“Hay un distanciamiento de los sectores dirigenciales con la comunidad”
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Alberto Franco se refirió no solo a la política, sino también a las entidades intermedias y al sector empresarial y corporativo. Habló de una crisis de representatividad y participación
Julieta Moreno
Redacción
“Se ha generado un distanciamiento entre los sectores dirigenciales con la comunidad y no hay canales para esa escucha”, opinó Alberto Franco, al pensar en la situación actual de Necochea. Habló de la necesidad de reconstruir el compromiso ciudadano y las ganas de participar para no permanecer ajenos a las decisiones que nos afectan como comunidad.
Alberto Franco nació en Bariloche, pero su madre es nacida en Tres Arroyos, por lo que de muy chico tuvo una vinculación cercana con esta región. Su infancia la vivió en San Martín de los Andes, pero en el verano siempre venía a vacacionar a Necochea. Por un problema de salud de su padre, vivió dos años en Buenos Aires y luego –cuando éste falleció –, en 1975, se vino a radicar a nuestra ciudad junto a su madre a la casa que tenían para veraneo. Cursó sus estudios secundarios en el ex Colegio Industrial y, al terminar, se fue a Capital para estudiar el profesorado en Artes Visuales. Tras recibirse, regresó a nuestra ciudad y enseguida ingresó en la docencia de nivel secundario y, más tarde, en superior, en la Escuela Provincial de Arte. En 2009 asumió como director del Centro Cultural Necochea y Biblioteca Popular Andrés Ferreyra, cargo que sigue ocupando actualmente y al que le dedica tiempo completo porque, si bien sigue siendo docente, durante la pandemia decidió licenciar sus horas. Entre 2017 y 2019 tuvo también alguna participación político-partidaria dentro del Frente de Todos e incluso fue precandidato a concejal.
Durante gran parte de su carrera, en forma simultánea a su trabajo en educación, se dedicó también a la pintura, actividad por la que obtuvo varios reconocimientos. Sin embargo, hoy se define como un “exartista” porque ha decidido dedicar su tiempo a la docencia en su momento y ahora, a la gestión cultural.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad. Consideró que no hemos sabido construir políticas públicas consensuadas y advirtió que desde hace 25 años “hay espacios en disputa: el parque, el casino, el Complejo Educativo Jesuita Cardiel y el Puerto”. Aclaró que, para él, hay que potenciarlos como lugares de “uso público” y se mostró en contra de la venta y de las demoliciones.
Crisis dirigencial y de participación
Al iniciar la entrevista, Franco recordó que conoció a Necochea a fines de la década del 60, época en la que se estaba construyendo el edificio del Centro Cultural, se disfrutaba de la Galería Central recién inaugurada, se terminaba de hacer la Termoeléctrica, se construía el Casino y se tomaba la leche Sur -Lac y La Criolla.
“Conocí una Necochea que tenía un perfil que hoy no tiene”, manifestó y, al mismo tiempo, intentó analizar lo que perdimos y lo que ganamos desde aquel entonces hasta hoy.
No obstante, aclaró que “deslinda responsabilidades” e insistió en que si bien todos tenemos cierta responsabilidad como ciudadanos, “no todos tenemos las mismas responsabilidades”.
Y en este sentido, consideró que “hay una crisis de representatividad dirigencial” que viene desde hace años y aclaró que se refiere no sólo a la política sino también a nivel empresarial y corporativo. “Se ha generado un distanciamiento entre los sectores dirigenciales con la comunidad y no hay canales para esa escucha”.
A esa crisis dirigencial, también se suma una crisis de participación en las entidades intermedias, ya sea asociaciones, cámaras empresarias, Usina Popular Cooperativa, entre otras.
El principal problema –para él- es que en tantos años “no hemos construido políticas públicas consensuadas y mucho menos que tengan continuidad” y, en parte, se lo adjudica a este distanciamiento entre la dirigencia y la comunidad y a la crisis de participación.
Puso como ejemplo lo que sucede con el Puerto y dijo que “nos sentimos ajenos a las decisiones”. Recordó que cuando era chico casi se podían tocar los barcos y hoy, por una cuestión de seguridad, por supuesto, no se puede. Sin embargo, señaló que “ese puerto cerrado nos ha alejado también de las decisiones” y advirtió que “a alguien le es útil que el Puerto tenga un distanciamiento con la ciudad”. Mencionó que esta situación no pasa en otras ciudades con puerto, donde incluso éste es el motor no solo económico sino cultural y turístico.
“Eso es lo que hay que revertir; hay que volver a instalar las ganas de participar”, insistió, pero indicó que “si se cierran todos los canales de participación va a ser beneficioso para los que les interesa que no sea así”.
En cierto punto, consideró que esto de sentirnos ajenos a determinados temas de la ciudad, también ha pasado con el destino del Casino y lamentó la propuesta de algunos de demolerlo como única posibilidad.
“Espacios en disputa”
Para él, tanto el Casino como el Parque, el Puerto y también el Complejo Educativo Jesuita Cardiel, son “espacios públicos en disputa”.
“En los últimos 25 años, mientras se degradan, salvo el Puerto porque es un enclave productivo y genera riqueza, ha habido una disputa por esos espacios que son de todos”.
Según su mirada, “hay que potenciarlos para su uso público” y destacó que “el error que estamos cometiendo es que nos estamos enfrentando distintos sectores por esos espacios”.
Aclaró que no está de acuerdo con la venta del casino como tampoco estaría de acuerdo si se propusiera la venta de la plaza Dardo Rocha. Para él, “hay que potenciar el complejo en sí, buscándole otra vuelta” y consideró que “el Estado tiene los recursos para hacerlo, de hecho, el Estado provincial está construyendo la Casa de la Provincia”.
Para Franco, “lo que pasó es que el casino primero se provincializó y ya empezó un primer desmejoramiento y luego se municipalizó siempre sin recursos y lo mismo le pasó al Complejo Educativo y al Parque”. No obstante, aclaró que “esto no pasó con el Puerto porque es un bien público, pero es productivo”.
Parque: “lo vamos canibalizando”
Al referirse al parque Miguel Lillo, consideró que “de a poquito lo vamos canibalizando” y puso como ejemplo el parque Tres de Febrero de CABA que “de ser un parque público, ahora es una concesión al lado de la otra”.
En este sentido, se mostró en contra de las concesiones y remarcó: “No estoy de acuerdo con el uso de espacios públicos para negocios privados”.
De todas maneras, cree que se puede dotar de servicios al Parque. En este aspecto, destacó lo que significó la extensión del asfalto de la avenida 10 en lo que respecta al desarrollo e indicó que “el Estado potenció ese sector”.
“El parque es nuestro potencial y cada vez somos más los que lo disfrutamos como está”, insistió, aunque también dijo que “necesita más equipamiento público y mejor accesibilidad”.
Por otra parte, Franco dedicó buena parte de la entrevista para referirse al Complejo Jesuita Cardiel, un espacio público que está convencido que hay que revitalizar “como campus educativo”, teniendo en cuenta las 2.000 personas que circulan por día en el lugar y “el enclave único” en el que está ubicado, a la orilla del río junto al Puente Colgante.
Sin embargo, aseveró que “no se ha hecho ninguna inversión en los edificios debido a un conflicto jurisdiccional” entre el municipio, Vialidad y la Dirección de Cultura y Educación de la Provincia y se lamentó que “las últimas noticias de ese complejo hayan sido o en las páginas de policiales o sobre demoliciones de los restos que quedan”.
“Es extraño lo que nos está pasando, pensamos que la salida es derrumbar cosas”, dijo con un tono de tristeza y crítica.
“Es un buen político”
Con respecto al intendente Arturo Rojas, expresó que “es un buen político” y dijo que no le sorprende nada lo que está haciendo. Sabía que iba a llevar una gestión como la que está llevando”.
“Arturo hizo una buena administración, ordenó situaciones que estaban desordenadas, el pago de salarios, el pago de los subsidios a las organizaciones”. También reconoció que “estaba tan baja la vara que solamente con acomodarla, iba a garantizar un rédito para quien lo hiciera y eso lo ha hecho muy bien”.
Por otro lado, advirtió que “como sucede también a nivel nacional y provincial, no todos los funcionarios están a la altura” y agregó que “los equipos no dimensionan su rol”.
Para terminar, afirmó que desde el lugar que le toca estar, es optimista respecto al futuro porque “somos una ciudad que tiene todo y no hay una maldición telúrica sobre este partido”.
De todas maneras, volvió a reflexionar en torno a la crisis dirigencial y de participación que afecta hoy a las entidades intermedias, a la política, al empresariado, a las corporaciones, etc.
“Yo sueño con reconstruir, aggiornado a los tiempos de hoy, ese compromiso ciudadano y para eso se necesita participación”.///