“Hay un gran trabajo cultural, con más producción que antes”
Pablo Benedini destacó el semillero que han sido las escuelas de arte, pero advirtió que en el ámbito cultural sigue faltando planificación. Cuestionó el conservadurismo de las instituciones y dio su mirada sobre la ciudad
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2025/09/pablo_benedini.jpeg)
Julieta Moreno
Redacción
“Hay un gran trabajo cultural, con más producción que antes; antes había más habladores que productores. También hay mucho más público”, expresó Pablo Benedini, al analizar el campo artístico de la ciudad. No obstante, advirtió que falta una planificación a largo plazo y una legalidad que permita consolidar el desarrollo cultural.
Pablo Benedini nació en Necochea y, desde chico, sintió una profunda vocación por el arte, en parte, heredada de su papá que cuando llegaba de trabajar se ponía a dibujar y también incentivada por su hermana –María Elena- que era profesora de plástica. De joven se fue a vivir a la Ciudad de Buenos Aires, donde terminó el secundario en la ex Escuela Nacional “Manuel Belgrano”, que tenía formación artística. De allí, salió con el título de Maestro Nacional de Dibujo. Cursó algunos talleres en Capital Federal y fue ayudante de un taller de escultura coordinado por el artista Leo Vinci. Abrió una marquería, donde hacía cuadros para marcos y trabajó con un carpintero, haciendo carpintería artesanal y, al mismo tiempo, pintaba y dibujaba. Luego, durante cinco años, se desempeñó en la Casa de Necochea en Buenos Aires, donde se hacía promoción turística y se representaba a la ciudad en distintos eventos.
A fines de la década del ochenta, regresó a Necochea y empezó a trabajar como profesor en las escuelas. Ingresó en la Escuela Provincial de Arte y también en la Municipal, donde desarrollaría gran parte de su carrera, llegando a ser director de la institución. Más tarde, fue concejal del Frente para la Victoria y también director de Cultura. En forma paralela, siempre se dedicó a la pintura y al dibujo, participó de decenas de exposiciones y recibió algunos premios por sus obras artísticas, aunque siempre le dedicó más tiempo a la gestión cultural. Luego, se fue a vivir a un pueblo de Brasil, donde se vinculó a un grupo de artistas, con quienes realizaron muestras y trabajos artísticos e incluso se dedicó a hacer música. Hace un tiempo, volvió con la intención de seguir de cerca el trámite de su jubilación, que está trabado por un problema administrativo. De nuevo en la ciudad, impulsó la creación de la comisión de cultura del Club Palermo Puerto, de la cual forma parte, con la intención de impulsar actividades artísticas.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista. Cuestionó el conservadurismo presente en todas las instituciones no solo a nivel local sino nacional y opinó sobre el casino, el parque e insistió en la falta de planes en distintas áreas.
-¿Cómo ves la ciudad hoy?
-La primera cosa que noto es que ya no es mi ciudad. Esta reflexión surge de una revisión más filosófica que se da con los años. Mis amigos, la mayoría, ya no están. Ya no tengo las mismas costumbres, ni los mismos entornos, ni las mismas personas. Incluso, me he mudado a un lugar donde nunca viví y camino por calles que nunca había recorrido antes. Apenas conozco gente, y recientemente me encontré con un exalumno que ya se jubiló, lo que me hizo darme cuenta de cuántos años han pasado. Por eso digo que ya no es 'mi' ciudad; es un lugar donde nací y me crie, pero no siento pertenencia. Sin embargo, soy un necochense que ama muchísimo este pueblo.
- Y de esta ciudad, que ya no la sentís tuya, ¿qué cosas te gustan y cuáles no?
- Lo que más disfruto está relacionado con la historia de la ciudad y mi naturaleza melancólica. Mis caminatas consisten en recordar cosas y explorar esquinas, a diferencia de otros que buscan la playa o el parque. En cierto modo, busco esa "ciudad mía" de antes. Me gusta recorrer la zona más urbana, disfruto la humanidad y la gente.
-¿Y qué aspectos no te gustan?
-Lo que no me agrada es el conservadurismo que he discutido toda mi vida. Hoy lo veo más extendido, no solo a nivel local, sino a nivel nacional. Creo que ha habido un gran trabajo cultural en las grandes instituciones educativas, académicas y, fundamentalmente, del poder económico, que ha sembrado un campo donde las ideas conservadoras se mantienen y son muy difíciles de entrar. Solía ilustrarlo en mis charlas de gestión con la imagen de un fuerte custodiado, donde uno intentaba atravesar los muros con un cañoncito, pero era imposible. Hoy yo ya no quiero ni puedo cambiar más nada. En otra época de mi vida, quería, pero ahora cuando escucho algo que no me gusta, me levanto y me voy. De hecho, uno de los motivos para aceptar el cargo de concejal, fue la creencia de que al menos dos o tres personas podríamos generar un espacio de discusión, pero no pude. Creo que el ámbito político no es el adecuado, pero respeto muchísimo el Estado y siempre lo he defendido y he dado lo mejor de mi parte, pero siento que hoy es una herramienta que ya no puede generar más nada. También veo el conservadurismo en las instituciones en general, aunque creo que, en parte, tiene que ver con lo climático, con el invierno. Por eso, Brasil me cambió la vida.
-¿Cómo ves el movimiento cultural actualmente?
-Lo veo muy fuerte y creo que ha crecido mucho. Las dos escuelas de Arte, en particular, han sido un semillero muy importante. Hay un gran trabajo cultural, con más producción que antes; antes había más "habladores" que "productores". También hay mucho más público. Sin embargo, sigo siendo crítico porque falta la parte de la legalidad y de asentar las cosas. Siento que todo está sujeto a las personas que pasan por los cargos, pero no queda una base legal.
- ¿Te referís a una falta de planificación a largo plazo?
- Exacto, me refiero a la falta de planificación. Por ejemplo, el Teatro Municipal funciona por costumbre, pero qué proyecto tiene, a qué apunta, cuál es el rol del director, es decir, está fundado pero no hay una ordenanza. Y así con todo, ¿cuál era el plan de la Escuela de Arte? No había nada y la planificación entonces fue lo que intenté implementar durante mi gestión. Era un trabajo fuerte y saludable, y creo que esos proyectos podían insertar a Necochea para seguir creciendo y, sobre todo, para conseguir subsidios. Lamentablemente, el cambio de gobierno hizo que todo se cayera. Hoy, aunque se han asentado algunas cosas, todo sigue dependiendo demasiado de las costumbres, que a veces cambian y entonces no se sabe hacia dónde se va.
-Hablando de proyectos pendientes, ¿qué harías en el Casino? ¿Estarías de acuerdo con que se venda?
-A mí no me gustaría y quisiera creer que un grupo de ciudadanos podría desarrollar proyectos productivos para la comunidad allí, pero no veo como en otros temas una visión de un plan maestro a 20 años. En su momento, logramos establecer una sede de la Escuela Municipal de Arte en la parte de abajo, restaurando los espacios con la cooperadora y ofreciendo muchas clases en ese lugar maravilloso. También instalamos talleres en la galería superior, aunque nunca se concretó la idea de que nos dieran el barcito para recaudar fondos. Discutíamos con la gestión municipal porque el gas llega hasta la esquina y han pasado 70 años y sigue igual. Como comunidad, en lugar de ir a "abrazar" el casino, pongamos una plata, salgamos a buscar las empresas que puedan financiar el gas a la institución. Y en el casino, por lo pronto lo que tenemos que hacer es un plan. Por ejemplo, nosotros presentamos un proyecto para que el auditórium se convierta en el teatro municipal y el otro teatro funcionara como escuela y donde también se pudieran presentar obras.
-¿Qué postura tenés sobre las intervenciones en el parque?
-Formé parte de la comisión del parque y yo lo dije siempre: todo se puede programar y discutir. Ahora, un parque sin fondos no sirve. Es posible como hizo Villa Ventana en su momento, entre otros municipios, generar una planificación blanda que permita lograr recursos con buenas licitaciones y un consorcio o una dirección fuerte para hacer inversiones, raleos e instalar puestos de bomberos. Yo, en su momento, proponía sectorizar el parque; por ejemplo, el Jardín Francés podría prepararse como sede permanente del Festival Infantil como un parque para chicos, con infraestructura fija y pensada para generar beneficio económico para la Municipalidad, que ahora se armó algo y me gusta. Estas ideas no son innovadoras, se han implementado en muchos lugares del mundo y en pueblos vecinos.
Recuerdo otra iniciativa como lo del mural de la escollera, que se hizo exclusivamente para darle trabajo a los pintores y se tiene que restaurar por convenio y, si bien se ha hecho alguna restauración, se tiene que hacer cada dos años para mantenerlo. Eso fue un logro cuando lo hicimos porque intervino la Usina, la Municipalidad y el Puerto. Algo similar hicimos con la restauración del monumento a Neptuno.
-¿Cómo ves el futuro de la ciudad?
- Veo el futuro de la ciudad de la misma manera. Siento que en los años 70 "alguien pisó el hormiguero" y desde entonces no hemos encontrado la salida. Esa década fue un momento de esplendor, con un proyecto claro y una burguesía quizás menos formada o preparada, pero que apoyaba las iniciativas que surgían. Hoy los nuevos negocios en crecimiento, uno no sabe de donde aparecieron, surgieron nuevos empresarios, inversiones, pero no veo ese arraigo de estas personas que generaron esa Necochea que yo viví de pibe, donde había un proyecto claro y se competía de igual a igual con Mar del Plata. Por supuesto que hubo cosas que nos faltaron a lo largo de los años, por ejemplo, el tren, pero a esas cosas que perdimos yo las llamo falta de gestión.
Lo que se necesita son al menos cinco o seis planes maestros en áreas fundamentales, como el sector cultural o el hospitalario, donde deberíamos estar trabajando de acá a 20 años.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión