“Hay muchas cosas que debemos aprender para hablar de inclusión”
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Valeria Calderón. Integra la asociación Pictogramas que trabaja con jóvenes discapacitados
Alejandra Fernández
Redacción
“Siempre tuve la idea de armar algo para la discapacidad”, afirmó Valeria Calderón que preside la Asociación civil Pictogramas cuya sede fue inaugurada a fines del año pasado luego de casi cuatro años de intensas gestiones y mucho trabajo.
Con este espacio, que funciona como centro recreativo terapéutico integral para adolescentes y jóvenes con todo tipo de discapacidad, pudo darle forma a ese proyecto que tuvo durante muchos años en su mente y que recién cuando se encontró con un amigo y colega que venía de Buenos Aires con una idea similar, logró concretarlo y sobre el particular Valeria dijo que “plasmamos un poquito de cada uno para darle forma y hace cuatro años comenzamos a moldear lo que es hoy Pictogramas”.
Cabe destacar que Calderón es acompañante terapéutica, estimuladora y cursó una parte de la carrera de terapista ocupacional, dedica gran parte de su tiempo a la asociación civil además de trabajar como administrativa en horario de la mañana.
En este espacio brindan talleres de distintas disciplinas y acompañamiento a adolescentes y jóvenes, “trabajamos para conseguir la inclusión laboral, más allá del aprendizaje de plástica, música y cocina, entre otras actividades”.
Valeria no mide tiempos ni esfuerzos para sacar adelante esta entidad y se siente orgullosa de poder trabajar en equipo, “también buscamos que los asistentes tengan relación con sus pares”.
Sueño
Su sueño desde pequeña era ser docente especial pero al momento de definirse por una carrera eligió Terapia ocupacional estudió en Mar del Plata, “después quise pasarme a Psicología pero quedé embarazada de mi primer hijo”.
Con 20 años, Valeria tuvo que afrontar sola el diagnóstico médico que su hijo padece una discapacidad visual, es algo neuro-oftalmológico, él ha sido su gran motor y hoy, con 18 años está a punto de comenzar a cursar la carrera de Psicología, “la vida me regaló a mi chiquito, lo único que he hecho es acompañarlo y aprender con él”, afirmó Calderón.
El hecho que uno de los asistentes al centro haya logrado acceder a estudios universitarios es un logro de la asociación que trabaja en favor de la inclusión.
En ese sentido comentó que “en la sede se dicta el curso de lengua de señas porque la inclusión verdadera es esa, nosotros tenemos que amoldarnos y aprender a hablar su lenguaje, no a la inversa. Lo mismo que con el taller de cocina, si hay un celíacos todos comemos lo mismo que él”.
El equipo de profesionales y los miembros de la comisión directiva trabajan incansablemente para sostener la entidad cuya sede funciona en 55 entre 50 y 52 y más allá del cargo que ocupa actualmente a Valeria le gusta estar y compartir las tareas y destacó que “socialmente hay muchas cosas que debemos aprender para hablar de inclusión y nosotros ponemos nuestro granito de arena”.
Una gran familia
Calderón nació en Necochea y se formó profesionalmente en Mar del Plata, si bien ha logrado consolidar un sueño afirmó que “luchamos para sostenernos porque no tenemos subsidios y los papás pagan una cuota bastante accesible”.
Tiene en claro que aún les falta mucho por hacer, que es necesario que los reconozcan como entidad así como tener mayor inserción en la comunidad y para que conozcan su labor estuvieron presentes durante el Festival Infantil en el Parque Miguel Lillo.
Uno de los objetivos es formar laboralmente a los adolescentes y jóvenes, dotarlos de herramientas para que puedan trabajar, darles apoyo y acomapañamiento.
Valeria es mamá de dos hijos, está en pareja y respecto a su iniciativa expresó que “es una lucha diaria, mil veces me dijeron que no iba a poder pero quería dejarle una enseñanza a mi hijo que peleara por lo que quiere y a su vez él me enseñó que no existe el no puedo para nada”.///