“Hay una vinculación directa entre el psicoanálisis y la literatura”
Sostuvo la profesional en Psicología, Sandra Altolaguirre, quien además disfruta desde hace un par de años de realizar escritos y publicaciones, y le ha ofrecido espacio a la poesía
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Mario Maruca
Redacción
“Mi actividad profesional como psicóloga la puedo combinar muy bien con la literatura, ya que tengo otros escritos y publicaciones, y desde hace dos años le ofrecí más espacio a la poesía”, comenzó diciendo Sandra Altolaguirre durante la charla con Ecos Diarios.
Aseveró que “soy profesional de la salud mental desde hace casi 30 años y allí pongo todas mis energías, dedicación, capacitación permanente y me gusta estar actualizada. De hecho, estoy haciendo un posgrado en clínica psicoanalítica con niños y adolescentes, que insume bastante de mi tiempo y requiere de labor grupal y de espacios de supervisión”.
Sobre sus gustos personales, reconoció que “la literatura permite drenar mi espacio de trabajo y la siento como algo terapéutico. Creo que hay una vinculación bastante directa entre el psicoanálisis y la escritura, la literatura, ya que ambas tratan de explorar las condiciones de un sujeto humano, a través de la palabra, sueños, fantasías, el inconsciente y los deseos”.
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Trato con los pacientes
La licenciada en Psicología añadió al respecto que “el psicoanálisis y la literatura, usan el lenguaje como medio principal para explorar la formación del inconsciente”.
Sobre su relación con los pacientes, consideró que “el psicoanálisis se concibe como un espacio para alojar el sufrimiento, mediante la palabra, la escucha activa y el trabajo de elaboración psíquica, por eso es muy importante el vínculo que se genera entre el profesional y el sujeto, porque desde esa comunicación transferencial es de donde se van a producir los buenos resultados”.
Pero aclaró que “en psicoanálisis no buscamos eliminar el síntoma, el dolor o el sufrimiento, no es el objetivo de esta actividad, el propósito es acompañar a cada sujeto a tejer algo nuevo, a resignificar una trama diferente en la historia”.
Con una sonrisa en su rostro, señaló también que “habría que consultar a mis pacientes como los trato, pero puedo decir que desde que me recibí, guardo unos minutos en el final de cada sesión para preguntarles cómo han estado, si se sintieron cómodos o incómodos con esa experiencia, siempre es bueno escuchar a la persona que viene a pedir ayuda”.
Una compleja realidad
En la conversación con Ecos Diarios, Sandra Altolaguirre manifestó que “el contexto actual de cierta complejidad y emergencia económica, social, sanitaria, educativa, impactan de manera directa en el sujeto. Nosotros decimos que las personas somos seres biopsicosociales y todo nuestro contexto familiar y social, va a tener un impacto en nuestra subjetividad y puede generar una ruptura de la existencia”.
Agregó que “hay mucha gente con cierta sensación de desconcierto, desesperanza, de imposibilidad de proyectarse al futuro y vivimos con mucha incertidumbre. Ni hablar en cuanto a los lazos sociales que están quebrados, estamos desenlazados y esto puede llevar a un malestar o tener diferentes cuadros o patologías, como hoy en día pueden ser los consumos problemáticos, bulines de anorexia, trastornos de ansiedad, depresiones u otras conductas”.
Al trazar un panorama real de estos momentos, consideró que “hay que trabajar en la medida en que se pueda en los lazos sociales y su recomposición. En poder juntarse con un otro y crear acciones colectivas, donde nos sintamos más contenidos y acompañados”.
Una mujer apasionada
Además de ofrecer un servicio a los ciudadanos, Sandra se muestra con otras inquietudes que le permiten explorar en forma constante.
“Tengo varias pasiones y la central es mi profesión, pero escribir es otro de mis placeres y desde chica me incliné por las actividades artísticas, con experiencias en teatro, pintura, dibujo, escritura, danzas folclóricas, entre otras”, enumeró.
Y reconoció que “escribir me gusta mucho, pero no ocupa todo el espacio, ya que también estoy haciendo talleres de canto desde hace tiempo, pasé por dos o tres profesores y me gusta experimentar con gente nueva, asistir a un taller con acuarela y me encantan las expresiones artísticas. Además, es algo muy terapéutico y ahora hago un taller de danzas-teatro, que conecta la escritura con el cuerpo”.
Perfil
El baluarte de la familia para desarrollar múltiples acciones
“Mi familia se compone con Alejandro, mi esposo, quien es empleado y ama el yoga, también escribe y tiene libros publicados. Fue uno de los primeros profesores de yoga en Necochea y tenemos a nuestra hija, Martina, a quien le gusta todo lo referido con el arte: expresión corporal, danzas, pintura y lo último que hizo, patín artístico”, afirmó Altolaguirre.
Martina estudió dermocosmiatria y esteticista y en estos momentos, se encuentra trabajando en el mismo consultorio donde atienden sus padres.
“Y también están los hijos de Alejandro, Tomás y Gonzalo, de 23 y 24 años, quienes no viven con nosotros pero compartimos la vida”, añadió la profesional de la Psicología y escritora.
Un cambio de vida
Sobre la Diplomatura por la Paz, una enseñanza que atravesó junto a su marido Alejandro en la Universidad de Quequén, allá por el 2013, Sandra Altolaguirre recordó que “teníamos a Martina muy pequeña, y fuimos la ‘primera cohorte’ en forma presencial, fue una experiencia muy enriquecedora y aún hoy nos reunimos mensualmente con el grupo conducido por Mónica Bouyssede”.
Puntualizó sobre dicha iniciativa que “ha sido un placer porque la mayoría sentimos que nos cambió la vida, nuestro trabajo, la forma de mirar al otro y de escucharlo. Hicimos muchas actividades de trabajo de campo, en diversas escuelas y otros espacios de Necochea. También desarrollamos proyectos culturales y de salud con otros actores sociales, y todo está atravesado por esta observación de la ternura, la creación de un lazo diferente con el otro”.
Entendió en ese aspecto que “no somos nada sin otro, vivimos en una sociedad y hay que fomentar el amor y la ternura frente a estos lazos desquebrajarse o resentirse ante tanto individualismo”.
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