Hidrovía: DEME presentó una oferta "irreal e inviable" al omitir impuestos
La unión transitoria preadjudicada para operar la principal vía navegable del país salió al cruce de los cuestionamientos de su competidora belga. Sostiene que la propuesta alternativa omite impuestos, subestima inversiones y sobreestima ingresos.
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La disputa por la futura concesión de la Hidrovía Paraguay-Paraná sumó un nuevo capítulo de alta tensión. La asociación integrada por Jan De Nul y Servimagnus, que resultó preadjudicada en el proceso licitatorio impulsado por el Gobierno nacional, salió a responder públicamente a los cuestionamientos formulados por la empresa belga DEME y defendió la consistencia económica y financiera de su propuesta.
La controversia gira en torno a uno de los aspectos más sensibles de la licitación: el costo que deberán afrontar los usuarios de la principal vía navegable del país y la viabilidad económica de las ofertas presentadas para administrar y mantener el corredor por el que se canaliza buena parte de las exportaciones argentinas.
Cálculos erróneos
En una comunicación dirigida a los usuarios de la Hidrovía, Jan De Nul–Servimagnus rechazó los argumentos de DEME, que había sostenido que podía ofrecer una tarifa significativamente más baja. Según la unión transitoria preadjudicada, esa supuesta ventaja económica se apoya en cálculos erróneos y en supuestos que no podrían sostenerse durante los 25 años previstos para la concesión.
La empresa sostiene que la propuesta de su competidora se basa en tres pilares que considera inconsistentes: la omisión de obligaciones impositivas, un nivel de inversiones insuficiente para garantizar la modernización de la vía navegable y una estimación de ingresos construida sobre valores de peaje que excederían los máximos contemplados en el pliego.
El debate no es menor. La Hidrovía constituye la principal autopista fluvial de la Argentina y una de las más importantes de Sudamérica. Por ella transita la mayor parte de las exportaciones agroindustriales del país, además de productos industriales, combustibles y mercaderías provenientes de distintos países de la región. Cualquier modificación en sus costos operativos impacta directamente sobre la competitividad del comercio exterior.
Pagos inferiores a la nornativa
Uno de los puntos más controvertidos planteados por Jan De Nul está vinculado al tratamiento del Impuesto al Valor Agregado (IVA). La empresa afirma que DEME habría proyectado pagos muy inferiores a los que corresponderían según la normativa argentina vigente. De acuerdo con su interpretación, servicios esenciales para la operación de la concesión, como el alquiler de embarcaciones y la compra de combustibles, se encuentran alcanzados por el tributo y deberían reflejarse plenamente en los cálculos económicos.
La diferencia entre ambas estimaciones sería significativa. Mientras DEME habría contemplado un nivel relativamente bajo de liquidación impositiva para todo el período concesionado, la asociación preadjudicada sostiene que el costo real sería muy superior y que esa diferencia explica buena parte de la rentabilidad exhibida por la oferta rival.
Otro de los ejes de la discusión está relacionado con las inversiones comprometidas para el mantenimiento, la señalización, el balizamiento y la modernización tecnológica de la vía navegable. Según Jan De Nul–Servimagnus, la propuesta de DEME concentra desembolsos en los primeros años del contrato y luego prácticamente no contempla nuevas inversiones relevantes durante las dos décadas siguientes.
La compañía considera que ese esquema resulta insuficiente para sostener los estándares operativos requeridos por una infraestructura estratégica que demanda actualizaciones permanentes, incorporación de tecnología y tareas constantes de mantenimiento.
A ello se suma un tercer cuestionamiento referido a las proyecciones de ingresos. La empresa preadjudicada sostiene que DEME habría calculado la recaudación futura utilizando valores de peaje superiores a los permitidos por las condiciones de la licitación. Según esa interpretación, los ingresos proyectados aparecerían artificialmente incrementados, mejorando la rentabilidad esperada del negocio y permitiendo presentar una rebaja tarifaria que, en la práctica, no podría sostenerse.
No había impugnado
La discusión excede los aspectos puramente técnicos y comienza a trasladarse al terreno institucional. Jan De Nul recordó que DEME participó del proceso licitatorio sin impugnar previamente las reglas de juego y destacó que la compañía había expresado en otras instancias su conformidad con el esquema diseñado para la concesión.
Por esa razón, considera contradictorio que las objeciones hayan surgido recién después de conocida la evaluación de las ofertas. Desde la empresa sostienen que los cuestionamientos actuales buscan desacreditar un procedimiento en el que la firma participó voluntariamente y cuyas condiciones aceptó durante gran parte del proceso.
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