Hay ordenanzas para casi todo, pero muchos hacen caso omiso
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El juego de pelota, la presencia de mascotas y la basura que se abandona en la playa son una constante de cada temporada
Cada verano se plantean los mismos problemas en la playa con los juegos de pelota y la presencia de mascotas y, aunque hay inspectores que recorren la costa advirtiendo que está prohibido, gran parte de la gente hace caso omiso al llamado de atención, llegando a generarse situaciones incómodas y conflictivas.
Los controles son importantes para hacer cumplir las disposiciones municipales, pero es necesario comprender que es una responsabilidad compartida entre el ciudadano y el gobierno municipal.
Porque se puede comprender que los niños pequeños se entretengan jugando con su pelota playera pero resulta inadecuado y peligroso que un grupo de adolescentes o adultos armen un “picado” en plena zona de balnearios, con la playa está atestada y poniendo en riesgo al otro.
En realidad sólo hace falta un poco de sentido común porque todos pretenden disfrutar de la playa pero nadie tendría que sentirse invadido por las actividades del vecino.
Algo similar sucede con las mascotas, en particular los perros. Muchas personas los aman y cuidan como a un miembro más de la familia pero deben usar correa y bozal, más aun si el animal es de gran envergadura o de naturaleza más agresiva.
Olvidando por un momento que rige una ordenanza que prohíbe la presencia de mascotas en la playa, los dueños tendrían que actuar responsablemente y recoger los excrementos, porque es común verlos caminar juntos por la orilla del mar, y olvidan levantar la suciedad sin pensar que otra persona, o un niño, puede tomar contacto con ella.
Basura de todo tipo
Los ejemplos bastan y sobran, cualquiera que ocupe el rol de observador encontrará a un fumador que deja las colillas enterradas en la arena, con absoluto desprecio hacia el medio ambiente; también están los que al retirarse de la playa dejan diseminadas botellas de todo tipo, envolturas, y hasta restos de comida o pañales, como si alguien pasara a recogerlos más tarde, cuando en todos los balnearios hay recipientes para la basura.
La contaminación auditiva es un tema que algunos municipios costeros han comenzado a tomar en cuenta porque se ha impuesto la moda de bajar a la arena con potentes parlantes para escuchar música, interrumpiendo el descanso de los que se encuentran cerca.
Los que acostumbran a caminar a primera hora de la mañana encuentran todo tipo de residuos en la lengua de agua, en muchos casos señalan al municipio por la falta de mantenimiento pero, como en todos los casos descriptos, se llega a este estado de cosas porque los ciudadanos no cuidan adecuadamente el espacio público.
Además, los juegos de pelota, la presencia de mascotas y la música a todo volumen suelen ser motivo de discusión entre aquellos que expresan su malestar y los que entienden que como la playa es pública pueden hacer lo que quieren.