Historias que contagian ganas y constancia para bajar de peso
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/02/ivana.jpg)
Entre las dos bajaron 70 kilos, ganando calidad de vida, dando un giro radical
La obesidad es una enfermedad alimenticia, y quienes la padecen tienen sobrepeso, muchos se acercan a los grupos de autoayuda Alco para bajar esos kilos y ganar calidad de vida. Ivana y Ana, quienes bajaron 70 kilos entre las dos, contaron sus historias, contagiando las ganas y constancia para bajar de peso.
En nuestra ciudad hay varios grupos de Alco en Necochea y en Quequén, los cuales funcionan hace más de 30 años. Los resultados se ven cuando uno es constante con el plan y concurre a la terapia de grupo, destacaron ambas.
Ivana Hervot, pesaba 112 kilos e integraba una familia de obesos. “Lo viví desde pequeña y ahora que miro las fotos del colegio, veo cómo mis compañeros se burlaban, escribiéndome mensajes despectivos”, señaló.
La obesidad es una enfermedad crónica que no se cura, pero se puede tratar y ganar calidad de vida. Ivana recordó que su hermano fue el primero en sumarse al plan de Alco, bajando 54 kilos y al ver sus resultados se sumó al grupo y bajó 42 kilos.
“Descubrí que no solo era la dieta sino que tenía que hacer un cambio en el estilo de vida”, aseguró.
Ivana en sus dos primeros embarazos tenía muchos kilos de más, y al comenzar Alco en el año 2009 bajó 38 kilos. En su tercer embarazo teniendo el plan de alimentación, notó los cambios al instante. “Pude amamantar a diferencia de los anteriores y tuve un embarazo súper saludable”, recordó.
En todos los encuentros de Alco que son semanales, los integrantes se pesan, y los coordinadores constantemente se capacitan para trasmitir esos saberes al grupo, y al mismo tiempo sentirse motivados.
Para Ivana lo más difícil del tratamiento fue hacer actividad física, que debe hacerse paralela al plan alimentario. “Hacer ejercicio es un trabajo y no siempre se tiene ganas pero es una obligación y en mi caso estaba a punto de ser insulina dependiente, estaba en un límite, por eso opté por este camino y me cambió la vida. Gané salud”, expresó con una sonrisa en su rostro.
En Alco los asistentes manejan las comidas teniendo en cuenta la cantidad de créditos que tienen de acuerdo a su peso, pudiendo elegir una alimentación más saludable, haciendo ejercicio y achicando las porciones de a poco.
“Ahora en mi familia somos todos ligados a Alco. Empezó mi hermano, yo, mi mamá y ahora mi hermana, inclusive mis hijos. Todos fuimos contagiándonos al ver los buenos resultados”, indicó.
En su casa no se ponían vasos con agua al momento de almorzar o cenar, sólo la comida, y reconoció que le costó incorporar el agua y no desayunaba.
Pero los nuevos hábitos alimenticios se los pudo trasmitir a sus hijos, sumando frutas y verduras.
Ivana concurre a Alco Quequén y además forma parte de un grupo virtual de Alco. Ella bajó en total 42 kilos y se mantiene. “La gente siempre pregunta en cuanto tiempo bajé, todo lleva tiempo, esfuerzo, pero cuando empezas en Alco entendés que el tiempo no importa sino ser constante todos los días”, recalcó.
En Alco Quequén forman parte del grupo alrededor de 80 personas, teniendo ambos turnos, mañana y tarde, a las 7.30 y a las 14.
Plan
En tanto, Ana Marcos, a diferencia de Ivana, siempre le gustó hacer actividad física pero no era organizada al momento de comer y sin darse cuenta aumentó 30 kilos. Ella pesaba 92 kilos y actualmente está manteniendo sus 69 kilos.
Ana siempre fue de la idea de hacer dieta de una manera natural sin pastillas y con su propio esfuerzo, por eso se acercó a Alco. “Mucha gente está en la misma situación que uno y es un grupo muy lindo. Si dejas el grupo, vas dejando hábitos, no te vas a pesar, por eso es muy importante la contención”, expresó.
Ana actualmente es responsable en tesorería de Alco, lo cual es una motivación para continuar. Desde un principio se planteó objetivos cortos y accesibles. “Fui bajando de a poco, primero bajé 10 kilos y ya llevo 23 kilos”, dijo.
Ella es atleta y siempre le gustó hacer actividad física, probó zumba, gimnasia, pero cuando quiso correr 21 km tomó conciencia de que sería mucho esfuerzo para su cuerpo y comenzó en Alco para bajar de peso.
“Mis amigos y mi familia no recuerdan haberme visto con ese sobrepeso, pero recuerdo que yo me agitaba y corría más lento”, comentó.
Primero empezó con amigas, ellas dejaban y se enganchan nuevamente y ella continuó. “Hay que persistir, porque hay semanas que no bajas”, recalcó.
En cuanto al plan alimentario no le costó adaptarse, achicó la porción, e inclusive ha tenido en ocasiones cumpleaños o fiestas y come una porción, retomando el plan a las dos horas.
Siempre se está a tiempo para sumarse al grupo de Alco, teniendo voluntad, apoyándose en los momentos difíciles en los compañeros.///