Hay menos operadores para prevenir suicidios y más llamados
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El servicio de atención no dejó de funcionar en pandemia a través del número 135. Tema tabú y negado por la sociedad
Como ocurrió en todos los ámbitos, la pandemia modificó la atención del Servicio de Atención al Suicida en nuestra ciudad pero nunca dejó de prestar servicio, incluso cuando se redujo el número de operadores en la línea 135 que atiende esta problemática las 24 horas. La psicóloga Patricia Fucci, coordinadora del SAS en Necochea, advirtió que “en este tiempo de pandemia hubo un aumento, aunque no significativo, pero hubo un aumento de llamadas, con una media semanal de 5 a 7”, al tiempo que lamentó que también en el último año y medio el número de operarios de servicio se redujo de 9 a 5 personas.
También durante la pandemia, la imposibilidad de concretar las reuniones que se realizaban los miércoles, generó que las capacitaciones y la atención se concretara de manera virtual, aunque a partir del mes pasado ya la atención clínica volvió a ser presencial en los consultorios.
Sin embargo, Fucci no apuntó a la pandemia como causal de las ideas suicidas, entendiendo que “quien tiene la muerte como alternativa para salir de una situación de dolor emocional, ya va cortando lazos con lo que lo rodea, por lo que el encierro no es un detonante o algo que a las personas que están en este proceso suicida les afecte más, de por sí se aíslan sin pandemia”.
Convocatoria
El Servicio de Atención al Suicida tiene abierta permanentemente la convocatoria a nuevos operarios voluntarios. “Necesitamos gente con voluntad de servicio, ponerse al servicio del otro”, reclamó Fucci al tiempo que aclaró que todos podemos ayudar sin ser especialistas: “El suicidio se puede prevenir y prever en tanto tengamos conciencia de las señales que la persona empieza a darle a su entorno. Todos podemos ayudar, no hace falta que seamos capacitados para ello. Con un poco de astucia para ver el estado emocional de esa persona podemos ayudar y escuchar. Lo importante es que pueda circular la palabra en el dolor, que se produzca una especie de derivación de esa angustia y eso ayuda a alejarse de la idea de la muerte”.
Los cambios de humor, personalidad o expresarse sobre la muerte son señales para advertir y no dejar pasar. “Tenemos que ser ese hombro en el cual se puede ayudar, es lo que transmitimos cuando damos charlas”, explicó Fucci. Si bien el universo de llamados al 135 es “parejo” entre hombre y mujeres, estadísticamente “la mujer supera al hombre en cantidad de intentos de suicidios 5 contra 1, pero por el contrario los casos consumados se dan más en el hombre, que es más de acción”.
Te escucho
Hoy se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicido, siempre una posibilidad de visibilizar la problemática y también el servicio de atención disponible para quien lo necesite. El suicidio esta entre las 20 principales causas de muerte a nivel mundial, siendo responsable de 800.000 muertes al año, equivalente a un suicidio cada 40 segundos. Sin embargo, Fucci lamentó que “todo lo relacionado al suicidio es un tema tabú y suele ser negado por la sociedad. Pero el SAS ha seguido activo, y antes de la pandemia hemos ido a escuelas y damos charlas. Quizás el número (135) es usado por pocas personas pero a nosotros nos alcanza. Mientras haya una llamada de alguien que lo necesita, para nosotros es valioso”.
Suicidio infantil
La profesional Patricia Fucci, coordinadora del SAS en Necochea, advirtió que hoy la problemática del suicidio no tiene edades. “Estadísticamente la franja productiva era la que más llevaba adelante el suicidio, pero en los últimos años en la franja de 14 a 24 años hay más incidencias, cuando antes era de 30 años en adelante. Y lo que no se veía y que hace algunos años se produce, es el suicidio infantil, en menores de 14 años”. Al respecto de los menores, aclaró que “suele haber actos suicidas que no se consuman por la presencia de adultos” y entendió que “esto se habla mucho en las capacitaciones que tenemos para los operadores. Si tenemos en el entorno a un adulto que no puede transmitir una calidad de vida, un deseo o voluntad de vivir, difícilmente el chico que se cría en este entorno puede percibirlo. Cuando trabajamos en los casos y se arman historias de niños con esa inclinación, se empieza advertir que la problemática está instalada en la familia. Hasta hablamos de abuelos que por ello se han suicidado”.