Historia harto repetida
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La problemática de la falta de agua, desde hace varios años, resulta como la proyección reiterada de una vieja película, que obviamente no se altera en su trama, aunque en este caso es real y sigue angustiando y perjudicando a cientos de familias.
Ante los primeros calores y la llegada de turistas, lo que conlleva un mayor consumo de agua, el servicio comienza a ser deficiente y prontamente muchos barrios de Necochea y Quequén se empiezan a quedar sin agua.
Los sectores del 9 de Julio, Los Tilos, Camioneros, Fonavi y barrio Banco Provincia, en el primer caso; y las zonas de 531 entre 558 y 560, y 572, entre 523 y 531, en el segundo, son permanentes abonados a quedarse sin el líquido vital para la vida humana.
Enojados, con justa razón ante la falta de respuestas y soluciones, los damnificados manifestaron su molestia con múltiples llamadas a Obras Sanitarias; explotaron en críticas en las redes sociales y, en el caso de Quequén, en la jornada del pasado martes quemaron cubiertas en la rotonda Ríos. Una reacción ciertamente comprensible, repitiendo la protesta que un grupo de vecinas le hiciera en su propio domicilio a Facundo López, cuando era intendente.
Tratando de apaciguar los reclamos, al día siguiente funcionarios municipales salieron a dar las mismas respuestas y excusas que representantes de gestiones anteriores: que al cortarse la energía eléctrica los pozos quedan inactivos, algo que es inevitable; que hay gran derroche en el uso de agua por las recargas de piletas de lona, incluyendo que existen 250 no declaradas y que se saldrá a sancionar a los infractores; que la red tiene en algunos casos más de 50 años de antigüedad y ya es obsoleta, y demás explicaciones. Nada nuevo.
No complacidos con las respuestas, los vecinos respondieron a las horas con el corte del tránsito en los puentes Colgante y Rocha, quemando cubiertas, que terminan rompiendo el asfalto; y perjudicando a otras personas que no tienen responsabilidades en la cuestión.
Como en anteriores veces, el municipio salió a recuperar algún pozo inactivo y prevé nuevas perforaciones. Es mejor que nada y una forma de dar una solución temporaria, pero no deja de ser más que un nuevo parche. Mientras tanto aún hay cientos de vecinos que tienen conexiones clandestinas a sus domicilios, y ante la alta demand no se le puede imprimir mayor presión a las vetustas conexiones troncales, porque terminan rompiendo aún más las cañerías. De hecho siguen viéndose pérdidas constantes en varias calles y veredas.
La realidad es que gran parte de la red necesita un recambio urgente, lo que conlleva una millonaria inversión, imposible de costear por la Municipalidad sin asistencia económica de la Provincia o la Nación. Pero para ello hay que gestionar con contundencia, incluso comprometiendo a los legisladores provinciales y nacionales que hoy tiene la ciudad y que, al igual que sus antecesores de años anteriores, ni siquiera se han expresado sobre esta constante problemática.
Mientras que ello no ocurra, seguiremos viendo la misma película de cortes y falta de presión, de explicaciones circunstanciales y vanas, y vecinos desesperados por no tener agua. Una patética imagen de la inoperancia y desinterés en este sentido de quienes han comandado el Ejecutivo desde varios años al presente.///