Histórica visita presidencial al Puerto
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Llegaba Marcelo T. de Alvear. La fecha se toma como la inauguración de la estación marítima
«Hoy es el día en que gozaremos del más alto honor que se puede tributar a un pueblo del país», señalaba el domingo 10 de diciembre de 1922 la nota central de la tapa de Ecos Diarios, referenciando la visita de ese día del presidente de la Nación Marcelo Torcuato de Alvear.
El hecho era histórico. A 41 años de su fundación Necochea recibiría por primera vez a un primer mandatario de la Argentina.
El presidente Alvear llegaba acompañado, entre otros, de su ministro de Obras Públicas, Eufrasio Loza, y de los ingenieros que debían llevar a cabo una recorrida de carácter técnico en el Puerto. De hecho, el motivo principal de la presencia presidencial era la inauguración del ramal ferroviario que unía Quequén con la estación marítima. De allí que la jornada del 10 de diciembre se considerara como la fecha oficial de la inauguración del Puerto.
Ecos Diarios, que por entonces tenía poco más de un año de existencia ponía un especial énfasis en la visita del Presidente de la Nación y resaltaba que «(…) es muy probable que se deriven grandes beneficios
para nuestra ciudad y su vasta y rica zona de influencia”.
Enorme entusiasmo
(…)». En su edición del viernes 8 de diciembre de 1922 afirmaba que «(…) despierta en todo el vecindario, sin distinción de clase, de nacionalidad y opiniones políticas, un enorme entusiasmo
Como nunca hasta ahora iguala do en los años que se llevan de vida de pueblo (…)”.
La crónica de Ecos Diarios reflejaba que días antes se había integrado una comisión de festejos que sería la encargada de todos los detalles de la organización y que contaba con aportes monetarios de vecinos y empresas.
Además, en una sesión extraordinaria el Concejo Deliberante autorizó al Ejecutivo para que efectuase los gastos necesarios en homenaje al mandatario. Se ordenó, como parte de la programación oficial, repartir carne a las familias necesitadas el sábado por la tarde en el corralón
municipal y la iluminación de las calles principales, los bancos Nación y Provincia, la Municipalidad, la Iglesia y los comercios.
Recién el martes 12 de diciembre, ya que el lunes no se publicaba, Ecos Diarios volcó en tres páginas las impresiones de la visita presidencial del domingo, donde destacaba el cariño y la admiración del pueblo necochense hacia Alvear y anunciaba que había “grandes perspectivas a corto plazo para nuestro puerto”.
Manifestación popular
En la profusa información se daba cuenta que en el marco de una manifestación se trasladaba al presidente de origen radical desde la estación del ferrocarril y la calle 25 de Mayo hasta la Municipalidad, entre el ruido provocado por el repiqueteo de las campanas de la parroquia Santa María del Carmen, los estampidos de bombas, bocinas de automóviles, la música de la Banda de la Policía de la Provincia y los motores de los aviones de los pilotos Hansen, Donayre, Azzolini y Christiansen, pertenecientes al Aero Club Necochea, que soltaban flores y hacian piruetas en el aire.
Una vez finalizada la ceremonia en la sede del municipio, Alvear se trasladó en auto a la estación donde tomaba el tren con destino al Puerto, de la margen Quequén.
Posteriormente el Presidente subía a la corbeta Uruguay, que seguida por el vapor Mar del Sud navegaba un tramo del río y regresar a tierra, para la inauguración del ramal del ferrocarril Sud.
Luego, en un galpón, se servían empanadas, asado con cuero y al asador, para 400 personas. Más tarde, el primer mandatario aprovechaba para descansar, mientras el ministro Loza junto a los ingenieros cumplían con el objetivo de la visita a Necochea y recorrían las aguas en lancha hasta el puente del ferrocarril.
A las 14.30, Alvear se dirigía a la playa donde lo esperaba mucho público y contemplaba el mar desde una silla, ubicada en una carpa.
El itinerario presidencial seguiría a las 17, con un lunch –con un servicio contratado a la confitería El Molino de la Capital Federal- donde se encontraba «lo más distinguido de nuestro ambiente social”.
Alvear se dirigiría nuevamente a la zona balnearia, pero esta vez para cenar en el Necochea Hotel, donde se sirvió un banquete para 250 personas. En la oportunidad hacia uso de la palabra Francisco Uzal y el Presidente, retribuía el discurso con un mensaje en el que resaltaba el «inmejorable porvenir» de Necochea.
Después de las 21 se desarrollaba un corso de flores en el iluminado boulevard Alsina, que Marcelo Alvear recorría en automóvil antes de partir hacia la estación de trenes. La crónica detallaba que el convoy partía después de las 23 rumbo a Buenos Aires.///
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