“Hay que despertar los fuegos y que cada uno se conecte con el propio”
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Tras portar la antorcha en Grecia, Lucía Giamberardino compartió su histórica experiencia en la cuna del olimpismo. “Sentí que corría con amigos, con todos los que están juntos transitando en este camino”
Con la difícil tarea de ponerle palabras a los sentimientos, Lucía Giamberardino compartió desde Grecia su histórica experiencia portando ayer la antorcha olímpica, como una de las primeras relevistas tras el encendido de la llama en Olimpia. Se trató de la primera necochense y una de las pocas argentinas en tener este privilegio en 125 años de la historia olímpica moderna.
“Me cuesta ponerle palabras, estoy atravesada por la emoción y quizás voy a necesitar un par de días para procesarlo todo. Algo que pensé estos días es que el fuego para mi es un símbolo, que tiene que ver con el fuego que llevamos dentro. Que hay que despertar los fuegos y que cada uno se conecte con el propio. Lo simbólico recibirlo y de darlo”, profundizó Lucía, quien además fue el último relevo del recorrido en Olimpia, encendiendo un pequeño pebetero en un auto de la organización que trasladará ahora la llama a otras ciudades griegas.
De ayer a hoy
La ceremonia protocolar comenzó puntualmente a las 6.30 de la mañana (hora de nuestro país) frente a las ruinas del Templo de Hera, en Olimpia, que recibía a los Juegos de la Antigüedad. Tras los discursos oficiales, actrices representando a sacerdotisas de Hestia con vestimentas de estilo griego antiguo, encendieron la llama en un espejo parabólico, para dirigirse a pocos pasos a las ruinas del estadio atlético
de Olimpia donde la llama fue entregada a la griega Anna Korakaki, quien se convirtió en la primera mujer en ser la primera relevista en la historia olímpica. El segundo relevo fue la japonesa Mizuki Noguchi, maratonista medalla dorada en los Juegos de Atenas 2004. La última posta en Grecia será en Atenas, en el estadio Panathinaikó, sede de los primeros Juegos de la Era Moderna en 1896 y también en 2004. Desde Grecia, ya por avión, la llama llegará el 20 marzo a la localidad nipona de Matsushima, en la prefectura de Miyagi, una de las más castigadas por el desastre, que dejó más de 18.000 fallecidos y desaparecidos, donde permanecerá expuesta hasta el día 21. El relevo de la antorcha olímpica en Japón comenzará el 26 de marzo y concluirá en Tokio, en el pebetero del estadio Olímpico el 24 de julio.
“Corría con amigos”
Fueron apenas unos pasos, un trote de un centenar de metros, pero las huellas quedarán en la historia de nuestro deporte y en el corazón de Lucía por muchos años. “Fue increíble. Antes de correr traté de conectarme con la historia y el presente. Sentí que corría con amigos, con todos los están juntos transitando en este camino. Que corría por todos los que trabajaron estos 10 días como voluntarios en la organización, los sentía presente conmigo”.
Giamberardino, de 30 años, disfrutó de un privilegio que tienen pocos fuera de los países que reciben los Juegos. En esta ocasión, la participación internacional contó además con la puertorriqueña Natalia Ramírez y el canadiense Jim Carrabre. Los tres lograron su lugar en esta ocasión especial gracias a pertenecer a la Academia Olímpica Internacional. La necochense integró por una década la Selección Argentina de handbol, desde juveniles hasta la mayor, se formó en psicología y se vinculó con la Comisión Nacional Antidopaje, en el área de educación, hace tres años.
Voluntaria
Más allá de ser elegida para portar la antorcha, Giamberardino se había comprometido previamente como voluntaria para esta ceremonia y llegó a Grecia 10 días antes, trabajando en los ensayos y la organización. “Fue la frutilla del postre. Aunque creo que la experiencia va a seguir, porque me voy a quedar a la ceremonia de cierre, como voluntaria, hasta el 19”.
Aunque la llama ahora siga viaje al otro lado del mundo para iluminar a los atletas en Tokio, sin dudas dejó el corazón encendido para siempre de todos los que promueven el deporte como una filosofía de vida y a los Juegos como la máxima celebración de ese sentimiento.
La antorcha llegará a Necochea
Como ocurre históricamente, si bien la llama pasa de atleta en atleta, la antorcha queda en manos del relevista. Lucía Giamberardino se comprometió a traer el notable “souvenir” de su experiencia a Necochea. La iniciativa la generó la actual entrenadora de handbol Paola Luis, que trabaja en la Escuela Modelo, y la intención es exponer la antorcha olímpica a los alumnos y compartir la experiencia. No descarta que haya otros actos institucionales para exponer la antorcha, que será la misma que se utilice en el resto del recorrido de la llama, aunque aún no hay fecha prevista.///