Hay que crear el hábito
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Si hay una cuestión en la que Necochea no termina de ponerse en marcha es en el tratamiento de los residuos, una materia más que importante en el cuidado del medio ambiente en el que se vive y que se dejará a las futuras generaciones.
Se ha hablado, y mucho, sobre la conformación de plantas de tratamiento (desde hace un tiempo viene construyendo la empresa que tiene a su cargo la recolección domiciliaria); de la colocación en los barrios de contenedores para el depósito de bolsas y hasta de variaciones en las frecuencia de la recolección.
Sin embargo hay una cuestión inicial del proceso de la que también se ha conversado, y que es el puntapié inicial: la separación de los residuos por parte de los vecinos en sus casas. Sin ese acostumbramiento es imposible un buen desarrollo del tratamiento de los desperdicios.
Hace pocas horas el director de Producción de la Municipalidad de San Cayetano, Matías Pecker, brindó una charla en la biblioteca del excolegio nacional, donde instruyó sobre la experiencia “Basura Cero”, que se desarrolla en el vecino municipio, siendo considerada de las más exitosas junto a las comunas de Tres Arroyos y Trenque Lauquen.
Tal proyecto comenzó hace ocho años, con la separación domiciliaria de los residuos y la coincidente puesta en marcha de una planta de reciclado.
Pecker detalló el exitoso proyecto del que participan los 2.200 hogares de San Cayetano, y dejó como principal consejo que Necochea debería poner en marcha una prueba piloto en el interior del distrito.
“El secreto para que la planta cumpla su cometido y por lo tanto la separación sea eficaz es esa separación en los hogares”, redondeó el funcionario de la vecina comuna.
Se trata de una tarea de docencia y acostumbramiento, para hacer la división de los residuos orgánicos e inorgánicos en cada domicilio. Crear el hábito es sin duda la etapa más crítica, y la capacitación y seguimiento debe seguir en el tiempo, generada desde el Estado municipal, con una gran campaña de concientización sobre el vecindario con la colaboración de la empresa concesionaria del servicio.
Está claro que la creación de tal hábito, como ha ocurrido en San Cayetano, no será nada sencillo, por varias cuestiones: en principio porque Necochea y Quequén son más grandes y por ende el caudal de basura es mucho mayor (se recogen unas 80 toneladas diarias) y a ello se suma una desordenada extensión de barrios y casas desperdigados en un territorio más amplio del que debería tener una ciudad planificada.
A ello se suma el desinterés que no pocos residentes hacen a las cuestiones comunitarias o prefieren mantenerse desinformados. En el caso específico de los residuos, sacándolos en los días en los que no pasan lo camiones recolectores, o fuera de hora, sirviéndoles a los perros callejeros la oportunidad de que rompan las bolsas y se desparramen los desperdicios en veredas y calles.
Sin embargo existen comportamientos que se han arraigado y que manifiestan que es cuestión de insistir. Por caso con el depósito que una buena porción de la población hace de botellas de plástico en distintos contenedores diseminados por la ciudad, para su posterior transformación en pets por parte de la Asociación “Todo para ellos”.
También, en una cuestión relacionada a evitar una mayor suciedad en la vía pública. Se trata de que cada uno ponga su grano de arena y en el caso del reciclado de la basura habría que empezar lo más rápido posible.
La educación escolar en cuestiones ambientales es más fuerte que en anteriores generaciones y seguramente los niños y jóvenes de hoy tienen mayor conciencia de lo que significa llevar adelante una vida “más limpia”. Y allí puede estar uno de los gérmenes para que se logre el saludable y necesario tratamiento de los deshechos.///