“Hay que ejercer la docencia con una verdadera vocación de servicio”
Sostuvo Aída Josefina Chervet, quien durante más de tres décadas trabajó en Educación Primaria y en Adultos y Adolescentes. “Mi relación con los alumnos fue excelente”, enfatizó.
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Mario Maruca
Redacción
Aída Josefina Chervet se desempeñó durante 35 años en la docencia. De ese período, 7 fueron cumpliendo servicio en la Educación Primaria y los restantes 28, compartiendo también en la modalidad de Educación para Adultos y Adolescentes.
Según se encargó de la expresarlo, desarrollar la vocación de brindar conocimientos significó para ella “trabajar durante muchos años en favor de los niños, adolescentes y adultos, quienes fueron sujetos de mis desvelos”
Reconoció que “me incliné por la Educación sin saber que iba a ser la pasión que se manifestó en mí a lo largo de tantos años”. Y resumió que “me desempeñé 35 años en la docencia, 7 años en Educación Primaria y otros 28 años compartí esa modalidad con la Educación para Adultos y Adolescentes”.
Aída atendió la requisitoria de Ecos Diarios e hizo un repaso de la dilatada trayectoria en la docencia, que también la tuvo como directora y desde hace algunos años, disfruta del beneficio de la jubilación.
Verdadera vocación
Chervet también consideró que “mi relación con los alumnos fue excelente sobre todo en los servicios de educación de adultos, debido a que esas personas se esfuerzan mucho para mejorar su calidad de vida”.
En ese sentido, aprovechó la ocasión para “agradecerles a los alumnos los años compartidos, ya que juntos tuvimos experiencias maravillosas e intercambiamos experiencias de la vida”.
La docente jubilada se dirigió a los jóvenes que están estudiando y proyectan ser docentes, a quienes les transmitió un humilde mensaje: “Puedo asegurarles que si ejercen esa profesión con verdadera vocación, podrán superar los escollos que se presenten”.
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Valorar al educando
Sobre el particular, Aída Chervet agregó que “tienen que minimizar las dificultades y valorar a cada educando, ayudándolo a superarse día a día, teniendo en cuenta las competencias de cada uno”.
Y puntualizó que “si aman la docencia, deben saber que siempre hay lugar para los que miran con optimismo el futuro y encuentran salida a todas las crisis que pudieran presentarse en el camino de la vida”.
Labor solidaria
“En esta etapa de mi vida, continuo realizando actividades tales como los talleres de Memoria y Yoga en el Hogar de Tránsito El Samaritano, y aprovecho la oportunidad para manifestar el agradecimiento inmenso a los integrantes de esa institución, ya que llevan adelante una labor solidaria fantástica”, enfatizó la mujer.
Resaltó al mismo tiempo las tradicionales tallarinadas y otras acciones, que permitieron reunir fondos para remodelar y acondicionar el amplio edificio de calle 65 entre 64 y 66.
Aída también utiliza el tiempo libre para disfrutar de paseos a ciudades cercanas, caminatas visitas y salidas con amigos. “Por supuesto, trato de estar más tiempo con mi hija, dado que al ser docente, entiendo que muchas veces me faltó un espacio para estar más próxima a mi hija”, reconoció.
Perfil
La lectura y la política, dos pasiones bien presentes
Además de lo expresado anteriormente, donde Aída Chervet disfruta de sus plantas en la casa que ocupa, de los paseos y las caminatas, aseguró que “dedico algunas horas del día para leer y mirar televisión, ahora sin horarios”.
Añadió que “me deleitó con libros que no son de temas relacionados con la Educación y en televisión, me apasionan los programas referidos a la política”.
Al respecto, la mujer tiene el antecedente en su familia, ya que su abuelo, Lucio Chervet, fue senador provincial y presidente del Comité de la Unión Cívica Radical.
“Mi familia es muy acotada, está conformada por mi hija, Iris Gabriela, y mi esposo Gustavo”, dijo con emoción en sus ojos y valoró la consideración y respeto que logró de sus colegas, a lo largo de tantos años brindados a la docencia. ////
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