por qué no hay terrenos disponibles. “Es un tema a resolver, hoy los alquileres son altos y hay familias que no acceden”.
Sobre la dirigencia política, dijo que “los gobernantes son necochenses, no vinieron de otro lado, somos nosotros los responsables”. En este aspecto, consideró que “nos quedamos mucho en la queja o en pensar en que hay algún entongado en cada cosa que se hace y mientras pensemos así, vamos a estar mal”.
“A la queja hay que ponerla en marcha y si tengo posibilidad de hacer algo o conseguir algún recurso, ¿por qué se lo tengo que exigir a la Municipalidad?”, se preguntó, haciendo referencia a la necesidad de aportar soluciones y de ayudar también a otros que no tienen posibilidades.
Discusiones que atrasan
Con respecto al Casino, uno de los temas en lo que hay que avanzar con una definición, fue claro. “La sala de juegos debe quedarse en Necochea, discutir si debe estar abierta o cerrada, atrasa”.
Sobre el edificio, comentó que, en estos días, con la apertura de las salidas recreativas, caminó por el sector y se sorprendió del estado en qué se encuentra.
Tras recorrerlo, advirtió que “hay que tirar lo que no sirva y refaccionar lo que se pueda. En cualquier momento, se derrumba todo; es peligroso”. De conservar algo de la estructura, mencionó el auditórium.
Se mostró de acuerdo con que se arregle con inversión privada, porque “el Estado no se puede hacer cargo”, aunque advirtió que su función debe ser “controlar en forma rigurosa y poner las reglas”. Según su opinión, debería estar en manos privadas, aunque el suelo debería seguir siendo municipal.
“Quizás se pueda concesionar a 50 años para hacer algo que sea atractivo para la ciudad. Una sala de juegos en cualquier lugar, tiene un espacio para comer, un teatro, un hotel, un paseo de compras”. De todas maneras, reconoció que “hoy los costos son altos y también siempre está la sombra de la transparencia y el pensar a quién se lo van a dar y eso hace que estemos atrasados en todo”.
Con relación al Parque Miguel Lillo, sostuvo que “no lo tocaría” sino que sólo abriría más senderos que permitan pasar de la avenida 10 a la 2, lo iluminaría más y sumaría cartelería con historias adentro de los caminos y repitió: “Construir en el Parque, no; hay un montón de terrenos para construir si se quiere”.
“La pandemia se abordó bien”
Sobre la gestión de Arturo rojas, opinó que cuando el Intendente quiso empezar a hacer algo, le apareció la pandemia y se complicó la situación.
De todas maneras, ve que se están arreglando calles que llevaban años rotas y advirtió que “escuchan bastante y tratan de dar soluciones”.
Además, dijo que “la gestión arrancó muy bien, resolvió el pago a los médicos que estaba complicado y lo más importantes es que se hizo a través del diálogo”. Sobre la salud, reconoció que la pandemia se ha abordado bien y que habrá que esperar a que pase, para ver en qué estado queda. No obstante, deslizó que hay faltante de insumos y medicamentos en los centros de salud, aunque sabe que ahora todo está abocado al coronavirus.
En general, se mostró optimista, pero afirmó que todos tenemos que ayudar para que esto mejore y agregó que “tenemos que cambiar nosotros y empujar para salir adelante”. ///