Inmigrantes que eligieron Necochea para vivir
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El alemán Eick Rieken y la española Margarita Veiga Ríos recordaron otros tiempos. Sus familias y cómo se amoldaron a otra cultura y costumbres
Tanto Eick Rieken como Margarita Veiga Ríos de Marchioni son inmigrantes, pero sus historias de vida son disímiles porque son de distintas generaciones: él se fue de su país por elección, siendo joven y ella, a la fuerza, cuando era una niña junto a su familia, buscando nuevos horizontes luego de la Guerra Civil Española.
Eick nació en 1966 en el norte de Alemania, donde actualmente viven sus padres y tiene un hermano, a quienes visita cada dos años aproximadamente. Al respecto aseguró que los alemanes son los campeones en viajar al exterior y siendo joven siempre le atrajo esta idea de conocer otras partes del mundo.
Su primer destino fue el sur de España, donde fue de vacaciones, a los 22 años, y al formar pareja se instaló ahí, pero luego la situación económica se complicó y al no tener trabajo y al no tener contactos, decidió marcharse.
Como país indicó que España le gustaba, pero “en Sevilla el tiempo es difícil, porque en verano las temperaturas son muy altas y en invierno es muy frío”.
Luego viajó a Cuba, recorrió Brasil, Chile y Argentina, eligiendo nuestro país para quedarse, en el año 2005. También tuvo oportunidad de conocer Buenos Aires, Córdoba y Salta.
Al momento de señalar porqué eligió nuestra ciudad, puntualizó que “buscaba un lugar que tenga un clima intermedio, ni muy frío, ni muy caluroso. Además, lo que más me gusta es el tamaño de la ciudad porque podes salir a caminar y no estás en el anonimato como en una ciudad grande y tampoco es un lugar donde todos saben a qué hora se acuesta el otro. Tiene el tamaño ideal para mí”.
Eick se considera internacionalista, en este sentido explicó que “intento evitar el nacionalismo” y al mismo tiempo se describió como una promesa sociable, habiendo conocido en nuestra ciudad mucha gente con buenas y malas intenciones.
“Nunca tuve problemas de xenofobia, al contrario siempre me sentí muy bien. Argentina es un país de inmigrantes, entonces hay espacio para todos, no sucede lo mismo en Alemania, donde exigen que hablen alemán si van a vivir en ese país”, expresó.
Eick tiene una hija de 7 años, y anhela que sea europea. “Allá hay un alto nivel cultural y aunque es un continente muy viejo, hay futuro”. En cuanto a Alemania, además de extrañar sus familiares y sus mejores amigos, añora otros detalles como el pan.
Aunque aseguró que “últimamente pienso mucho en España, porque allí se vive bien, es un país que ofrece mucho y hay pocos problemas, en cambio, en Argentina hay que ser un poco más aventurero, es un país con cierta cantidad de problemas y lo que más temo es que cada vez van en aumento y mientras me vuelvo más grande, quiero más tranquilidad y paz”. Por eso no descarta volver a ese país.
En barco
A pesar de que llegó a nuestro país cuando apenas tenía 6 años, el 24 de noviembre de 1950, Margarita Veiga Ríos de Marchioni, oriunda de Vigo, Pontevedra, conserva su tonada española y mantiene intactos los recuerdos cuando llegó en el barco “Buenos Aires” junto a su madre y sus cinco hermanos.
En el puerto los esperaba su padre, que había venido un año antes a Buenos Aires en busca de trabajo y una casa para la familia, luego de la Guerra Civil Española.
“Veníamos con mucha ilusión queriendo ver a papá luego de un año sin verlo y mi mamá nos decía “allá donde está la raya (haciendo alusión al horizonte) esta papá”, señaló emocionada.
El viaje tardó más de 20 días porque hubo un desperfecto en el barco y hubo una explosión, de manera que estando en altamar trataban de arreglarlo.
“Acá nos habían dado por muertos, mi papá tenía el recorte del diario donde había salido la noticia, pero por suerte llegamos. Era un sábado, pero nos hicieron esperar arriba del barco hasta el domingo, y mi mamá tuvo la idea de inflar globos y le había escrito una carta a mi papá que decía “cuando veas globos en el barco es donde están tus hijos”, detalló Margarita con la voz entrecortada.
En primer término la familia se instaló en Mar del Plata, “la ciudad era un libro de cuentos llena de chalets por todas partes y había muchas fábricas de conserva de pescado, donde mi papá había conseguido trabajo”, contó.
La familia la integraban sus padres, su abuela materna y sus cinco hermanos. En cuanto a su abuela mencionó que vino de luna de miel a Buenos Aires y tuvo a su única hija, habiendo viajado con la mamá de Margarita cuando apenas tenía 3 meses.
“Por eso mi mamá era argentina, luego en España formó su familia y nos tuvo a todos nosotros, que éramos cinco nenas y un varón”, indicó.
Su abuela materna quedó viuda siendo muy joven y los crio junto a su mamá. “Mi abuela materna siempre estuvo con nosotros, había sido modista y era quien nos hacia la ropa a todos nosotros, éramos muchos niños y la recuerdo siempre sentadita en la máquina de coser”, señaló.
Con el tiempo, una vez que sus hermanas se fueron casando y formando familia, al padre de Margarita le ofrecieron trabajo en la única fábrica de pescado que había en Necochea, “Sur ocean” y por este motivo se mudaron.
“En Necochea había muchas casas viejas y vivíamos en el centro por eso siempre íbamos a la Casa Aduriz, la zapatería Ideal”, dijo, al mismo tiempo afirmó que en nuestra ciudad siempre los trataron bien, aunque de vez en cuando nos cargaban por la tonada, “éramos las gallegas del colegio, pero nosotras nos adaptamos”.
Las tradiciones y costumbres españolas siempre las inculcó en su familia, por cierto su papá fundó el Centro Gallego en Mar del Plata. Sin embargo, Margarita nunca tuvo el anhelo de volver a España.
En nuestra ciudad formó su familia con Eduardo Marchioni, crio a sus hijos, trabajó en Cáritas y fue catequista durante muchos años en el Colegio Nuestra Señora del Rosario.///